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Ahí está mi casa

Ahí está mi casa, de Hans Keilson  Mirar sin odio. La de Hans Keilson parece la mirada de un buen hombre por encima de la del gran escritor que es. Mirar sin odio siempre tiene mérito pero cuando lo que se mira son los recuerdos de infancia de un niño judio que a la postre se vería obligado a abandonar su país, aunque con ello no huyese de la barbarie ya que trabajó activamente como médico para la resistencia holandesa, lo tiene doblemente. Ahí está mi casa es un título curioso, tan abierto como conciso: no dice ahí estaba mi…

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