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El desierto que hay en mí, de Manuela Fonseca

El desierto que hay en mí

El desierto que hay en míÁfrica tiene algo que me atrae. Recuerdo que cuando era pequeña jugaba a un juego en el que cada uno tenía que elegir un país, luego el que se la quedaba lanzaba una pelota lo más alto posible y gritaba un país al azar. Si alguno de los demás había elegido ese país, tenía que ir corriendo a por la pelota antes de que tocara el suelo, sino perdía. Bueno, pues conmigo siempre era muy fácil jugar porque todos mis amigos sabían que el país que elegía yo el ochenta por ciento de las veces era Egipto. Con quince años pisé África por primera vez, en un viaje que hice a Túnez y hace apenas unos meses volví a hacerlo por segunda vez, para conocer Kenia. Hay algo en su cultura, en sus gentes, que me atrae irremediablemente, por lo que cuando leo un libro que está ambientado en estas zonas no puedo hacer otra cosa que ponerme cómoda y empezar a disfrutar.

La vida de José Besara nunca fue fácil. Crecer en Venezuela era sinónimo de tener un futuro incierto. Él se esforzó enormemente por salir adelante. Y lo estaba consiguiendo. Hasta que una negligencia grave en su puesto de trabajo hizo que una deuda de indescriptibles dimensiones fuera lo único que ocupaba sus pensamientos. Agobiado y sin otra salida, decide hacer las maletas y marcharse lejos, muy lejos. A Marruecos, concretamente, donde se hallan las raíces de su familia. El mismo día que llega a ese país tan exótico para él, una subasta muy importante está teniendo lugar muy cerca de donde él se encuentra. Casualidades de la vida, se está subastando una daga de orejas, perteneciente, nada más y nada menos que al Reino Nazarí de la ciudad de Granada. José Besara se las ingenia para adentrarse en los entresijos de la subasta, haciéndose pasar por un trabajador, con la sola idea de poder tener esa daga un ratito entre sus manos. Y todo porque él sabe perfectamente a quién perteneció ese precioso objeto: a los Negm, una familia muy adinerada que, por lo que tiene entendido, forma parte de su árbol genealógico. Su precaria situación económica, por supuesto, le impide poder hacerse con esa daga, pero eso no será excusa para que nuestro protagonista remueva cielo y tierra para dar con la persona que la vendió, con la intención de conocer a su antigua familia.

Como en casi todas las historias, el protagonista no actúa solo. Y esta novela no iba a ser una excepción. José Besara conoce a Saraiana, una mujer que con solo mirarla le enmudece. No solo se trata de una mujer andaluza preciosa e imponente, sino que además, es una gran historiadora, por lo que no duda ni un momento en emprender la búsqueda en la que participa José. Quizás esa es la historia perfecta que ella necesita para poder escribir la novela que siempre había querido.

Pero no os penséis que José Besara y Saraiana son los únicos protagonistas de esta novela, no. Manuela Fonseca intercala capítulos dedicados a un tiempo anterior, muy anterior. Y que sucede en Granada en la época en la que existía el Reino Nazarí, donde el rey, musulmán, se enamora de una chica cristiana.

El desierto que hay en mí es un libro que trata sobre la búsqueda de la identidad, aunque esta búsqueda se vuelve muchísimo más interesante cuando se tiene que hacer en una cultura que poco o nada tiene que ver con la tuya. José Besara descubrirá un montón de cosas sobre ese entorno pero también sobre sí mismo y su familia. Y también indagará sobre lo fascinante que puede llegar a ser Saraiana, que le deja sin palabras cada vez que le cuenta una historia.

Descubrir la verdad sobre uno mismo es una tarea ardua y mucho más si esa verdad no es la que uno espera. José Besara tendrá que lidiar con la realidad que llevó a sus padres a mudarse a Venezuela. Y la propia Saraiana descubrirá secretos que la afectarán personalmente.

No sé si lo he dicho alguna vez, pero a mí me gustan mucho las redes sociales. Las uso a diario y me encanta comentar mis lecturas con todos mis seguidores. Cuando iba por la mitad del libro, puse este comentario en Twitter: “Ahora voy a seguir con El desierto que hay en mí, de @mfonsecab. Llevo la mitad y ¡me está encantando!”. Pocas horas después, recibía este tweet de vuelta: “Gracias miles y de todo corazón. Espero que te enamore aún más hasta el final”. Y, ¿adivináis quién me estaba escribiendo? ¿a mí? ¡la propia autora! Manuela Fonseca se tomó la molestia que muy pocos autores se toman de contestar a un tweet de una de sus lectoras. Esto me hizo muchísima ilusión y me animó a coger el libro todavía con más ganas. No voy a desvelar el final del libro, por supuesto, pero sí diré que el libro enamora todavía más a medida que van avanzando las páginas. Porque aunque es un libro mayormente histórico, la trama de amor está ahí, es evidente. Y va creciendo y creciendo a medida que se desarrolla la historia.

Se nota enormemente el cariño con el que Manuela Fonseca escribe cada una de las palabras de este libro. Y también la dedicación con la que lo ha hecho, ya no solo por la historia tan apasionante que nos ofrece, sino por los escenarios en los que se desarrolla. Esta autora venezolana se toma mucho tiempo para construir la ambientación de su novela. No solo viajaremos por Casablanca, sino que también conoceremos lugares increíbles como Fez, Rabat, Marrakech o Meknes, ya que nuestros protagonistas viajarán siguiendo la línea del Atlas llegando a adentrarse, incluso, en el grandioso desierto del Sáhara.

Es un libro que transmite muchas emociones, ya tocando lo personal. Es muy fácil empatizar con José Besara y querer, al mismo tiempo que él, descubrir los secretos que su familia ocultó en tan lejano destino. Es algo que me gusta mucho de los libros, poder ponerme con facilidad en la piel de los personajes. Que sean accesibles para mí. Y, en este caso, Manuela Fonseca me lo ha puesto en bandeja.

En mi opinión, creo que es un libro perfecto para todas aquellas personas que tengan una alma inquieta, que les apasione conocer lugares nuevos y adentrarse en lo desconocido. También para aquellas personas a las que les guste la historia, ya que la doble trama que nos aporta este libro es ideal para los que adoren profundizar en épocas pasadas. Y también para aquellos que amen viajar (yo me encuadro en este último bloque), porque con los paisajes tan detallados que nos ofrece la autora, en nuestra cabeza, después del libro, parecerá que hemos recorrido junto a José Besara ese increíble país.

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