
Sandman Obertura 2, de Neil Gaiman y J. H. Williams III
Es bien sabido, y sino lo vuelvo a repetir, que yo soy un fiel admirador de todo el universo Sandman y que uno de mis autores de cabecera es Neil Gaiman a quien admiro no sólo como creador de un universo propio en la ciencia ficción sino por haberme descubierto, a través de la lectura, la mezcla entre fantasía, infancia y oscuridad que, con las dosis necesarias, hace que todos nos sintamos identificados con sus historias. No es por tanto una sorpresa entender que, cuando vi que se publicada una nueva serie sobre uno de sus personajes estrella – Sueño, de los Eternos – primero entré en parada, después empecé a morderme las uñas por la espera y al tenerlo en mis manos, una especie de subidón hace acto de presencia y yo me veo tan inmerso en este mundo onírico que es imposible que quiera salir de él por mucho que lo intenten – y vaya si la realidad lo intenta, la puñetera de ella -. En cualquier caso, en ocasiones leer y observar van de la mano, en un camino acompañado que expande el universo creado por el autor y convierte la lectura en algo destino que es lo que busco siempre. Una emoción, una simple frase que dé al traste con todo lo conocido, un sentimiento que vaya más allá de la pura evidencia, de haber leído algo bueno, porque estaba claro que, si ya en el primer número me conquistó, en este segundo número, más rebuscado y con unos juegos con el lenguaje brutales, sólo podía superar las expectativas y haberme hecho creer que lo que aquí se cuenta no puede ser mejor. ¿Que por qué? Bueno, eso me temo que tendréis que descubrirlo más adelante…

