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Ahí está mi casa

Ahí está mi casa, de Hans Keilson 

Mirar sin odio. La de Hans Keilson parece la mirada de un buen hombre por encima de la del gran escritor que es. Mirar sin odio siempre tiene mérito pero cuando lo que se mira son los recuerdos de infancia de un niño judio que a la postre se vería obligado a abandonar su país, aunque con ello no huyese de la barbarie ya que trabajó activamente como médico para la resistencia holandesa, lo tiene doblemente.

Ahí está mi casa es un título curioso, tan abierto como conciso: no dice ahí estaba mi casa, es decir, no habla de Alemania tanto como de su propia experiencia. La casa de Hans Keilson no es el lugar físico donde se desarrollan sus recuerdos, sino sus recuerdos en sí mismos. Parece una obviedad, pero en todo caso es una obviedad necesaria en estos tiempos, pero se vive en la propia vida y como hogar es preferible elegir aquel donde se es feliz. Hans Keilson no volvió a Alemania tras la guerra, vivió y desarrolló su actividad profesional y literaria en Holanda, y desde allí ilumina con su mirada serena una época de por sí oscura por mucho que se haya puesto el foco en ella. Sigue leyendo Ahí está mi casa