
El arenque rojo, de Gonzalo Moure y Alicia Varela
¿Cómo se puede describir un cuento? Podemos ponerle diez, cien, mil palabras a una historia, pero, ¿cómo lo podemos describir después? Algunos dirán que contando simplemente el argumento, enfatizando con algún tono diferente las partes más importantes; otros pensarán que es imposible decir lo que sucede en él, que hay que vivirlo, sentirlo, y eso sólo puede suceder si lo leemos de principio a fin. Yo no sé muy bien cómo se describe un cuento, pero aunque no lo sepa, tengo claro cómo se crea, cómo se gesta de principio a fin. Una imagen viene a nuestra cabeza, nos observa desde lejos, y poco a poco se va a acercando hasta crear el cuadro perfecto que nos haga poner un punto y final a la historia más grande jamás contada. ¿Os gusta crear cuentos? ¿Dibujarlos en vuestra mente y después transformarlos en letra? Tenéis la oportunidad de ser artífices, de ser maestros contadores de cuentos y de crear vuestras propias historias, sí sí, las vuestras. Porque en “El arenque rojo” no sólo hay imágenes sino que, además, existe la imaginación, la imaginación a raudales, con un libro que nos anima, que nos exhorta, que nos grita desde sus páginas a mirar, a comprender, a intuir, a imaginar, y a crear aquellas historias que en la vida real no ocurren, pero que gracias a nuestros sentimientos, queremos vivir todos los días. ¿Nos contáis un cuento? Yo os contaré el mío.