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El piloto y el principito

el piloto y el principito

El piloto y el principito, de Peter Sís

el piloto y el principitoHay un mundo, allá fuera, que sobrevive todos los temporales que el tiempo pueda dar: los recuerdos. Una vida, una existencia, algo que nos une y nos ancla a la tierra, a pesar de nuestras ansias por echar a volar y ser libres. Esclavos – o no – de la memoria, recorremos los caminos, las aceras, poblamos las carreteras e incluso el espacio aéreo, intentando descifrar la verdad, esa verdad que se inmiscuye juguetona en un terreno pequeño, en un reducto tan minúsculo pero que tanta vida nos da: el corazón. Y allí, a lo lejos, en un horizonte plagado de estrellas y de soles que empiezan a reducir su luz, se encuentra una historia que marcó el rumbo, que lo hizo cambiar, que convirtió a este pequeño niño que escribe desde su edad adulta, en un hombre completamente distinto y que sigue pegada en sus talones, en las suelas de las zapatillas que le guardan a la hora de echar a caminar: El principito. Busqué, encontré, y caí de lleno en esta historia que supuso tanto, a pesar de que en aquellas épocas yo entendiera poco y tuvieran que pasar más años hasta que descubriera parte de su significado – que siempre cambia y siempre se engrandece -. Pero aunque suena raro, aunque en el mundo parezca que me he equivocado, no hablaré aquí de él, del príncipe que llenó baobas y tuvo zorros por amigos, sino de un autor, Antoine de Saint – Exupéry que vio cómo su vida fue ensombrecida por un personaje que unió a generaciones enteras y que también tiene, como en toda realidad, el interés aparcado al lado de nuestro cuerpo, resistiendo los envites del tiempo y del espacio que, cada vez, se estrecha más y convierte lo que vivimos en una prueba de supervivencia, en un modo de buscar, de nuevo, esa libertad que tanto ansiamos, esta vez, como él mismo lo probó, en el aire.

 

Dicen que la curiosidad mató al gato. Si eso fuera cierto, yo hubiera tenido que estar ya, desde hace tiempo, bajo tierra. Es curioso – por seguir con la curiosidad – que yo esté tan obsesionado por la obra cumbre de este autor – colecciono su principito en diferentes idiomas en todos los viajes que hago -, pero por el contrario nunca me hubiera parado a pensar en la vida de un autor que consiguió tanto para tantos lectores. El piloto y el principito viene a suplir ese espacio vacío que había quedado en mi mente y que requería de información para llegar a entender todo lo que giró en torno a una creación, a una vida, a una existencia, que no por ser real fue menos emocionante. Asistiremos pues, en esta edición de Peter Sís, a la vida de Antoine de Saint – Exupéry, desde su nacimiento, hasta su suave desaparición, mientras volaba por el cielo y ya nunca más se supo de él. Y aunque biografía, no esperen un relato pesado, porque probablemente estemos ante uno de los libros más bellamente ilustrados de las últimas décadas, en el que cada uno de los detalles, cada una de las frases y dibujos que acompañan a la historia grande, al texto principal, complementa el terreno que abonamos para crecer, para experimentar, para conocer, y son los compañeros perfectos para poder seguir imaginando. Es así, lo bello siempre ha inspirado las imágenes que pueblan la mente.

De lectura rápida o más tranquila, pausada, El piloto y el principito consigue lo indispensable en un libro: emocionarnos con una vida, hacer que los sentimientos aumenten de tamaño y construyan la libertad que un autor, Peter Sís, ha logrado transmitir en cada una de las páginas que nos recuerdan, una y otra vez, que detrás de la vida de uno de los autores más reconocidos de todos los tiempos, se escondía una persona con ansias, con anhelos, con esa verdadera pasión que en su caso estuvo reflejada en la aviación, en el vuelo que lo hermanaba con las nubes, con el aire que se mecía entre las alas de un avión, mientras veía el paisaje, e incluso la destrucción que una guerra causaba entre sus conocidos, haciéndole perder amigos y patrias de una forma alarmante. Ser el autor de El principito tenía que pesar, pero la huida, esa forma de escapar a la tierra que nos ancla los pies al suelo, ese vuelo, el último, el que convirtió en leyenda a Antoine de Saint – Exupéry, fue el que alimentó más allá de una época, más allá de una edad, la imagen de un hombre que luchó, que sobrevivió, y que desapareció tiempo después, mientras nosotros seguimos recordándole, gracias a este libro, y gracias también a sus letras que son, en última instancia, lo que convierten esta historia en un libro precioso y lleno de esa necesidad que nuestro cuerpo impone cuando abrimos la primera página y no podemos dejarlo ya, nunca, hasta el final.

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