El viajero sin propósito

El viajero sin propósito, de Charles Dickens

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Hoy salí de mi casa y recorrí las calles de Buenos Aires una vez más. El caos de la estación de tren, el tumulto, la gente que corre hacia ningún parte, de manera frenética y sin guía firme. El sol pega sobre los objetos, provoca olores y climas característicos que no pueden borrarse. Los perros buscan un espacio entre la gente y se cubren de los bolsos que cada persona carga para enfrentar el día de trabajo. Los semáforos son como trabas que nadie quiere tener y se apura a cruzar rápido la calle antes de perderse entre el caos otra vez.Leer la reseña completa del libro "El viajero sin propósito" “El viajero sin propósito”