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Tanto correr

tanto correr

Tanto correr, de Mariano Quirós

Premio Francisco Casavella 2013

tanto correrLas dictaduras disfrazan sus masacres. Así sucedió con la llamada masacre de Margarita Belén, a manos del ejército argentino. Una masacre en la que murieron hombres, murieron personas, a las que disfrazaron de presos que huían, que intentaban escapar de la prisión que, por aquel entonces, era sinónimo de tortura y barbarie. Son episodios que algunos intentan olvidar, sin pensar que la memoria conduce en innumerables ocasiones a retomar hilos que se habían quedado encallados en algún lugar de nuestro cerebro. Mariano Quirós nos introduce, con un pulso que pocos podrían decir que no es dramático, en aquellos años en los que la tragedia sucedía y en los que siguieron sin que la memoria olvidara, a través de los ojos de un niño pequeño que después se hace mayor y que desgrana, con la apatía que da el cumplimiento de los años, los juicios que proclamaron que la muerte injustificada no debería olvidarse, no tendría que hacerlo, porque todos los que recuerdan, todos las que la sufrieron siguen clamando una compensación por aquellos años que, a través de torturas, les robaron. Una novela, quizás, sobre una generación que creció con alguno de sus miembros, puede que la misma alma, cercenados por la simple ideología.

 

Tres fueron las razones que me inclinaron a leer esta novela: la primera, que la editaba Destino y para mí eso es garantía de que voy a encontrar algo que me satisface; la segunda, que esta historia de crímenes y memoria había sido premiada con el Premio Francisco Casavella 2013 por lo que también implica una nueva voz que se nos presenta a todos los lectores para que podamos disfrutarla, y la última, porque a pesar de la distancia que me separa de aquellas tierras, la historia de aquellos años de dictadura siempre me han llamado poderosamente la atención. Supongo que, para aquellos que como yo aman la Historia, los episodios de barbarie siempre tienen ese acicate que les hace plantarse delante de las palabras y querer saber más y más sobre ciertos acontecimientos. Quizás deba también plantearme que leer a un autor completamente desconocido para mí como lo es Mariano Quirós ha hecho mucho a la hora de acercarme a esta apasionante historia. En resumen: cuatro razones importantes por las que uno acaba reconociendo, acaba viéndose inmerso, acaba por disfrutar de una historia dura pero necesaria de lo que es el hombre y lo que está dispuesto a hacer en aras de unas ideas que poco tienen que ver con la libertad.

Suele decirse que las novelas que tratan sobre dictaduras, adolecen siempre de una parte demasiado evidente sobre lo que el autor nos quiere contar. Y no creo que eso sea un concepto negativo en la literatura. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros, ponemos en lo que escribimos parte de nuestras propias ideas. La escritura no es algo objetivo, es algo completamente subjetivo. Tanto correr es un diario sobre aquellos años y los que siguieron, a través de las palabras de un niño que entiende poco o nada de lo que pasa a su alrededor, para descubrirnos después a un adulto, a un ser que ha convertido en apatía parte de su existencia, con un deje de resignación por aquello que le ha tocado vivir. Y para mí ese es uno de los aciertos de la novela de Mariano Quirós porque precisamente ese protagonista, su forma a la hora de hablarnos desde el papel, de pasar de una voz a otra como si fuera un ventrílocuo capaz de poner voz a los demás, es la base sobre la que se sustenta una crónica de los años pasados, pero también del presente, de las consecuencias de una dictadura, una visión deslavazada de los juicios contra criminales, contra, podríamos decir, exterminadores que, en la masacre de Margarita Belén, contribuyeron a construir un nuevo capítulo infame en la historia de la humanidad. Seremos seres humanos, pero nadie dijo que no pudiéramos ser crueles.

Y hay algo que me da especial rabia. Rabia porque esta novela pase desapercibida. Rabia por su frescura, por su capacidad de descripción certera, de síntesis y dirección en sus objetivos, de dardo directo a un lector que podía no esperar nada en Tanto correr pero que se encuentra todo y lo hace de una forma extraordinaria. Esto es así, y poder participar de ello, aunque sea como parte implicada en su lectura ya tiene una importancia imprescindible. Así que bienvenido a mi mundo, Mariano Quirós, porque gracias a esta novela he deseado poder leer mucho más de ti, de tu obra, de aquello que nos has dejado como legado y que espero llegue a mis manos en un futuro, no demasiado lejano.

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