
Los treinta, ¿una edad terrible o la mejor edad? Esta es una de estas preguntas que, según a quien se la plantees, obtendrás una respuesta totalmente diferente. Si preguntas a una persona de cincuenta o sesenta años probablemente te contesten que es la mejor edad y que volverían a sus treinta sin dudarlo, pero si preguntas a un veinteañero… Ahí es cuando verdaderamente la cosa se complica. Para un veinteañero cumplir los treinta significa despojarse de su juventud para convertirse en una persona completamente adulta que debe enfrentarse a los problemas con madurez y responsabilidad. Pensándolo con más calma, el veinteañero se da cuenta de que este pensamiento es absurdo y que está entrando en pánico. Pero luego llega el gran amigo Google y cuando teclea “Tengo treinta años y…” le sugiere frases como “y no tengo novio”, “y vivo con mis padres” o “y no tengo nada”. De esta forma entra en bucle otra vez y odia este número que cada vez le resulta más terrorífico, el 30.
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