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Música infiel y tinta invisible, de Elvis Costello

Música infiel y tinta invisible

Música infiel y tinta invisibleEstás ante una reseña sobre la autobiografía de Elvis Costello escrita por alguien a quien nunca le ha interesado especialmente Elvis Costello. ¿Los motivos? Seguramente los prejuicios y la ignorancia, como en tantas otras ocasiones. Siempre he sido de los que, inconscientemente, juzgan el libro por la portada y el menú del restaurante por las fotos de los platos. Y en el caso de Costello, hacía tiempo que le había incluido dentro de mi carpeta mental de música sensiblera y sin contenido, una opinión fuertemente basada en sus pintas de protohipster y en fragmentos de algunas de sus canciones que había escuchado, que seguramente no eran ni lo suficientemente largos para que los detectase Shazam. Pero las buenas opiniones que había leído de Música infiel y tinta invisible me hicieron darle una oportunidad, una de verdad, a ese extraño hombre a unas gafas de pasta pegado. Y, como suele pasar cuando alguien se documenta sobre un tema del que lleva años hablando, me di cuenta de que no tenía ni puñetera idea.

Declan Patrick MacManus, quien sería años más tarde rebautizado artísticamente como Elvis Costello en honor a ‘El Rey del Rock’ y a su apellido materno, nos ofrece una extensa y caótica colección de recuerdos y opiniones, en la que el artista británico parece haber tenido completa libertad tanto en la forma como en el contenido. De esta forma se explican las largas descripciones de algunos de sus conciertos, en los que el tiempo narrativo se detiene hasta que él considera necesario, los numerosos fragmentos de canciones propias y ajenas que se entrecruzan con la narración o las numerosas fotografías de sus actuaciones, de su familia o de los borradores de sus canciones que oxigenan los capítulos.

Y el humor. La ironía que imprime Costello casi en cada párrafo de sus memorias es, en mi opinión, uno de los grandes aciertos de este trabajo. El músico no tiene problema alguno en reírse de sí mismo y de sus fracasos, de relativizar la fama o de lanzar dagas punzantes contra todo aquello que no le gusta de la industria musical. Y es que, por encima de todo, este libro destila sinceridad; se nota que este londinense de origen irlandés es ya una persona madura sin nada que demostrar y eso le permite escapar de los discursos políticamente correctos y de los buenismos. No tiene reparos ni siquiera en contar algunos de los episodios más lamentables de su biografía, como el de aquellos desafortunados insultos racistas que lanzó contra Ray Charles y James Brown una noche cargada de alcohol a finales de los 70, a los que dedica un capítulo entero y que explica que, de alguna forma, le ayudaron a dar un giro en su carrera y en su vida.

En esta autobiografía, editada al español por Malpaso, se hace también un repaso personal de la música popular desde la década de los 60. La melomanía de Costello está muy presente en este trabajo, y me gusta particularmente la forma en la que narra algunas de sus anécdotas con otras estrellas del gremio. Su testimonio rara vez es de igual a igual: Elvis siempre se pone en un segundo plano, como un fan más al que la sonrisa del destino le ha hecho poder compartir escenario con Sir Paul McCartney o tener una conversación distendida con Barack Obama en la Casa Blanca. La humildad que transmite no da visos de ser impostada; más bien refleja a un hombre que no nació con la intención de ser venerado por multitudes, sino que fueron su talento y su persistencia los que le llevaron a este fin.

Es interesante también conocer de primera mano el proceso creativo del artista. De nuevo Costello no tiene pudor en contar cómo le vinieron a la cabeza algunos de sus grandes éxitos, reconociendo haberse inspirado en ocasiones en obras de otros músicos de renombre, como Tom Petty o The Who. Lo que todos hacen pero pocos dicen, al fin y al cabo. Es bonito también descubrir el origen de algunas de sus canciones más conocidas, buena parte de ellas inspiradas en mujeres que pasaron por su vida. En este punto el autor es algo más reservado, dando escuetas referencias de ellas cuando no le apetece profundizar en sus identidades: “¿Una canción os gustaría menos si supierais exactamente la identidad de esa Party Girl o, de hecho, de Alison? Esto es música pop, no el Cluedo.”

Supongo que, por lo general, cuando alguien compra una biografía de un músico (y más una tan minuciosa y detallista como ésta) es porque es admirador de su trabajo y quiere profundizar más en su vida. Sin embargo, en mi caso el proceso ha sido justo el contrario: gracias a este libro he empezado a escuchar a Costello, por lo que he partido de un desconocimiento casi total que me ha hecho sorprenderme y disfrutar de algunos descubrimientos a medida que se iban cayendo mis prejuicios.

En definitiva, Música infiel y tinta invisible es una biblia para los fanáticos de Elvis Costello y un magnífico punto de partida para todos aquellos que desean conocer mejor a uno de los grandes letristas de la música pop. Una de esas AUTObiografías en las que hay que subrayar el prefijo, dado que se nota a la legua que las anécdotas han sido escritas por quien las ha vivido. Y Costello ha vivido mucho, creedme.

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