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Los gigantes dormidos, de Sylvain Neuvel

los gigantes dormidos

Los mechas no son muy populares por estos lares, y mucho menos en la literatura de ciencia ficción que por aquí se consume. El único referente que tenemos en este país es Mazinguer Z, y solo para mi generación, la que creció con dos canales de televisión, tres si tenías autonómico, y que cursábamos aquello de la EGB. En los noventa, algunos mangas con más o menos fortuna también tocaron el tema. Estos robots gigantes tripulados tan espectaculares, parece que por fin empiezan a dejarse ver por aquí, Los gigantes dormidos es una buena muestra de ello, además de algunas…

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Nueva York / Babilonia, los años de la edad maldita, de Luis Antonio de Villena

Nueva York / Babilonia, los años de la edad maldita

Todos somos un poco cotillas. La prueba está en la clase de programas que triunfan hoy en día. Pero claro, hay una diferencia muy grande en querer saber qué ha comido la Pantoja y querer saber más sobre aquellas personas que vivieron o pasaron por Nueva York durante las tres décadas de máximo esplendor y libertades. Me interesa mucho más aprender sobre Lou Reed, Truman Capote, Andy Warhol o Patti Smith, la verdad. Sus vidas son más interesantes que la de la Pantoja (y eso que la de esta tipa da ya para una peli de sobremesa). Si queréis dar…

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Una puta muy alta. Una novela de amor, de Pau Arenós

una puta muy alta

De verdad que yo no los busco. Palabrita. Vienen a mí como si tuviera un imán, (¿lo tengo?) Y esta vez ha sido de seguido. Primero uno y luego otro… Yo voy a la librería a buscar material para la próxima lectura y ¡zas!, ahí están: primero Obscena y luego este. Parece que el otoño empieza con porno y putas. Pues qué le vamos a hacer. A por porno y putas tocan… Por otra parte, cómo resistirse a semejantes títulos. Si es que ambos están tan bien puestos que forzosamente quieres saber de qué van, así que, pensando no solo…

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Todos iremos al paraíso, de José Ángel Mañas

Está En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme; está Háblame, oh, musa, de aquel varón de multiforme ingenio; está Una mañana, tras agitado sueño, Gregorio Samsa amaneció transformado en un insecto; y está Me jode ir al Kronen los sábados por la tarde porque está siempre hasta el culo de gente. Esto no es ninguna exageración, sino la mera constatación de que la literatura, igual que la fe, es algo íntimo y misterioso, que te llega o no te llega; y, además, de que una gran obra literaria no tiene por qué estar bellamente escrita,…

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