
Ira Dei: La casa Lercaro, de Mariano Gambín
El misterio, desde siempre, ha creado una fascinación entre los lectores de todo el mundo. Historias de enigmas sin resolver, de experiencias con lo sobrenatural, y en definitiva, un sin fin de relatos que no podemos explicar con lo que nos ofrece la realidad. Para los más escépticos, todo aquello que rezume un pequeño halo de extrañeza, es negado hasta la extenuación. Es, por resumirlo, el miedo a lo desconocido. Pero a pesar de ello, las novelas que en su interior tengan un elemento que las diferencia del resto, que aumenta el misterio en el argumento, despiertan un interés fuera de lugar en todos aquellos que nos dedicamos a leer libros como si fueran nuestro alimento. Ira Dei: La casa Lercaro es un misterio, es ese tipo de novelas con las que uno se levanta pensando un cosa, para acostarse pensando otra, mientras seguimos la investigación de un caso que, en apariencia parece normal, pero no lo es en absoluto. ¿Hay algo más allá de lo que conocemos? ¿Existen los fantasmas? ¿Es posible que, tras muchos años, un espíritu siga atormentando en las paredes de una casa? Son preguntas que a veces nos hacemos. Y si, como sucede aquí, el espíritu viene acompañado de un asesinato, algo se despierta en nosotros, como accionado por un resorte. Así es el misterio, y así es como sucede en esta apasionante historia.
La Laguna se despierta con el asesinato sucedido en La casa Lercaro, tras el que aparece un espíritu que hace que todos los invitados a la fiesta salgan despavoridos. El inspector Galán, junto a sus amigos, se enfrenta entonces a uno de los casos más difíciles de su carrera, que escapa a toda la lógica que el ser humano puede aceptar.
