
Mi ángel tiene alas negras, de Elliot Chaze
Dicen que lo peor que puede pasarle a una persona es perder la esperanza. Frase hecha, claro está, de esas que adornan coloridas tarjetas superación personal. De todas maneras, en algún punto es una frase válida ya que la esperanza, junto con el tesón y la voluntad, es lo que permitió que algunos personajes literarios vivieran experiencias increíbles y así formaran grandes historias.
Es probable que muchos lectores de este libro no compartan mi opinión, pero creo que Tim Sunblade, uno de los protagonistas de Mi ángel tiene alas negras, era un hombre con esperanza. Sin eso, la historia probablemente no hubiese continuado luego de los dos primeros capítulos y hubiese quedado todo en una mera descripción del asunto.
La historia comienza cuando Tim sale de la cárcel, sin nada que perder y a nadie a quien buscar en esta nueva etapa de libertad. El conflicto surge cuando, en vez de encaminar su vida, se decide por armar y ejecutar un proyecto criminal –el asalto a un camión de caudales- para saciar su vida de malas experiencias y comenzar de nuevo. Triste opción para alguien con las posibilidades de trascender a partir de acciones un poco más nobles.