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La aventura de un fotógrafo en La Plata

La aventura de un fotógrafo en La Plata

La aventura de un fotógrafo en La Plata

La aventura de un fotógrafo en La PlataBorges tenía un amigo. Tenía varios, bah, pero con uno solía escribir en conjunto. Se sabe que ellos dos hablaban de literatura. Ambos eran parte de ese mundo como lectores –por supuesto- y como escritores. El nombre de Adolfo Bioy Casares puede estar inevitablemente asociado al de su amigo pero también, por su propio talento.  Y cómo quise saber de que iba el mundo de Bioy Casares, La aventura de un fotógrafo en La Plata parecía la alternativa indicada por la familiaridad que me generaba.

Nicolasito Almanza –ya el diminutivo me sumerge a la argentinidad- llega a La Plata, ciudad de la provincia de Buenos Aires. Sus calles no tienen nombres sino números, posee diagonales y en el medio se levanta imponente la Catedral. Él es de un pueblo pequeño, Las Flores, y llega para fotografiar la ciudad por encargo.  La primera escena ya da cuenta de la inocencia de Nicolasito, depositado en un mundo desconocido.

Los Lombardo se acercan sin tapujos a él. Un padre con dos hijas que, cuento que va y cuento que viene, terminan invitándolo a pasar a su pensión. Nicolasito encuentra la amistad muy rápido en ellos, sin tomar ninguna precaución y dejándose guiar por la familiaridad de su pueblo. A los Lombardo, más tarde, se le sumará el amigo de Nicolasito –más los amigos de este amigo- y la gente de la pensión en la que se quedara hasta que termine el trabajo.

Cómo una historia lleva a la otra, todos empiezan a desconfiar mutuamente. Que el señor Lombardo esconde una historia fantástica y ridícula al mismo tiempo, que las hermanas parecen enredar al inocente Nicolasito que se deja arrastrar por  esas experiencias, que los amigos del amigo de Nicolasito son un mundo en sí mismos, con sus dichos graciosos.

Quizás porque este mundo me es muy familiar en tanto a la calidez de los personajes, los lugares y la situación de Nicolasito, generaron que la historia me resultara muy agradable.  Pero aún siendo ajeno a estos elementos, Bioy Casares construyó una novela simpática con muchos géneros conviviendo al mismo tiempo, con diálogos creíbles (elemento que para mí como lectora tiene muchísima importancia) y situaciones que sacaran una sonrisa. La historia de amor que también sucede en el medio que parece estar en un segundo plano, se vuelve algo que no sabíamos que deseábamos y que Bioy Casares sabe cerrar perfectamente.

Descubrir al amigo de Borges con una obra simpática que ofrece mucho más de lo que esperamos de un título que recuerda a una película para la familia de domingo por la tarde. Es, en efecto, una serie de aventuras que hacen crecer a Nicolasito en muchos aspectos y el grupo de personas que lo rodean hacen de su lectura una experiencia divertida.

Creía que Bioy Casares me pondría una distancia lingüística y de recursos literarios que me alejarían muchísimo de su obra. Me equivoqué. Sin dejar de hacer uso de todo su talento como escritor, regalando una narración directa pero con muchos mundos escondidos en ella, Adolfo Bioy Casares me demostró que podía sorprenderme gratamente.

Rosario Arán (rosearan@librosyliteratura.es)

TW: @rosearan

Un comentario en “La aventura de un fotógrafo en La Plata

  1. Hola! Lo leí hace un tiempo y no me pareció lo mejor de Bioy Casares. Me gustó , pero no tanto como La invención de Morel y El sueño de los héroes.
    Saludos desde Baires 🙂
    Natalia

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