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Misterios sin resolver: Enigmas y fenómenos extraños

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Misterios sin resolver: enigmas y fenómenos extraños, de Colin y Damon Wilson

misterios sin resolverUno de los dichos más utilizados a lo largo de la Historia es el siguiente: la curiosidad mató al gato. Dejemos a un lado la muerte del animal y centrémonos, por un momento, en la primera parte. La curiosidad. Esa que nos hace investigar cosas que nos parecen interesantes, que nos hace intentar descifrar enigmas que han permanecido ocultos para la humanidad, y que nos hace caer asombrados ante misterios que no han sido resueltos. Quizá sea uno de esos pequeños diablillos que algún dios gracioso instala en nuestro cuerpo para que no podamos dormir, no podamos comer, casi no podamos respirar hasta que no hemos hallado la solución a este problema. Misterios sin resolver es un regalo perfecto para todo aquel que, como yo, siente curiosidad por aquello que le rodea, por todos esos asuntos que requieren de un nivel superior de interés y que nos conmina a ser investigadores, a buscar información, a encontrarla en este libro que pone la semilla y corre de nuestra parte regarla para que crezca, para llegar al final, para conocer que lo que se cuece en el mundo es mucho más interesante que lo que hay en las cuatro paredes de nuestra habitación. Hoy nos toca salir a buscar misterios no resueltos, ¿me acompañáis?

 

¿Qué hay de cierto en la existencia de los alienígenas? ¿Fue Robin Hood una leyenda o existió en realidad? ¿Qué se conoce sobre las combustiones espontáneas? ¿Y el Big Foot, es una verdad o simplemente un mito? Llamadme loco si queréis pero todas esas preguntas, unidas a otras muchas lecturas y alguna que otra película o serie, han contribuido a que esos Misterios sin resolver a los que hace alusión el título de este genial libro sean una de las asignaturas pendientes de alguien como yo que, curioso hasta la médula, se pasa muchas veces las horas muertas leyendo informaciones que parecen sacadas de otro mundo y que se visten de profesionalidad por otro lado. ¿Es, por tanto, una lectura de ciencia ficción lo que nos encontramos aquí? Por un lado, puede ser. Muchos de vosotros no entenderéis que haya elegido este libro para reseñar, pero entre los muchos defectos que tengo (junto con otras virtudes, no vayáis a pensar) está el de creerme lo increíble y en dudar de lo que realmente existe o lo que nos han intentado vender como realidad. ¿Por qué no puedo creer que hay algo más ahí fuera de lo que conozco? Durante los días que forman un año la vida se resume en numerosas ocasiones en ir del trabajo a casa y de casa al trabajo por lo que, ¿qué daño puede hacernos querer saber, conocer ciertas verdades o, al menos, contribuir a que nuestra curiosidad aumente y encontremos ciertas respuestas?

La editorial Océano es una maestra en traernos libros como éstos que suman interés y pocas veces defraudan. ¿Es el ser humano el único habitante de este universo? ¿Qué hay de esos misterios que se ven en las noticias y que no tienen explicación aparente? ¿Es todo mentira o quizá la verdad no quiera salir a la luz? No seré yo quien tengo la demostración de que todo es una gran verdad o pura farsa, pero lo que está claro es que Misterios sin resolver contribuye a divertir, a hacer pensar, a reflexionar, a abrir la mente a alguien que la ha mantenido demasiado tiempo cerrada. Pero para aquellos que piensen que todo lo que aquí se cuenta es de ciencia ficción, ¿qué me dicen si les digo que aquí hablamos también del fenómeno de los gemelos, del triángulo de las Bermudas, de la Atlántida o de Juana de Arco? Informaciones que tienen su parte de realidad según las últimas investigaciones que han salido a la luz y que nos confirman que hay un mundo por explorar que no se ha descubierto del todo. Por eso, que yo haya tenido la posibilidad de enfrentarme, como una persona que batalla con sus creencias, a este libro sólo puede significar una cosa: que no todo está perdido, que hay mucho más allá de lo que nos pensamos, de lo que creemos, que como decían en la gran serie Expediente X, la verdad está ahí fuera y nos corresponde a nosotros descubrirla, o al menos estudiarla. Si no fuera así, ¿no sería todo demasiado aburrido, demasiado absurdo? Pero lo repito: llamadme loco, llamadme apocalíptico o incluso trasnochado, eso serán todo adjetivos que sin duda serán una opinión como cualquier otra. Pero tened en cuenta lo siguiente: no estoy aquí para convencer a nadie de nada, no estoy aquí para vender bombas de humo, sólo estoy aquí como un humilde redactor que pretende que, si cabe, disfrutéis con la lectura de un libro que, a cada página, nos demuestra que existe algo insólito mucho más allá de la realidad que conocemos. Todo lo demás, será puesto de vuestra parte.

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