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Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas

Las tres muertes de Fermin Salvochea

Las tres muertes de Fermin SalvocheaAntes de ir a la presentación que hizo Jesús Cañadas este octubre en Barcelona yo ya había leído Pronto será de noche (para mí siempre será “el libro del toro en la portada”) y, en realidad, fue por eso por lo que acabé yendo a la librería Gigamesh, pese a que aquel día se estuviera cayendo el cielo a trocitos sobre Barcelona.

Tenía buen recuerdo de la novela anterior, de esos recuerdos que son emociones (emociones chungas porque es un libro de terror) y, en el momento de llegar a la presentación de Las tres muertes de Fermín Salvochea, solo tenía una idea sobre el autor: me gustaba cómo escribía. Su estilo. Así se lo dije al mismo Cañadas, pero el tío me soltó: “pues esta no tiene nada que ver”. Y cuánta razón tenía.

No he leído la primera novela de Cañadas (en realidad, la segunda pero la primera dice que ni se nos ocurra cogerla, que se muere de la vergüenza), pero con las dos últimas ya me ha quedado claro que este es un autor que no va a escribir dos veces lo mismo ni de la misma manera. Si el estilo de Pronto será de noche (la del toro, vamos) era seco, opresivo, crudo, el de Las tres muertes de Fermín Salvochea es muchas veces lírico, al mismo tiempo que cercano y repleto de humor, porque en esta novela Cañadas recupera la lengua de su infancia en Cádiz.

Y me diréis, sí, sí, pero ya te estás enrollando como en la reseña anterior. ¿De qué va la novela? Eso es algo difícil de contar sin mataros a spoilers. Podría decir, “de aventuras”,  “de vampiros”, pero no es eso exactamente. Alguien la ha definido como una mezcla entre Penny Dreadful y los Goonies y, para mí, en la parte de Penny Dreadful tiene toda la razón. Las tres muertes de Fermín Salvochea empieza como una novela costumbrista, cuatro niños pobres por aquí, un padre borracho por allá, un hospicio, el funeral de un señor –un tal Bigotes, el exalcalde Fermín Salvochea–, un circo de los horrores liderado por un fulano al que llaman Edgardo Poe… Y entonces, ZASCA. Empiezan a pasar cosas raras. Pero muy raras. Empieza con una señora que tiene cuatro brazos, aunque enseguida lo entiendes, de acuerdo, son siamesas. Pero cuando sale el hombre pez y los vampiros del agua… Bueno, entonces no queda mucho espacio para la duda.

O sí. Porque todos esos bichos no salen propiamente en la historia principal, sino en las historias que le cuenta su padre a Sebastián, el chaval de trece años protagonista de la novela. Y, claro, su padre, Juaíco, es un borracho y un mentiroso, así que el lector duda siempre de lo que está contando. Duda como lo hacen los cuatro niños protagonistas de la novela –Sebastián, el Pani, Candela y Julieta–, que se pasan páginas y páginas recorriendo la Cádiz pobre e industrial de principios del siglo XX en busca de torres voladoras y cuevas de contrabandistas. Ellos quieren que todo lo que cuenta Juaíco sea verdad porque si no, como dice Candela: “yo no soy más que una huérfana coja, los niños del Hospicio se han muerto porque la comida está podrida, y […] no quiero que sea así, Sebastián. No quiero”. El lector tampoco. El lector quiere que todas esas leyendas gaditanas –el circo romano, la Bella Escondida, las cuevas de María Moco– que Cañadas ha devuelto a la vida en su novela sean ciertas. En la ficción, se entiende, porque no me veo cazando vampiros.

Y ha sido la tensión entre mundo real y mundo fantástico, entre costumbrismo y barcos voladores hasta arriba de piratas una de las cosas que más me ha gustado de Las tres muertes de Fermín Salvochea. También los homenajes a las novelas de aventuras que hay por todas partes y, sobre todo, el tono. Esto del “tono” parece muy técnico, muy serio, pero es bien fácil. Convertir una ciudad como Cádiz, que todos pensamos luminosa, blanca, en un lugar sombrío y lleno de monstruos sin que nos olvidemos ni por un momento de donde sucede la acción tiene mucho, mucho mérito. Y lograr que los personajes hablen como gente de la calle, de su condición social y de su época (eso del costumbrismo), pese a estar abriéndole la caja torácica a un vampiro, también. Por ejemplo, que un hombre pez en una caverna llena de contrabandistas diga, señalando al prota, “y a este me lo matáis” y que eso quede bien y te haga reír, mola mucho. Y justo eso es el tono de la novela, que un narrador te diga que “Candela les veía venir de lejos” (y no por la calle precisamente) y en otro momento te describa una voz que “enhebraba recuerdos de mujeres corsario y ron de caña”. Eso es estilo, y Cañadas lo tiene. Aunque lo más flipante no es que lo tenga, es que pueda cambiarlo en cada novela porque le da la gana (y porque puede).

Las tres muertes de Fermín Salvochea es una novela que me ha hecho leer como cuando tenía diez años y me ha dejado las mismas sensaciones que La princesa prometida o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Os la recomiendo si os gustan las historias de aventuras, de vampiros y monstruos (de los de verdad, que los otros ya no se llevan), en las que, por otro lado, pasan cosas muy jodidas (que no tienen por qué estar relacionadas con los bichos) y no todo siempre es bonito para el prota y sus compañeros.

Laura Gomara

 

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Entrevista a Laura Gomara, autora de Vienen mal dadas

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lauragomara6Hoy vamos a entrevistar a nuestra colaboradora Laura Gomara con motivo de la publicación de su primera novela Vienen mal dadas, la cual quedó finalista en el premio L’H Confidencial 2016 y ha sido publicada este mismo mes por Roca. Pero el currículum de Gomara es extenso: licenciada en Filología Clásica y currante en el sector editorial en donde ayuda a escritores, y realiza funciones como traductora, lectora, en producción y comunicación editorial. Desde la plataforma Reescritura orienta a escritores noveles en sus primeros pasos dentro del mundillo. También imparte cursos de narrativa, cuento breve, autoficción y relatos de viajes en varios centros de Barcelona y en las plataformas online República de cursiva y Libros y Literatura.

 

-Antes de nada, enhorabuena por el pedazo de novela que te has cascado. Impresionante. Como ya dije en la reseña, tiene todo lo que ha de tener una novela negra y a la vez no sigue un patrón convencional, sino que sabe salirse de las líneas marcadas y ser francamente original.

Dime, ¿cuánto tiempo empleaste en escribirla y cómo se te ocurrió la trama? ¿Tenías todo claro cuando empezaste a escribir o hubo cosas que iban ocurriéndosete según avanzabas en la trama?

 

A la primera versión le dediqué unos meses, no lo sé, quizás siete u ocho, pero la corrección fue larga porque dejé la novela descansar unos meses más y después la revisé por completo dos veces más. En total, desde la idea inicial hasta el cierre definitivo del manuscrito en la editorial pasaron más de dos años.

 

-El personaje de Ruth Santana, la Flaca, es una mujer de extrema delgadez, 40 kilos…  Pero es una mujer fuerte, un personaje firmemente construido y con un sentido de la moral y la ética que desentona con los personajes que suelen pulular por este tipo de novelas. No es el arquetipo de mujer fatal al que uno está acostumbrado. Es más la mujer fatal suele usar el sexo para manejar a los hombres y conseguir su objetivo. En cambio, en Vienen mal dadas la protagonista sería la antimujer fatal y rehúye el sexo. ¿Siempre fue así en tu cabeza? ¿Te inspiraste en alguien?

 

Sí, siempre fue así, aunque es cierto que a medida que escribía se iba dibujando más nítidamente. Al final los personajes van por libre e incluso te sorprenden tomando decisiones que no tenías previstas y ese momento, cuando escribes, es impresionante.

Ruth Santana es una mujer que ha seguido el patrón de vida que le venía marcado: estudios, hacer cosas de niñas y no de niños, trabajo, novio, casa, boda… Pero todo se va a la mierda y se pierde porque nunca ha tomado una decisión por sí misma. Se hunde tanto que la única manera de subir es empezar a tomar decisiones y lo hace. Va haciéndose más fuerte a lo largo de la novela y aprende a decir “no”. Ruth es una persona que siempre ha dicho “sí”, “sí a todo”, y la miseria la enseña a decir “no”. En la escena de la que hablas (cuidado spoiler), el “no” al sexo forma parte de esa evolución. Ruth Santana aprende a tomar el control de todo, también de su sexualidad, y eso pasa por dejar de ser complaciente con los demás. Si dice no, es no. Si dice sí, es sí. Y sin querer hacer más spoilers es algo que vemos al final de la novela…

Por otro lado, recuerdo que una de las primeras lectoras me dijo que Ruth era una psicópata. Me hizo mucha gracia y me parece una opinión muy lícita. Pero lo que quise hacer con ella es una persona imperfecta, muy tensa, es algo que ya se ve en su físico: encogida hacia dentro pero a la vez lista para saltar.

Para su personalidad no me inspiré en nadie, pero con 40 o 50 años me la imagino como Lauren Bacall, con ese aplomo. Por eso la dedicatoria del libro es para ella.

 

-¿En casa del herrero, cuchillo de palo? Eres profesora de narrativa. ¿Has seguido los consejos que das a tus alumnos?

 

¡Ahí me has pillado! Muchos de ellos sí, pero no todos. Antes de escribir tenía clara la estructura, conocía bien a la mayoría de los personajes y me puse un horario bastante rígido para no dejar el proyecto a medias. Hasta ahí todo bien… Pero, por ejemplo, en la novela hay un montón de personajes con un montón de nombres y eso es algo que siempre les digo a mis alumnos que no hagan. Pero no es lo único, hubo cosas de estructura que cambiaron sobre la marcha y lo peor es que todos esos cambios se notaron mucho en las primeras versiones de la novela, se veían agujeros. Si me hubiera aplicado mejor mis consejos, no hubiera pasado.

 

-Poner el título suele ser o muy fácil o muy difícil. ¿Cómo fue en este caso y por qué elegiste Vienen mal dadas?

 

¡Los títulos son el infierno, se me dan fatal! En el ordenador, la carpeta de la novela se llamaba, y se sigue llamando, “Hugo Correa”, pero cuando decidí que iba a presentarla a premio necesitaba un título y lo escogí la última tarde, casi al azar. Estaba releyendo la novela y me encontré con ese sintagma, “vienen mal dadas”. Las cartas, la suerte, el azar, los juegos de manos y el engaño son elementos recurrentes a la novela. Además tenía un aire canalla, así que lo escogí por poner algo, pensando que luego, si había suerte, en la editorial ya lo cambiarían. Pero en Roca pensaron que era bueno y lo dejaron, y me alegro porque varias personas me han dicho que les gusta el título e incluso que la han comprado por eso. Suerte de principiante.

 

-¿Tienes algo más escrito aparte de esto, aunque sea en el cajón de los escritos abandonados?

 

Uf, sí, muchas cosas. Tengo varios cuentos que no verán la luz porque vistos ahora, y lo digo como profesora de escritura, son infumables (pero, ey, estoy muy contenta de haberlos escrito porque me sirvieron para soltar la mano, así que, si me estáis leyendo y escribís: aunque creáis que es infumable sirve, sirve para aprender). Tengo dos novelas empezadas que me gustaría retomar en algún momento. Así, más recientes, tengo una novela de detectives infantil que tengo que retocar, una juvenil que habla de hackers y otra novela para adultos que me he propuesto terminar antes de que acabe el año.

 

-¿Cómo escribes? ¿Tienes una rutina horaria, prefieres mañana, noche, y cuánto tiempo?

En el prólogo de American Gods, Neil Gaiman dice esto, citando a Gene Wolf: “Uno no aprende a escribir novelas. Todo lo que aprende es a escribir la novela que está escribiendo”.

Creo que es totalmente cierto, al menos para mí. Vienen mal dadas la escribí en un momento de mi vida en el que tenía un trabajo estable: 40 horas semanales, y podía permitirme el lujo, o más bien el espacio mental, de levantarme todas las mañanas a las 5:30 y escribir hasta las 8. Así la escribí, en unos meses, dedicándole además algunos fines de semana y puentes. Ahora no puedo seguir la misma rutina porque, desde hace un par de años funciono más como autónoma y desde que me levanto mi cabeza está ocupada con trabajo-trabajo-trabajo, así que no puedo permitirme desconectar un par de horas y luego trabajar. Con la nueva novela lo que me funciona es bloquear días enteros: viernes-sábado-domingo, por ejemplo, y dedicarlos al completo a la novela.

Así que es eso, con cada proyecto cambia.

 

-Se nota que te gusta mucho el género y lo cierto es que nadie diría, tras leer tu libro, que es tu primera novela. ¿Cuáles han sido las influencias, tus novelas negras o escritores fetiche?

 

Tengo que confesar que soy bastante anárquica leyendo. He leído negra y me lo he pasado genial con Chandler, Hammett, Millar, Macdonald, Ellroy, Higgins, Simenon, Camilleri y toda esta gente, sí. También negra de aquí, Vázquez Montalbán, González Ledesma, Andreu Martín y más recientes Toni Hill, Carlos Zanón o Empar Fernández.

 

Pero no soy ninguna experta, ni de lejos, en novela negra y no es mi género fetiche. Leo lo que cae en las manos y me gusta. Una semana me encontrarás leyendo a Amélie Nothomb, la siguiente a Juan Marsé, otra una novela de vampiros, otra los cuentos de Grace Paley…

 

-¿Con qué música de fondo leerías tu libro?

 

La escribí sobre todo escuchando a Mark Lanegan, Nick Cave y PJ Harvey. Alegres, lo sé. A la banda sonora también le añadiría boleros y tangos, por Bosco y Eusebio. Además siempre me he imaginado a Correa como un gran fan de Bruce Springsteen. Me lo imagino solo, en un pequeño velero, cantando The River rumbo a las Américas.

 

-A lo largo de toda la novela se respira un miedo a la pobreza. A acabar convertido en un sintecho. ¿Es este el mundo que tenemos realmente? ¿Tu libro refleja la realidad social del momento actual?

 

No sé si refleja el mundo real, aunque la aporofobia está ahí claro. Aunque no era de ese miedo de lo que yo quería hablar en la novela, sino de lo que sucede cuando te lo han quitado todo. Mi generación, que es la de Ruth, se ha criado entre algodones, nuestra infancia fue en los 80 y los 90 y nuestros padres nos dieron todo lo que pudieron, nos ahogaron en juguetes, nos pagaron la carrera… Siempre esperando lo mejor de nosotros, “que fuéramos felices”. Y, al menos yo, crecí pensando que, si me esforzaba, podría tenerlo todo, fuera lo que fuera ese “todo”. Y el golpe de realidad de la crisis fue brutal. Con Ruth quería hablar de esto, de la parálisis que provoca el hecho de que una serie de circunstancias te dejen desnudo en la nieve. Y con los demás personajes quise ampliar un poco el abanico, porque no es solo a mi generación a la que ha golpeado (y está golpeando) la llamada crisis. Tampoco creo que fuera a nosotros a quien golpeó más duro, sino a gente más mayor, gente como la que sale en Vienen mal dadas.

 

-¿Al lado de qué novela negra te gustaría que estuviera la tuya en la biblioteca de los lectores?

 

Al lado de No llames a casa, de Carlos Zanón, si el lector me permite ese honor.

 

-¿Qué consejo darías a alguien que empieza a escribir?

 

Que lea mucho, y lea buscando los trucos de las novelas que le gustan, no solo con una mirada ingenua que busca el placer y la sorpresa. Que marque los libros: dónde está el punto de giro, dónde el autor ha plantado una pregunta, que guarde cada comparación o adjetivo que le guste. Que escriba todo lo que pueda y anote ideas y lea manuales sobre cómo escribir, sin pensar que tienen razón en todo. Que acepte que cuando empiezas no todo vale y si un editor ha echado para atrás tu primera-novela-de-1500-páginas-sobre-la-vida-de-tu-abuelo, quizás, solo quizás, tiene razón. Que aprenda a aceptar y a rebatir las críticas, a distinguir las constructivas de las idiotas, que encuentre un buen compañero de viaje, normalmente un profesional, para que le revise los textos. Que no crea que está haciendo un favor a la gente que le lee, sino que es al revés: la gente te hace un favor enorme por dedicar unas horas de su vida a leerte.

 

-¿Y ahora qué? ¿Tienes en mente escribir la siguiente?

 

Sí, estoy en ello, solo me queda escribir el final. La novela trata de una carterista, una mujer que roba en el metro y revienta pisos de turistas, pero que viste de Chanel y calza Louboutin. Esta mujer, Eva, acaba metida en problemas con las mafias de la ciudad y en unos temas de chantaje… Es un personaje muy diferente de Ruth, es arribista, amoral, sin problemas económicos, pero la novela sigue una estructura similar y, a los que les haya gustado Vienen mal dadas, les puede gustar también esta historia.

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Vienen mal dadas, de Laura Gomara

vienen mal dadas

vienen mal dadasLa vida es una jungla. Ya lo dicen los León Benavente (… «los seres humanos somos fieras, devoramos a quien sea bien por fama bien por recompensa…»). Es algo que todos, antes o después, por las buenas o las malas, acabamos aprendiendo. La mayoría vive y lucha para sobrevivir mientras unos pocos privilegiados solo tienen que preocuparse de nimiedades como el color del traje que toca vestir cada día o de si adornan sus muñecas con el Patek Philippe o con el Hublot.

Ruth Santana pertenece al grupo mayoritario. Pero en ese grupo hay también subgrupos, y ella está dentro de la categoría de joven (28 años), plantada en el altar dos años atrás por su novio y pluriempleada para poder seguir pagando la deuda con el banco. Sola en la vida, pues no puede contar con su madre, ha llegado al extremo de tener que buscar comida en los contenedores cercanos a los supermercados.

“–Es que, mira –dijo despacio, como si estuviera hablando con un niño muy pequeño–, tengo diez euros para pasar lo que queda de mes, no tengo nada más en el banco hasta que cobre…”

Y justo cuando parece que la vida de Ruth ha tocado fondo, es posible que su vida esté a punto de sufrir un cambio a mejor al recibir de un desconocido, Hugo Correa, la propuesta de reventar cajeros y ganar dinero fácilmente. ¿Accederá? ¿Ella, que es mujer de firmes convicciones y de unos principios y moral sólidos como una roca? Y, por otra parte, ¿podrá fiarse de ese desconocido salido de la nada justo en el momento en el que más putas las estaba pasando?

Vienen mal dadas es la primera novela de Laura Gomara y yo me sentía pequeño, muy pequeño al leerla porque no podía creer que semejante joya del noir fuera obra de una primeriza. Porque si difícil es escribir un buen libro, más lo es escribir un buen primer libro y más todavía de un género con unas características tan marcadas como el negro.

Gomara nos envuelve en un ambiente cargado de crisis económica (en su mayor parte transcurre en 2014) e impregna a toda la obra un miedo que, tal vez todos tenemos, a la pobreza. Un miedo a ser pobres. A perder la casa y acabar comiendo en comedores sociales, rebuscando en contenedores, a la caridad, a ser reconocido por esa gente que antes pertenecía a tu subgrupo y a terminar muriendo algún día en la calle, olvidado por todos.

“Hacía mucho que no sentía miedo porque no le importaba lo que pudiera pasarle, hacía mucho que se arrastraba por la vida dejando que el barro y la mierda resbalaran sobre su piel. Esa había sido su estrategia de supervivencia”.

Gomara hace palpable la realidad social del momento y la refleja con maestria: estamos ahí donde nos quiere llevar, no nos cuesta situarnos y olemos las tripas del pescado que Correa limpia, vemos la pensión, respiramos el aire del minúsculo cuartucho en el que Ruth habita, nos reconocemos en sus dos trabajos, y sentimos su rabia por ser pobre… En ese aspecto, es una novela muy minuciosa y detallada. Muy real.

No obstante, aún estando enclavada en el noir, es bastante atípica. Cierto que nos movemos en un ambiente criminal y que toca además palos como la corrupción, los desahucios, la “okupación”, la precariedad laboral, y otros temas que confieren el verismo necesario e ideal a esta novela y siempre con un cierto aire de derrota continuada. Pero, y esto no es malo, la autora se sale de ciertas líneas invisibles que hacen que, –ya desde el principio, cuando vemos que Ruth no es la mujer fatal que creíamos (o que al menos yo creía) que iba a protagonizar la trama, sino que es, más bien, la antimujer fatal; o, por ejemplo, llama la atención el extraño buenrollismo y camaradería en la banda de “piratas”,…–, este libro tenga el regusto de los clásicos y a la vez un enfoque novedoso, original y absorbente.

La única cosa que no me ha convencido del todo ha sido el final. Y no me ha convencido porque no es un final realista, tal y como venía siéndolo el resto de la narración. Me ha chirriado; tenía que haber sido algo inesperado, imprevisible. O algo que sí se viera venir, si se prefiere, pero más en sintonía con el tono general de la novela. Esa es mi opinión, pero todos sabemos que para gustos los colores, y el mío es el negro negrísimo.

Quitando eso, que ya digo que es algo muy subjetivo, Gomara ha escrito una muy correcta y estupenda novela que te atrapa y que eres incapaz de soltar en los dos días que he tardado en leerla (y que habrían sido menos de no tener ciertas obligaciones). Las descripciones, los personajes auténticos, con pasado y bien construidos, las frases lapidarias en off que no pueden faltar, los diálogos… ¡Todo! Todo está muy trabajado y documentado y hace que leer Vienen mal dadas sea un placer.

Además la narración es ágil, la lectura no se complica con lenguaje innecesariamente complicado o superfluo, no se detiene en tonterías, sino que va al grano, con una prosa fluida y precisa que se agradece mucho.

Un libro que merece un hueco en la biblioteca rodeado por los de Silva, Gellida, Bartlett y los de su calaña…

De seguro, esta novela se va a quedar mucho tiempo rondando por mi cabeza y eso no pasa con muchos los libros. Solo con los buenos. Y este lo es. ¡Y es el primero!

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Solo nosotros dos, de Nicholas Sparks

Solo nosotros dos

Solo nosotros dosPensar en Nicholas Sparks es pensar en romanticismo. En grandes historias de amor que dejan sin aliento a quien las lee. Es el caso de El cuaderno de Noah, Cuando te encuentre o, mi favorita, Un lugar donde refugiarse. Si algo tienen en común es que son historias cuyos protagonistas tienen tal personalidad que son capaces de llegar a enamorar a través del papel. Sparks nos da personajes carismáticos, misteriosos, bondadosos y mágicos. Por ello, quizás, se podría decir que está un poco encasillado y que nada más que sabe escribir novelas de chico conoce a chica. A mí sus novelas me parecen maravillosas (algunas más que otras, todo hay que decirlo. Fantasmas del pasado me aburrió tanto que me entró la tentación de dejarlo a medias). Y es cierto que todas hablan del amor. Así que me alegré cuando, al adentrarme en la trama de Solo nosotros dos, me di cuenta de que sabe contar historias que van más allá.

La novela que nos ocupa es de amor, sí. Pero no del amor que siente un marido por su mujer. Habla del amor que un padre profesa por una hija. Así que, ya veis, Sparks nos regala esta vez una novela que nada tiene que ver con lo que normalmente suele ofrecernos. No sé si esto es mejor o peor. Por una parte, es cierto que el que decide abrir un libro de Sparks lo hace porque quiere vivir una historia de amor de esas que desgarran. Pero, por otra parte, nos demuestra que es capaz de escribir otras crónicas que pueden ser igual de bonitas pero ambientadas en un contexto diferente.

Russel está casado con Vivian. Viven una vida idílica, de cuento. Acaban de comprar una casa preciosa y su negocio va viento en popa. Así que cuando Vivian le dijo que está embarazada, a pesar del vértigo momentáneo que sintió en el estómago, no pudo evitar alegrarse, sabiendo que ser padre sería una experiencia maravillosa. Pero la verdad es que el trabajo apenas le dejaba tiempo para disfrutar de la pequeña London y su matrimonio se fue enfriando poco a poco, de manera casi imperceptible. Pasados cinco años, Russel, presa de la crisis, se ve despedido, con un montón de deudas, con una mujer que no le quiere y con una hija a la que apenas conoce. Tiene intención de montar un negocio, pero los riesgos son demasiado altos, así que cuando a Vivian le ofrecen un trabajo muy bien pagado, esta no se lo piensa dos veces. Hay que mantener el status que tenían. Pero aquel trabajo tenía un precio muy caro: los viajes serían constantes y la vida familiar prácticamente nula. Así que Russel empieza a ejercer realmente de padre. Comienza a conocer a London, esa pequeña princesa que tiene más cosas interesantes que contarle de las que él se creía. Y empieza a darse cuenta de que la quiere más que a nada en este mundo.

Por lo que Solo nosotros dos es una historia de amor, sí. Pero del amor que Russel empieza a sentir por su hija. Es una novela tierna, paciente y sosegada. Sin grandes giros ni sorpresas. Es como si Sparks metiera en una olla un montón de ingredientes y los fuera cocinando muy poquito a poco, prometiendo que al final nos dará un plato exquisito que nos dejará un estupendo sabor de boca.

Nos os voy a engañar, no es la novela que más me ha gustado de este autor (el nivel estaba muy alto, también es verdad), pero es una historia que me ha encandilado y que ha hecho que le cogiera cariño a Russel y a la pequeña London. Y al final, de eso se trata, de poder conectar con los personajes y sentir lo que ellos sienten. Y, en eso, Nicholas Sparks es un genio.

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10 libros divertidos y feministas

Querida Ijeawele

¿Qué es eso de que el feminismo no tiene sentido del humor? Nada, nada, un mito. Y para demostrarlo hoy queremos ponernos reivindicativos y traeros libros sobre feminismo con los que os podéis echar unas risas. Sí, hemos escogido 10 libros con los que aprender sobre el feminismo al mismo tiempo que os secáis los lagrimones con un pañuelo de papel (no de los de tela, que hay que plancharlos). Recordad, quien dijo que las feministas no tienen sentido del humor no había leído ninguno de estos libros:

Querida IjeaweleQuerida Ijeawele. O cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie, editado por Literatura Random House

Después del espectacular Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie vuelve con este libro en el que da 15 consejos prácticos y llenos de ternura para educar a las futuras generaciones. La igualdad es cosa de todos y en escasas 90 páginas la autora nos hace creer que un mundo más justo es posible. Es un detalle genial para regalar a cualquiera que se relacione con niños: madres, padres, abuelos, tías, docentes, pediatras… Os dejo aquí una cita para acabar de convenceros:  «En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. […] Dile que, si algo la incomoda, se queje, grite.»

El libro de actividades feministaEl libro de actividades feminista, de Gemma Correll, editado por Ediciones B

¿Qué es eso del test de Bechdel? ¿Quieres jugar al bingo de los trolls en las redes sociales? Seguimos con un libro para todos los públicos, sea cuál sea tu sexo, género, orientación, edad… Con este libro aprenderás qué es eso del feminismo y además te reirás mucho, ¡pero mucho! Como ves en el título, el de Gemma Correll es un libro de actividades que puedes colorear, como los cuadernos de verano, pero que además te cuenta qué es el patriarcado y por qué lo combatimos… ¡ah!, y te deja vestir a la muñeca recortable como te dé la gana.

Pequeña y Grande Ella FitzgeraldPequeña & Grande Ella Fitzgerald, de Bàrbara Alca y Mª Isabel Sánchez Vegara, editado por Alba editorial

Para los más pequeños de la casa no os podéis perder la colección de Alba Editorial “Pequeña & Grande”. Una colección de álbumes infantiles que repasa la biografía de mujeres como Audrey Hepburn, Frida Kalho, Agatha Christie o Coco Chanel. ¿Por qué seguir contándole cuentos en los que la vida de las protagonistas, más bien pánfilas, acaba con el beso del príncipe? ¡Si tenemos historias como la de Amelia Earhart o Marie Curie! ¿No son modelos más cercanos, interesantes y divertidos que la sosa de la Bella Durmiente? El último libro de la colección está dedicado a la cantante de jazz Ella Fitzgerald y tanto el texto como las ilustraciones son una delicia.

Los hombres me explican cosasLos hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit, editado por Capitán Swing 

En verano del 2003 Rebecca Solnit fue con una amiga a una fiesta. Cuando estaban a punto de irse, el anfitrión les salió al paso y les dio conversación. Acabaron hablando de un libro muy importante que habían publicado aquel año y el anfitrión les peroró con los argumentos del libro como si él fuera su autor. Cada vez que una de ellas quería cortarle, él subía el tono y alargaba su discurso. Solnit era la autora del libro del que hablaba su anfitrión. A partir de esta anécdota se acuñó el término mansplaining que designa esas situaciones en las que un hombre le explica a una mujer en tono paternalista temas en los que realmente ella es la experta. Y en esta recopilación de artículos, Rebecca Solnit analiza no solo esa situación, también qué es en realidad la igualdad en el matrimonio o por qué se pone en duda el testimonio de las mujeres violadas. Y lo más importante, lo hace aportando datos y argumentos sólidos, con un tono distendido y en menos de 150 páginas.

Como ser mujerCómo ser mujer, de Caitlin Moran, editado por Anagrama

Este es uno de los libros más divertidos de los últimos años. Oír (porque casi la oyes) a Caitlin Moran hablar de la regla, el porno, la depilación, qué es eso de ser femenina o simplemente la evolución de los parques infantiles es desternillante. Moran te cuenta su adolescencia en un barrio marginal de un pueblecito inglés y sus primeros años en Londres y al mismo tiempo habla de temas cotidianos, en teoría nimios, pero que nos afectan profundamente. Y todo con gancho y toneladas (¡toneladas!) de humor, porque Moran demuestra que humor y feminismo nunca han estado reñidos. Así que, si quieres reírte a carcajada limpia y a la vez aprender una cosa o dos sobre el feminismo, este es tu libro.

 Los capullos no regalan floresLos capullos no regalan flores, de Moderna de pueblo, editado por Lumen

En esta selección no podía faltar un cómic. ¿Qué es eso de que las mujeres no son gamers o no leen o escriben cómics? Tan pasados estamos, ¿eh? Por supuesto que leemos Marvel, DC, Dargaud o Norma. Y también leemos a Moderna de Pueblo, Ana Oncina, Penelope Bagieu, Agustina Guerrero, Raquel Riba Rossy y muchas más. En esta selección hemos escogido a Moderna de Pueblo y su Los capullos no regalan flores, donde dinamita con humor el amor romántico y las relaciones tóxicas. ¡Alejémonos de los capullos! Si todavía no lo habéis leído, no esperéis más y regaláoslo.

Machismo 8 pasosMachismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa, editado por Roca editorial

La misma autora, Barbijaputa, lo dice: este es un “libro de autoputeo”, es decir, un libro para meterte el dedo en el ojo y que veas todas esas actitudes machistas que, aunque crees que no, tienes. Porque las tienes. Todos las tenemos. Desde criticar a esa compañera de la oficina porque mira lo maquillada que va (o lo poco maquillada que va…) hasta mirar por defecto al hombre cuando una pareja va a comprar algo y la persona que se ha dirigido a ti es la mujer. Así que sí, este es un libro dirigido a todas aquellas personas (y en especial a los hombres) que quieren desprenderse de esos “detallitos” machistas. Porque un poquito de autocrítica no va nada mal, y si es con humor, mejor.

SolteronaSolterona, de Kate Bolick, editado por Malpaso

“¡Niña, te vas a quedar para vestir santos!”, “¿Cómo que no quieres niños? ¡Ya verás cómo cambias de opinión!” “Mira que se te pasa el arroz y luego te arrepentirás…”. Es imposible no pensar en estas frases cuando lees el título del libro de Kate Bolick. Y precisamente por eso la autora lo ha elegido. En Solterona (spinster en el original), Bolick le hace un corte de mangas al patriarcado y a la idea de que una mujer necesita a un hombre y una familia tradicional para ser feliz y realizarse como persona. Habla de la libertad para escoger nuestro futuro, de la independencia femenina, vista siempre como algo peligroso, y de lo necesaria que sigue siendo la habitación propia de Virginia Woolf en el siglo XXI. En Solterona, Bolick nos obliga a hacernos una pregunta muy dura: ¿qué quieres tú de verdad, independientemente de lo que los demás quieren de ti? Ella se responde y crea, no sin esfuerzo, una vida a su medida. Y, al mismo tiempo, nos da un modelo de libertad femenina en el que apoyarnos cuando cumplimos los treinta, todo el mundo empieza con la cantinela y hasta tú dudas de tus propias decisiones.

 Mala feministaMala feminista, de Roxane Gay, editado por Capitán Swing

Roxane Gay, en broma, se define como “mala feminista” y destapa la caja de Pandora. ¿Qué es eso de mala feminista? ¿Puede haber malas feministas? ¡Claro! O al menos feministas imperfectas. Y esa idea es la que defiende Gay en la serie de artículos que conforman este libro: somos humanas, y por lo tanto, imperfectas, y también lo es nuestro feminismo. Gay se rebela contra los requisitos de perfección del movimiento y confiesa que no lo ha leído todo, que sale con tíos que son idiotas o directamente machistas y que ve Girls aunque le diría un par de cosas a Lena Dunham. Y también  mete el dedo en la llaga* recordándonos cosas como esta: “históricamente el feminismo se ha dedicado mucho más a mejorar la vida de las mujeres blancas heterosexuales en detrimento de las demás”. Una lectura muy recomendable si queréis salir del academicismo y aprender cuatro cosas sobre el llamado black feminism.

Teoria King KongTeoría King Kong, de Virginie Despentes, editado por Melusina

Al igual que Caitlin Moran en Cómo ser mujer, en este libro Virginie Despentes nos cuenta gran parte de su vida, desde la adolescencia hasta la treintena. Pero el libro de Despentes es mucho más punk, más duro, pero no está exento de humor. Sin tener un ápice de victimismo o autocompasión Despentes habla de violencia sexual, de prostitución o de las consecuencias de romper con el modelo heteronormativo de la femineidad. Habla desde la cólera pero con una lucidez devastadora. Este es el nivel pro del feminismo, el momento en el que empezamos a pelearnos entre nosotras (¿prostitución sí o no? ¿vientres de alquiler sí o no? ¿qué es exactamente el lenguaje inclusivo? ¿puede una feminista tener a otra mujer limpiando en su casa? ¿puede una feminista ser de derechas? ¡Ay, los roces…!). Leed a Despentes y comprenderéis que no hay un solo feminismo, sino muchos. Y, pese a que parezca que no, estamos todos en el mismo barco.

 

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Los malvados se alzarán, de Danielle Paige

Los malvados se alzarán

Los malvados se alzaránEsta crítica incluye spoilers del libro anterior.

Tras finalizar la primera parte de esta saga de Danielle Paige, un oscuro y trepidante retelling del conocido libro El Mago de Oz, me moría de ganas por empezar con su segunda parte y descubrir qué aventuras le deparaban a todos y cada uno de los personajes. Gracias a la editorial Roca, que los está traduciendo al español con rapidez, he podido continuar esta historia que, por ahora, me está sorprendiendo bastante.

Dorothy debe morir terminó con una Amy Gumm, protagonista de esta historia, muy segura de sí misma y de la acción que debía realizar: matar a Dorothy y conseguir que el mundo de Oz y sus habitantes volvieran a vivir en paz. A pesar de ello, los lectores pudimos comprobar con tristeza que no lo consiguió y que, por ello, esta segunda parte nos iba a deparar aún más aventuras que la primera. Junto a Ozma, la antigua reina de Oz, Amy deberá volver a intentar asesinar a la malvada Dorothy y a su ejército, que cuenta con el famoso león y el vivaz espantapájaros de la historia original, entre otros.

Si ya el primer libro me enganchó desde la primera a la última página, Los malvados se alzarán lo ha vuelto a hacer y lo ha superado con creces. Las aventuras que acontecen a sus personajes comienzan desde la primera página y Amy me ha seguido sorprendiendo por su valentía, tenacidad e implicación con la causa. A pesar de que se encuentra con cada vez menos apoyos para luchar contra “los malvados” y que se ve obligada a confiar en personas de las que no está totalmente segura, la evolución de este personaje es palpable a lo largo de las páginas de este libro. No solo tendrá que enfrentarse a estos problemas en Oz y su Ciudad Esmeralda, sino que también deberá solventar algunos problemas con otros personajes y los que se encuentra dentro de sí misma.

Me ha encantado una vez más la originalidad de la historia y el hincapié que hace esta autora, Danielle Paige, en retratar esa delgada línea que existe entre el bien y el mal a través de la mayoría de sus personajes. No hay ni buenos ni malos (frase que podría recordaros a los populares personajes de la saga Canción de hielo y fuego), sino que muchos de ellos nos sorprenden al dejarse llevar por el poder y sus propios intereses. Por ello, esta es una de las razones que han hecho que el libro me enganchara tanto.

Otra de ellas es su rápido ritmo, como ya os he comentado anteriormente, que logra que el lector se enganche desde las primeras páginas. Y una de las más importantes su ambientación, ya que en esta novela conocemos más sobre el nuevo universo de Oz: nuevos personajes, criaturas y escenarios donde la magia y la oscuridad son las protagonistas.

Los malvados se alzarán es una segunda parte de saga que mejora incluso la primera, cuyos personajes me han sorprendido desde el principio y cuya ambientación mágica y oscura me ha encantado por su originalidad. Esta autora demuestra, una vez más, su capacidad para crear un magnífico retelling de El Mago de Oz, muy diferente a la historia original y que estoy segura podrá enganchar a todos los fans de esta primera. Y, si aún no la habéis leído, os animo a embarcaros este 2017 junto a Dorothy y Totó en el increíble viaje a través del camino de baldosas amarillas para descubrir el espectacular mundo de Oz y las aventuras que les aguardan.

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Dorothy debe morir, de Danielle Paige

Dorothy debe morir

Dorothy debe morirUna joven llamada Dorothy, un simpático perro que la acompaña a todos lados, un camino de baldosas amarillas, un tornado que es capaz de trasladar una casa a un mundo nuevo y unos brillantes zapatos rojos capaces de hacer magia… Es increíble que tantos elementos dispares quepan en una sola historia y que esa historia se haya convertido en una de los libros más famosos jamás escritos.

El mago de Oz, de L. Frank Baum, es una historia espectacular que nos recuerda mediante la magia y la fantasía cómo algunos valores como la verdad o el valor son imprescindibles en nuestras vidas, para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Por ello, ha dado vida a numerosas adaptaciones, tanto en la literatura, como en el teatro o el cine, con el fin de explorar nuevas formas de contar una historia que, sin saber por qué, lleva funcionando tantos años. Pero no solo la historia de este libro sino los otros relatos escritos por este autor y recreados en este mismo mundo.

Esta novela, Dorothy debe morir, es una de estas últimas adaptaciones. Aunque esta es más bien un retelling, ya que utiliza a múltiples personajes y escenarios de la novela original para construir una nueva historia, muy diferente. En esta ocasión nos encontramos a Amy, una joven del mundo real que se ve trasladada al mundo de Oz. Sin embargo, no se lo encuentra tal y como se lo imaginaba por las historias que tanto conocía, sino que ahora es un mundo lleno de oscuridad y terror.

En esta novela, como podemos ver, nada es lo que parece. El personaje principal, Amy, es una joven normal y corriente, locuaz, sincera y valiente que se encuentra ante un escenario en el que parece que todo está al revés. Las brujas están de su parte mientras que Dorothy y sus leales amigos (el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León) están en su contra. Todos los elementos del cuento original se revierten en esta nueva recreación del universo mágico, de tal forma que la protagonista, Amy, se ve envuelta en una serie de problemas al encontrarse en Oz y su persona experimenta una palpable evolución al sentirse parte de un problema que cree que debe ayudar a reflexionar. Por eso, aprende gracias a las brujas (malvadas en la historia original) a usar la magia y a luchar para plantarle cara a la nueva Dorothy y sus compinches.

La pluma de Danielle Paige, la autora de Dorothy debe morir, es sencilla pero ágil en esta innovadora novela juvenil. Me ha encantado, sobre todo, el ritmo que ha mantenido a lo largo de esta historia, ya que te mantiene pegado a sus páginas desde el principio hasta el final y sabe mantener el misterio en todo el desarrollo de la misma. Sobre todo en las escenas finales, con una sorpresa que me ha dejado con demasiadas ganas de leer su continuación, que ya ha sido publicada también por la editorial Roca: Los malvados se alzarán.

En definitiva, la primera parte de la trilogía Dorothy debe morir me ha parecido una original reinvención del universo y de los antiguos personajes que conformaban Oz. Una novela muy entretenida, con cortos capítulos que agilizan su lectura con y unos personajes de los que te encariñas desde las primeras páginas. A pesar de sus enormes diferencias con la novela original, la he disfrutado casi a partes iguales y me ha sorprendido mucho, ya que no me esperaba la disfrutaría tanto.

“Sigue el camino de baldosas amarillas y adéntrate en el nuevo y malvado mundo de Oz…”

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La chica que lo tenía todo, de Jessica Knoll

La chica que lo tenía todo

La chica que lo tenía todoHay ciertos libros que, sin esperarlo, te marcan por su historia y sus personajes. Este es uno de ellos y para mi se ha convertido en uno de los libros revelación del verano. Aunque se compara con Perdida, La chica que lo tenía todo no es un thriller o una novela del tipo domestic noir. Si tuviera que compararlo con algo, lo compararía con la mítica película Chicas malas y su forma de retratar la popularidad y cómo encajar en un instituto americano.

Este libro nos cuenta la historia de Ani FaNelli, una mujer de treinta años que parece tenerlo todo: su trabajo soñado, un cuerpo diez y el hombre perfecto. Pero Ani oculta un pasado que le ha convertido en la persona fría, calculadora y superficial que es ahora. Un pasado que se cuenta en el libro en partes intercaladas con el presente, en el cual se revelarán todos los secretos de Ani.

A pesar de que cuando comencé el libro odié a Ani y su forma de actuar, tan preocupada por las apariencias, a medida que avancé con la lectura me encontré con un personaje muy complejo, con muchísimos problemas y traumas del pasado que revelan una personalidad insegura y llena de complejos. Lo que más me ha gustado del libro es la evolución de este personaje y que vayamos descubriendo sus secretos poco a poco, a medida que se revelan todos los sucesos traumáticos que vivió Ani en su pasado. Un pasado en el que también conoceremos a otros personajes que también vamos a ver en el futuro. Personajes que, aunque siento que no he llegado a conocer lo suficiente, juegan un papel imprescindible en el desarrollo del libro y en la vida del personaje principal. Algunos para bien y otros para mal.

El ritmo en este libro es espectacular. No puedes parar de leer porque quieres descubrir todo lo que pasó en el pasado y cómo. A pesar de que uno de los mayores secretos se descubre aproximadamente en la mitad del libro, al final hay un giro argumental que sorprende y que completa el libro. Además, la forma de narrar de la autora me ha gustado especialmente, ya que nos cuenta el desarrollo de todos los acontecimientos, intercalando el pasado y el presente, desde la perspectiva de ella a sus catorce y a sus treinta años. Jessica Knoll ha logrado crear un personaje potente y con gancho a través de la premisa de “la chica que lo tenía todo” a través de una narración sencilla pero llena de intriga y misterio.

Pero no todo es drama, en el libro también hay otros elementos como el amor o la amistad que, aunque son menos protagonistas, también son imprescindibles en el libro. Me encanta que un libro trate todo lo que significa la adolescencia, tanto para bien o para mal, en la vida de una persona. Una etapa de la vida en la cual las experiencias que vives te marcan para siempre y te convierten en la persona que serás en el futuro.

A pesar de no tener unas expectativas altas, La chica que lo tenía todo se ha convertido en uno de los mejores libros que he leído este año. Una historia compleja y llena de misterios que te atrapa por completo hasta el final y de la que he disfrutado hasta la última página. Es uno de esos libros que, cuando terminas, te mantienen pensando y reflexionando sobre todo lo que ha ocurrido. Un libro que esconde una historia y unos personajes complejos y que trata temas complicados como la identidad, la violencia sexual, el amor y lo que significa ser mujer.

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La corona, de Kiera Cass

La corona

La coronaEl desenlace de una saga que has disfrutado desde el principio siempre es triste y, en este caso, aunque sí me ha parecido triste desde el principio me ha encantado la sensación de nostalgia que me ha despertado al recordar los motivos por los que amo esta saga y el estilo de escribir de su autora, Kiera Cass. A pesar de no ser el mejor de los cinco libros principales que componen la saga La Selección, este libro ha supuesto una entretenida lectura de verano que he terminado con una gran sonrisa en la boca.

La corona comienza cuando la princesa Eadlyn, que ya conocimos en el anterior libro, se ve obligada a ascender como Reina Regente tras los problemas de salud de su madre. Además, se ve obligada a reducir a sus pretendientes de la Selección a la Élite, es decir, a seis únicos pretendientes, tras enterarse a través de la carta de su hermano de que su pueblo la odia y existe una posibilidad de que comiencen una rebelión. Por ello, decide que dejarse conocer y abrir su corazón a uno de estos jóvenes la ayudará a que el pueblo vea la persona que ella realmente es.

A partir de esta premisa, las cosas se empiezan a complicar para la princesa, que debe afrontar muchos problemas en este libro. Tanto las dificultades que surgen en su reinado y en su país como su indecisión en elegir a su futuro marido le cuestan a Eadlyn mucho sudor y lágrimas. Pero no todo es sufrimiento, pues la princesa también disfruta mucho a lo largo de este proceso y nos demuestra su evolución en cuanto al anterior libro. Ya no es una joven inmadura, prepotente y egoísta sino que nos muestra su cara más amable, sensible y comprometida no solo con su pueblo, sino también con su familia y sus pretendientes. Este es uno de los puntos que más me ha gustado del libro, pues llegamos a conocer por fin quien es realmente la hija de America y Maxon. Y, hablando de estos últimos, a pesar de que aparecen bastante poco en esta historia, sus apariciones surgen en los momentos más importantes para recordarnos los motivos por los que nos enamoramos de ellos en los tres primeros libros. No solo apoyan incondicionalmente a Eadlyn, sino que la ayudan a creer en ella misma para gobernar de la mejor forma posible el país y, a la vez, ser feliz.

En cuanto a la historia, a pesar de avanzar más lentamente que los anteriores libros, te mantiene enganchado para conocer con cuál de los pretendientes se quedará Eadlyn y por qué y para saber si estará a la altura que requiere la “Corona”. Me ha dado la impresión de que en este libro Kiera Cass se ha centrado más en la política y en cómo convertirse en una buena reina para Illéa que en la historia de amor. Y quizás ha sido lo más acertado, pues creo que ha cambiado respecto a los anteriores libros. Sin embargo y por este motivo, no llegamos a conocer realmente a los pretendientes y ninguno me ha llegado al corazón, da la impresión de que son todos demasiado perfectos e irreales y no me he sentido muy identificada.

El resto de los personajes secundarios me han encantado. Han aparecido muchos de los primeros libros, que ya han crecido pero que siguen siendo los personajes brillantes que eran. Por último, una de las revelaciones acerca de un personaje en concreto que se hacen al final del libro, además de impresionarme, me ha encantado por ser totalmente inesperada y acertada y ha sido el broche de oro a una saga que siempre recordaré.

A pesar de no estar a la altura del resto de libros, La corona supone un final perfecto para esta saga que tantos corazones se ha ganado y cuyas frases y personajes recordaremos durante mucho tiempo. La saga La Selección la componen una serie de libros muy entretenidos y especiales, dirigidos al público juvenil-adulto (aunque la verdad es que la podrían disfrutar todo tipo de personas), que te tendrán totalmente enganchado hasta el final y que se leen prácticamente de una sentada, pues todos los libros son bastantes cortos. Amor, amistad, poder, ambición, intriga y lucha de clases en cinco libros y cinco historias cortas que sacarán tu lado más romántico.

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Controlaré tus sueños

Controlaré tus sueños, de John Verdon

controlaretussueños

4 de Noviembre de 2015. Ese día tuve la oportunidad de asistir a un coloquio en Bilbao conducido por Félix Linares, en el que mi escritor favorito presentaba su último libro. Reconozco que soy un incondicional de John Verdon y de su protagonista Dave Gurney desde su primera novela “Se lo que estás pensando” (la cual me firmó!), pero la visita del neoyorkino a Bilbao me pilló por sorpresa y sin leer el libro. No fue por falta de ganas, sino por que, debido a las fechas de publicación, sospechaba que el Rey Melchor me traía la novela en su zurrón y decidí esperar. Acerté en mis predicciones trayéndome los reyes magos lo que pedí y, una vez abierta la primera página, su lectura ha resultado ser una auténtica montaña rusa.

Dicho esto, debo decir además que John Verdon lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a su origen y a generar una trama que relata un crimen imposible de cometer y por ende, imposible de resolver. El autor nos vuelve a meter de lleno en la vida de Dave Gurney. Dave es un policía retirado del departamento de homicidios del DIC que vive con su mujer Madeleine en las montañas del norte del estado de Nueva York. Una mañana de invierno le llega una extraña oferta mientras planea una semana de vacaciones en la nieve con su mujer. Jack Hardwick, un antiguo compañero de trabajo, le pide ayuda para investigar un extraño crimen que tiene entre manos. En un exclusivo hotel rural de las montañas Adirondak reside Richard Hammond, un conocido psicólogo licenciado en Harvard que ha adquirido fama mundial por sus trabajos como hipnoterapeuta. Este psicólogo, es acusado por la policía del asesinato de cuatro de sus pacientes. Lo inconcebible del caso, es que la acusación gira en torno a que el doctor Hammond parece ser capaz de “inducir al suicidio” a sus pacientes mediante hipnosis. Las cuatro víctimas relataron haber tenido la misma pesadilla antes de suicidarse, y eso pone al afamado psicólogo en el punto de mira de la opinión pública. La teórica imposibilidad clínica de la acusación, y lo extraño de las circunstancias que rodean las muertes será lo que haga que Dave Gurney se sienta atraído por un caso que acabará aceptando, animado de manera sorprendente por su mujer Madeleine.
¿Cómo pudieron cuatro personas tener el mismo sueño?¿Por qué todos se suicidaron después de tenerlo Sigue leyendo Controlaré tus sueños

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El poeta

El poeta, de Michael Connelly

el-poetaNo. El poeta no es la mejor novela de Michael Connelly. Ni siquiera es la mejor de su héroe periodista, Jack McEvoy, menos conocido y menos explotado que el policía Harry Bosch; ésa es, en mi humilde opinión, El espantapájaros. El poeta fue publicada por primera vez en 1996, y, aunque no es mucho tiempo para una novela contemporánea, a ésta se le notan las arrugas.

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De Cine y Literatura 89

the notebook

De Cine y Literatura 89: El diario de Noa

the notebookcuaderno de noahTítulo: El cuaderno de Noah

Autor: Nicholas Sparks

Editorial: Roca

Páginas: 192

ISBN: 9788499183954

Película: El diario de Noa (título original: The Notebook )

Año:

País: EE.UU.

Reparto: Ryan Gosling, Rachel McAdams, James Gardner, Sam Shepard (et. al)

Duración:  124 min.

¿Qué fue del cine romántico antes de esta película? Uno, el que suscribe, normalmente bucea en las redes infinidad de cosas, y va y se encuentra con una película que está ensalzada en todos y cada uno de los blogs sobre cine que he encontrado, y que supone la cumbre de lo edulcorado, pero a la vez del amor más grande, con todo lo que eso quiera decir. Y como uno también es curioso por naturaleza, va y se pone a ver la película, y después va y se lee el libro, y ya necesita poner en orden las ideas para poder escribirlas aquí. Ahí van.

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