
Los descendientes, de Kaui Hart Hemmings

Tristeza, incertidumbre, decepción. Es difícil elegir una sola porque las tres compiten por quien puede amargar más al hombre y darle interminables momentos de búsqueda personal, intranquilidad y amargura. Sentimientos viles si los hay, la tristeza trae depresión; la incertidumbre, pánico; y la decepción, desesperanza.
Matthew King, el protagonista de Los Descendientes, tiene los tres sentimientos a la vez. Está triste porque su esposa está en un coma irreversible y sólo hacen falta días para que muera. Incertidumbre, porque ahora con el rol maternal desdibujado se encuentra a la deriva a la hora de criar a sus dos irreverentes y poco políticas hijas adolescentes. También Matthew siente decepción de la familia que no pudo sostener, de la incontrolable personalidad de su esposa convaleciente y la desfachatez de sus hijas.
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