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La estirpe de los niños infelices

La estirpe de los niños infelices, de Beatriz Becerra

la-estirpe-de-los-ninos-infelices-9788415614715El peso tremebundo de la desesperanza, detenido como un
fotograma en blanco, congelado por el aliento de la verdad

 

Uno de los compromisos que uno adquiere tras la lectura de este libro es el de enfrentarse al velo de silencio con el que se suele tratar el tema del que se ocupa, de modo que antes de comenzar me siento obligado a dar ejemplo y decirlo claramente y sin andarme por las ramas: La estirpe de los niños infelices trata del suicidio infantil. Y no les voy a engañar, no por hermoso, que lo es, es menos duro. Es un libro desgarrador y doloroso y es probable que lloren con él, pero les voy a pedir algo: si es así recojan las lágrimas y usenlas, qué se yo, para regar los geranios. De este libro no debe salir nada que no sea útil y las lágrimas no son una excepción. Y si no las aprovechan las plantas que al menos las aprovechen los lectores para concienciarse de la existencia de un trágico problema ante el que, como sociedad, mantenemos los ojos inexplicablemente cerrados. Algo ya ha logrado La estirpe de los niños infelices y es que gracias a esta novela se presentó y aprobó por unanimidad una iniciativa legislativa en el congreso para prevención del suicidio, que es un buen comienzo, aunque el paso definitivo lo debemos dar todos, y no sólo las autoridades.

Hilvanados por la historia personal de la toma de conciencia de este problema por parte de Lola, una psicóloga gallega, Beatriz Becerra nos presenta diez casos de niños infelices que decidieron pasar al otro lado en busca si no de la felicidad sí al menos de un poco de descanso, de paz. Diez niños que no querían matarse, pero sí morirse como le ocurre a uno de los pacientes de Lola, la protagonista con permiso de los que verdaderamente lo son. La estirpe de los niños infelices es un libro de ficción, lo cual es una muestra de  inteligencia de la autora y no sólo porque ese hecho nos haga el acercamiento a estas historia más digerible, sino porque ¿qué si no la ficción podría ser una herramienta eficaz para modificar la realidad? Pero decía que son casos de ficción, y es cierto, pero no en el sentido de ser imaginados sino que han sido creados no tanto como invención cuanto como alquimia, como destilación de la realidad: a partir de una investigación de miles de casos reales la autora ha logrado destilar la esencia de su realidad en estas diez gotas de concentrado, en estos diez casos que abarcan tal diversidad de tiempos y de lugares que en realidad parecen de todo tiempo y de todo lugar y esa naturaleza suya permite a estos niños infelices erigirse el representantes legítimos y eficaces de toda su estirpe. Sigue leyendo La estirpe de los niños infelices