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Todos iremos al paraíso, de José Ángel Mañas

Está En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme; está Háblame, oh, musa, de aquel varón de multiforme ingenio; está Una mañana, tras agitado sueño, Gregorio Samsa amaneció transformado en un insecto; y está Me jode ir al Kronen los sábados por la tarde porque está siempre hasta el culo de gente. Esto no es ninguna exageración, sino la mera constatación de que la literatura, igual que la fe, es algo íntimo y misterioso, que te llega o no te llega; y, además, de que una gran obra literaria no tiene por qué estar bellamente escrita,…

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