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George Orwell fue amigo mío

George Orwell fue amigo mío

Conocía dos formas de quedarse solo. La primera es ver cómo aquellos que te importan se van alejando a través de un desplazamiento físico o emocional. La segunda es ver cómo aquellos que se marcharon vuelven sin ser los mismos. El cambio queda patente y las presentaciones se vuelven necesarias. De un modo u otro, uno sufre una pérdida y la consecuente amalgama de soledad y reinvención. Sin embargo, tras leer a Adam Johnson he aprendido seis nuevas formas de pedir comida a domicilio para una persona. Y es que sus seis relatos aquí reunidos, que le valieron el National…

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