
Luces en el canal, de David Fernández Sifres
Premio El Barco de Vapor 2013
Los ojos miran, pero es el corazón el que siente. En la vida vamos caminando sin, muchas veces, prestar atención a las personas que nos rodean. Pensamos que tal persona no es de fiar, que tal persona se comporta de manera extraña, o que aquella persona que vemos a lo lejos no merece nuestra comprensión por el simple hecho de no vivir como nosotros. Pero las primeras impresiones resultan a veces engañosas. Y lo que a primera vista parece algo indeseable, en su interior resulta una historia extraordinaria, un modo de vida fuera de lo común, que se aleja de lo vivido y se acerca a lo sentido, por derecho propio. Hay historias que te reclaman desde el primer día que las ves. Es algo innato en los lectores. Quizá por eso, cuando descubrí “Luces en el canal” sabía que tarde o temprano mis manos acariciarían sus páginas. No me equivoqué. Porque a veces, cuando los ojos miran algo y el corazón las siente tan apasionadamente, es imprescindible conocerlas, acercarse, leerlas, y como nos sucede con las personas, cambiar nuestra opinión sobre ellas y descubrir que lo que guardan en su interior es una historia digna de ser contada.
Todo el mundo cree que el señor que vive en la barca es un ladrón, un monstruo, o algo peor. Pero Frits no. Este niño descubrirá que lo que esconden el señor de la barca y su mujer es una historia maravillosa de amor, de sueños por cumplir y de deseos de ser libres, aunque todo el mundo esté dispuesto a que no los lleven a cabo.