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Los gigantes dormidos, de Sylvain Neuvel

los gigantes dormidos

los gigantes dormidosLos mechas no son muy populares por estos lares, y mucho menos en la literatura de ciencia ficción que por aquí se consume. El único referente que tenemos en este país es Mazinguer Z, y solo para mi generación, la que creció con dos canales de televisión, tres si tenías autonómico, y que cursábamos aquello de la EGB. En los noventa, algunos mangas con más o menos fortuna también tocaron el tema.

Estos robots gigantes tripulados tan espectaculares, parece que por fin empiezan a dejarse ver por aquí, Los gigantes dormidos es una buena muestra de ello, además de algunas novelas más que llegaran en 2017.

La historia de esta novela ya la hemos visto antes; Sylvain Neuvel, doctor en lingüística, ingeniero de software, vendedor de helados e incluso descontaminador de suelos, colgó esta historia por entregas en una página web. Tal fue el éxito (la web de reseñas Kirkus Reviews le otorgó el premio a mejor novela indie en  2015)  que una editorial se decidió a publicarla en papel. Después llegaron la venta de los derechos a Sony para hacer una película y los elogios de tipos como Blake Crowch, autor de la trilogía de Wayward Pines.

Rose Franklin, de once años, sale a dar una vuelta con su nueva bicicleta. Llega hasta las afueras de la urbanización donde vive, que linda con el bosque, y se adentra un poco entre los árboles. Una luz brillante llama su atención, así que aparca su bicicleta y se acerca a ver cuál es la causa de dicho resplandor. Lo siguiente que recuerda es despertar en el fondo de un agujero, rodeada de bomberos, aturdida y al parecer, encima de una mano gigante de aspecto metálico.

Diecisiete años más tarde el caso de la mano gigante sigue sin resolver, pero el expediente acaba de ser transferido a la universidad de Chicago y para dirigirlo han contratado a una de las científicas más prestigiosas del país, una mujer llamada Rose Franklin, la niña que encontró la mano. Rose monta un equipo con lo mejor de lo mejor y no tarda en empezar a tener buenos resultados, incluso descubre la manera de encontrar más piezas de ese supuesto robot gigante si es que hubiera más por ahí enterradas.

La historia, sin revelar demasiado, toma la dirección que uno espera, las piezas del robot van apareciendo por todas partes del mundo y el robot va siendo ensamblado al mismo tiempo que el equipo intenta desvelar como hacerlo funcionar. Neuvel sabe cómo atrapar al lector, las dosificaciones de información están milimetradas, la acción está perfectamente medida, los cliffhangers son numerosos. Es ese aspecto recuerda mucho a un thriller, de hecho se podría considerar un thriller de ciencia ficción, con todo lo bueno y todo lo malo de esa etiqueta.

Una de las cosas que me ha gustado y que le da buen ritmo a la novela es la manera en que está concebida. Nada de una historia lineal convencional, Neuvel ha montado la trama a base de informes. Cada informe pertenece a un personaje, a veces central, ya que no hay un único protagonista, a veces secundario, a veces anónimo. Incluso hay informes de una cámara de vigilancia. Cada informe un capítulo diferente, un espacio diferente, entrelazados entre sí formando una historia única con diversos puntos de vista.

Los gigantes dormidos es una novela entretenida y adictiva, con algún fallo que otro, pero bien formulada y con un buen trabajo detrás. De estilo sencillo y directo, Neuvel es claro y conciso, sin entrar demasiado en profundidad en cuestiones técnicas sobre el robot o la tecnología empleada en construirlo, hacerlo funcionar y demás. Puede que se quede corto para alguien acostumbrado a leer mucha ciencia ficción, un lector de ciencia ficción dura, o alguien que busque algo más que un simple entretenimiento. Pero será suficiente para el resto. Y aunque para mi gusto, la historia pierde un poco la esencia hacia la parte final de la trama (por la dispersión y el cambio constante de rumbo de la historia),  Neuvel sabe volver a cogerte con un final sorprende (aunque quizá no demasiado inesperado si estabas un poco atento) y consigue inocularte las ganas de lanzarte a por la segunda parte.

En definitiva, una novela para empezar a cogerle el gusto a la ciencia ficción y profundizar en eso tan chulo que son los Mechas.

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Nueva York / Babilonia, los años de la edad maldita, de Luis Antonio de Villena

Nueva York / Babilonia, los años de la edad maldita

Nueva York / Babilonia, los años de la edad malditaTodos somos un poco cotillas. La prueba está en la clase de programas que triunfan hoy en día. Pero claro, hay una diferencia muy grande en querer saber qué ha comido la Pantoja y querer saber más sobre aquellas personas que vivieron o pasaron por Nueva York durante las tres décadas de máximo esplendor y libertades. Me interesa mucho más aprender sobre Lou Reed, Truman Capote, Andy Warhol o Patti Smith, la verdad. Sus vidas son más interesantes que la de la Pantoja (y eso que la de esta tipa da ya para una peli de sobremesa). Si queréis dar una paseo por el lado salvaje de la vida, olvidando necedades, éste es vuestro libro.

Durante los años sesenta, setenta y ochenta, Nueva York fue la ciudad donde la palabra libertad alcanzó su máximo esplendor. Londres, Berlín y sobre todo París habían sido ciudades donde comenzó a fraguarse esta liberación, pero es en la ciudad de Nueva York donde se reúne lo más granado de la época, donde las transgresiones, las vanguardias y el sexo libre campan a sus anchas. En Nueva York/Babilonia, los años de la edad maldita, el escritor, y sobre todo poeta, Luis Antonio de Villena realiza un viaje por aquellos años de la mano de las personas y personajes que vivieron plenamente esas décadas malditas.

A algunos de los personajes que aparecen en las líneas de este libro ya los conocía e incluso admiraba, al resto los he ido descubriendo gracias al gran trabajo de Luis Antonio de Villena. No se trata solo de un libro de ensayo, aunque así lo hayan catalogado. Creo que la dedicación que el autor pone a lo largo de este libro hace de él una gran publicación en la que el escritor se entrega en cuerpo y alma a sus anécdotas, personajes y vivencias. Tanto es así, que en ocasiones Luis Antonio de Villena nos narra sus propias experiencias personales con personajes como Lou Reed o William S. Burroughs.

El libro arranca con el mítico Andy Warhol, a quien se le llama “El papa del pop y demás modernidades”. Lo cierto es que Warhol fue un gurú en su época. Aparte de sus propias excentricidades (que no eran pocas), el pintor logró reunir a su alrededor a todo un séquito de personajes de lo más variopinto: eran la factoría Warhol. La hermosa Nico (la misma que cantó con la Velvet Underground), Joe Dallesandro o Morrisey fueron algunos Warholianos menores de los que también se habla en este libro.

Cantantes como Lou Reed, Patti Smith, David Bowie, Mick Jagger, Sid Vicious o John Lennon son algunos de los personajes que también vivieron la época dorada de esta Nueva York/Babilonia. Cada uno más raro y excéntrico que el anterior. Todos ellos entregados por completo al desenfreno, al vicio y al libertinaje. Quizá la única excepción sea David Bowie, quien supo separar certeramente su vida pública de su vida privada y quien, a pesar de la época de excesos, fue uno de los pocos que consiguió librarse de adiciones.

En Nueva York/Babilonia, los años de la edad maldita, también aparecen retratados numerosos escritores, entre los que destacan aquellos transgresores que pertenecieron a la generación Beat. Así, encontramos anécdotas sobre Allen Ginsberg, William S. Burroughs, Paul Bowles o Truman Capote. Todavía más excéntricos si cabe estos escritores que la pandilla de músicos que he citado unas líneas más arriba.

Fueron épocas de excesos, de descubrimiento y libertinaje. Unas décadas en las que el sexo era totalmente libre y las drogas y sus efectos aún estaban por descubrir. Y hubo muchos personajes que las descubrieron y sufrieron de lleno sus consecuencias quedando enganchados de por vida a éstas, algunos con mejor suerte que otros. Muchos de ellos murieron realmente jóvenes, como Sid Vicious, otros han pasado por fuertes tratamientos de desintoxicación, como Lou Reed. El caso es que este exceso de drogas ha pasado factura a muchos de los personajes que vivieron estas épocas. Bueno, a todos menos a Mick Jagger, que no sabemos qué pacto habrá hecho para haberse metido en el cuerpo todo lo que se ha metido y seguir sobreviviéndose de esta forma.

Algo parecido ocurrió con el sexo. Aquellos ambientes tan libertinos, tan Sodoma y Gomorra, también pasaron factura con la epidemia del sida y todas las muertes que trajo consigo.

Una época que no se volverá a repetir, de ahí su autenticidad. Unos años que merecen la pena ser conocidos y recordados. Las décadas de máximo esplendor donde se dieron cita algunos de los más brillantes personajes de nuestra historia.

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Una puta muy alta. Una novela de amor, de Pau Arenós

una puta muy alta

una puta muy altaDe verdad que yo no los busco. Palabrita. Vienen a mí como si tuviera un imán, (¿lo tengo?) Y esta vez ha sido de seguido. Primero uno y luego otro… Yo voy a la librería a buscar material para la próxima lectura y ¡zas!, ahí están: primero Obscena y luego este. Parece que el otoño empieza con porno y putas. Pues qué le vamos a hacer. A por porno y putas tocan…

Por otra parte, cómo resistirse a semejantes títulos. Si es que ambos están tan bien puestos que forzosamente quieres saber de qué van, así que, pensando no solo en mí, sino en la labor social que es descubrir a nuestros lectores nuevos títulos que merezcan la pena, tengo que verificar que el título atractivo encierre una atractiva novela.

Lo cierto es que también me gusta descubrir libros de los que no se sabe nada a pesar de ser novedad. Son como pequeños tesoros que descubres recorriendo estanterías en vertical y horizontal, intentando encontrar ese libro que pasa desapercibido entre dos abusones. La sensación de pensar que, como si fueras Lucas Corso, tienes algo grande en las manos, (no, no me refiero a eso), cuando has encontrado ese ejemplar, de pensar en el goce futuro cuando te metas de lleno en la lectura, es una de las mejores sensaciones que se puedan experimentar. A veces se acierta y otras no. Esta vez, sí.

El título y el argumento me convencieron, pero ya el tener en la primera página a Álex frente al espejo del baño recién acabado de descubrir su primer pelo en la oreja y reflexionando sobre cómo habría llegado hasta ahí, si habría sido en silencio durante la noche, y en lo raro que era no haber escuchado nada estando tan cerca del oído…  me terminó de decidir del todo.

El título lleva la palabra “puta” que eso siempre le da calidad, énfasis y oclusividad a un título, pero no es una novela erótica ni porno ni sexual ni nada. Sí, salen tetas y pollas y coños, pero no van por ahí ni título ni tiros. Tampoco es, o a mí no me lo ha parecido, lo que dice el subtítulo: Una novela de amor.

Álex se ha cansado del mundo y decide no salir de su casa. Hace la compra por internet, está cansado de que todos se preocupen solo de sí mismos, de interesarse por los demás y de que nadie lo haga de él (en realidad él tampoco quiere preocuparse de nadie más que de él mismo) y hace lo que cualquiera en su sano juicio haría: encerrarse en su piso.

Un buen día decide contratar a una prostituta. Analiza los anuncios pero ninguno le llama la atención hasta que descubre uno que reza: soy alta, muy alta, muy alta. Y de ahí el título.

Las visitas de la puta a Álex no son solo sexuales. Ambos se cuentan su vida un poco a lo Las mil y una noches, y son un poco psicólogos de cama. Álex se sincera con ella, le habla sobre novias del pasado, su familia, le cuenta que no sabe si sabe amar, sentir… Ella le cuenta historias (sus problemas con la altura desde pequeña, el  porqué de meterse a puta, lo que provoca en los hombres su altura, sucesos con algunos clientes…) que Álex no sabe si son reales o inventadas pero le gustan.

Con el tiempo Álex descubrirá que Sandra, que así se llama la mujer, le gusta, y cada vez quiere pasar más tiempo con ella, aunque cada vez que pasa ese tiempo con ella también hay momentos que desea soledad… Un caso de hombre…

En el fondo Una puta muy alta es un reflejo de una sociedad egoísta, que mira hacia adentro, que teme a lo que hay fuera; es una defensa del egoísmo (el cual tampoco ha de ser malo bien administrado), dela pereza que en muchos casos dan los otros, pero también de la necesidad de la compañía, aunque sea para desahogarse, aunque sea pagando…

Una puta muy alta se lee con interés, y con facilidad. Lenguaje fluido, frases y estructuras bien construidas y un guion lineal que se desarrolla con una normalidad, que atrapa y gusta y que, a pesar de no tener una trama grandilocuente ni capítulos que acaben con un cliffhanger de infarto, es de esas novelas que no se quieren dejar de leer.

Ah, y me ha gustado y hecho gracia, ese final tan circular que te da margen para imaginar los posibles futuros que se abren a partir del punto final.

Así que sí. Confirmo que este atractivo título es el preludio de una historia atractiva. ¡Bien por mí!

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Todos iremos al paraíso, de José Ángel Mañas

todos-iremos-al-paraisoEstá En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme; está Háblame, oh, musa, de aquel varón de multiforme ingenio; está Una mañana, tras agitado sueño, Gregorio Samsa amaneció transformado en un insecto; y está Me jode ir al Kronen los sábados por la tarde porque está siempre hasta el culo de gente. Esto no es ninguna exageración, sino la mera constatación de que la literatura, igual que la fe, es algo íntimo y misterioso, que te llega o no te llega; y, además, de que una gran obra literaria no tiene por qué estar bellamente escrita, ni tiene por qué tener un intrincado argumento, ni muchísimos personajes, ni brillantes diálogos, ni una potencia reveladora capaz de cambiarle la vida a cada lector.

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