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Astérix y los Juegos Olímpicos, de René Goscinny y Albert Uderzo

asterix y los juegos olimpicos

asterix y los juegos olimpicosEl mundo editorial suele aprovechar los acontecimientos para publicar, de nuevo, ediciones de antiguas historias con material adicional que haga que los lectores aprecien, todavía más si cabe, lo que ya pudieron leer en su momento. Eso es lo que ha sucedido con Astérix y los Juegos Olímpicos que, publicado ya hace un tiempo, vuelve con fuerza aprovechando los Juegos Olímpicos, aumentando la experiencia lectora con elementos que nos hagan entender mucho más el proceso de creación de este volumen de las historias de los galos más famosos del mundo del cómic. Muchos pensarán que esta es una táctica discutible por parte de las editoriales, pero a mí, que no soy seguidor de esta colección, me interesaba por poder ir metiéndome de lleno en aquellas historias que me pasaron desapercibidas en su momento y empaparme un poco del humor que ha ido navegando durante generaciones, y que parece que a mí no me tocó lo suficiente. Y es que, aunque uno sea aficionado al mundo del cómic, hay colecciones que, por razones que no vienen al caso, nunca entraban en casa. Y ahora están aquí, Astérix y Obélix de nuevo para que yo, novato lector de sus historias, pueda entender cómo es posible que varias generaciones hayan crecido con sus misiones, su marmita, su poción mágica y la resistencia como marca de identidad de unos personajes que ya son, por llamarlos de alguna manera, compañeros de viaje de muchos de vosotros.

¿Qué nos cuenta Astérix y los Juegos Olímpicos? Básicamente, y por no contar ningún detalle que pueda dar al traste con la lectura, cómo los galos más conocidos del mundo del cómic participan en los Juegos Olímpicos y dejan en evidencia, una vez más, a los romanos. Dicho así puede sonar un poco absurdo y alguno pensará que no merece la pena acercarse a este nuevo tomo de René Goscinny y Albert Uderzo, pero estaréis equivocados. ¿La razón principal? No es otra que la diversión que, pareciendo sencilla algunas veces, no lo es. Porque si de algo se nutre esta historia – que, recordemos para los que crean encontrar algo nuevo, es una reedición – es de ese humor que caracteriza todas las historias que han ido surgiendo a lo largo de los años y que ha mantenido en los primeros puestos de ventas a esta historia sobre la Historia con esa mezcla de ironía y sarcasmo mientras el mundo seguía girando y nosotros veíamos cómo crecíamos y nos dejábamos empapar con lo que sucedía en las viñetas.

Pero como bien decía al principio, las historias creadas por René Goscinny y Albert Uderzo no fueron cómics que entraran en casa con lo que me he perdido muchas de esas historias que, ya míticas, convirtieron y dieron un giro – quizás no radical, pero giro al fin y al cabo – al mundo de este tipo de publicaciones. Astérix y los Juegos Olímpicos, por tanto, es una forma de redimirme por todo ese tipo perdido, y resulta que, sin yo pretenderlo demasiado, me he visto devorando lo que se nos propone y divirtiéndome de lo lindo. Mención aparte son los contenidos extras de esta edición que nos muestran el proceso creativo que hubo detrás de todos los elementos que acontecen en el cómic y que, para alguien que siempre ha tendido a pensar que crear este tipo de publicaciones es una labor ardua y muchas veces poco agradecida – no hay que olvidar que, en España, hasta hace muy poco no se le ha dado el puesto que se merece al cómic y/o novela gráfica – y con lo que se puede leer una vez terminado el contenido principal, no hace más que confirmar lo que ya creía, que no es otra cosa que aquellos que se dedicaron a crear personajes que pasaron a la historia por las razones que sean, tienen mi total y absoluta admiración.

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