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14, de Jean Echenoz

Maquetaci—n 1La Gran Guerra. La Primera Guerra Mundial. Aquella que no iba durar, pero que se alargó en el tiempo. Una de tantas que partió la vida de la gente, que la destruyó a veces en pedazos, que separó familias, que mutiló parejas, que reventó casas que tuvieron que volver a construirse desde los cimientos. Esa es ella, la conocida como la Gran Guerra, diferente de las otras, o quizás no tanto, porque el resultado a los pies de las aceras fue el mismo, el único, aquel devastador sonido de las bombas, aquel ulular de los insectos que no lo eran y sí aviones, aquella que quemó libros por el fuego, que aniquiló sensaciones y creó enfermedades. La Gran Guerra de la que todos hemos leído, la hermana mayor de la Segunda Guerra Mundial, aunque sea sólo por el tiempo, y que ahora vuelve a llenar nuestro campo de visión, si es que alguna vez la mirada fue diferente. Porque aquí dentro, dentro de esta reseña y del libro 14 existe la guerra, uno puede palparla, uno la vive en sus páginas, pero de una forma diferente, sin artificios, sin palabras que sobren, dándonos cuenta que no hacen falta infinidad de palabras para entender cuál fue el conflicto que generó que las personas, que la vida, se parara durante un período de tiempo y después, cuando el humo ya se había disipado, no volviera a ser el mismo. La Gran Guerra. La primera. Aunque no haya sido la única.

 

Si uno investiga a fondo la bibliografía que existe sobre la Primera Guerra Mundial se quedará impresionado. Si tecleáramos en Google las palabras “primera guerra mundial” nos aparecerían la nada inestimable cifra de casi tres millones ochocientos mil entradas. Eso será, quiero suponer, porque hay mucho que decir al respecto. Después, si uno investiga más a fondo, se encontrará con manuales prácticamente infinitos por la cantidad de páginas que contiene. Y eso es lo que, en numerosas ocasiones, echa por tierra el trabajo de tantos años. 14, la última novela de Jean Echenoz es, como ya se presupone de todo lo que estoy hablando hasta ahora, una novela sobre la Primera Guerra Mundial, pero su diferencia, lo que la hace completamente distinta de las otras es la capacidad del autor para, con su concreción y una forma de escribir tan certera, poner en evidencia que la guerra, esa que asoló el mundo, puede resumirse en esas noventa y ocho páginas que hace recorrer al lector por todas las caras que tuvieron que encogerse ante los primeros estallidos de violencia que después degeneraron en lo que todo el mundo conoce hoy. Tomada, en mi caso, como un mosaico de personajes, encontraremos en esta novela personajes que van a la guerra, que la sufren, que la ven a distancia pero la sufren, que acaban malheridos por ella, que esperan el regreso de las personas queridas, que desaparecen en la batalla. Un cuadro perfecto de cómo un conflicto puede explicarse sin la necesidad de utilizar adjetivos grandilocuentes. Y eso, para mí, sólo puede hacerlo un buen escritor.

Prueben, después de leer 14 a encontrar una sola palabra que no merezca su posición, que no merezca el lugar que le corresponde. Lo intentarán y no lo conseguirán porque aquí, lo que Jean Echenoz dice puede pensarse que se hace a la ligera, pero en realidad es todo lo contrario: el autor teje una parte de la Historia como si se tratara de remendar los agujeros que la ropa dejan después de las caídas, después de los combates diarios, y que gracias a las puntadas realizadas nadie podrá volver a romper ese trozo de tela que se había rasgado anteriormente. La Primera Guerra Mundial puede resultar un tema recurrente en la literatura, pero también hay que reconocer que es difícil construir una historia sencilla en su forma, pero compleja en su fondo, utilizando la prosa que el autor nos ofrece. Eso para un lector es importante, es casi diría que una petición obligada para todo aquel que decide coger un libro y llevárselo a casa, intentando disfrutar de lo que los escritores han preparado para nosotros. Y al final puede que Google tenga muchas entradas, pero lo que está claro es que si no estamos ante una buena historia, sería imposible meternos de lleno en sus páginas como a mí me ha sucedido.

En las guerras siempre hay vencedores y vencidos. Aquí también los hay, no nos olvidemos de cuál es el argumento, pero teniendo eso claro sólo podremos decir que, una vez leído 14 los que habremos salido ganando somos nosotros, los lectores.

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