Publicado el

10 libros divertidos y feministas

Querida Ijeawele

¿Qué es eso de que el feminismo no tiene sentido del humor? Nada, nada, un mito. Y para demostrarlo hoy queremos ponernos reivindicativos y traeros libros sobre feminismo con los que os podéis echar unas risas. Sí, hemos escogido 10 libros con los que aprender sobre el feminismo al mismo tiempo que os secáis los lagrimones con un pañuelo de papel (no de los de tela, que hay que plancharlos). Recordad, quien dijo que las feministas no tienen sentido del humor no había leído ninguno de estos libros:

Querida IjeaweleQuerida Ijeawele. O cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie, editado por Literatura Random House

Después del espectacular Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie vuelve con este libro en el que da 15 consejos prácticos y llenos de ternura para educar a las futuras generaciones. La igualdad es cosa de todos y en escasas 90 páginas la autora nos hace creer que un mundo más justo es posible. Es un detalle genial para regalar a cualquiera que se relacione con niños: madres, padres, abuelos, tías, docentes, pediatras… Os dejo aquí una cita para acabar de convenceros:  «En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. […] Dile que, si algo la incomoda, se queje, grite.»

El libro de actividades feministaEl libro de actividades feminista, de Gemma Correll, editado por Ediciones B

¿Qué es eso del test de Bechdel? ¿Quieres jugar al bingo de los trolls en las redes sociales? Seguimos con un libro para todos los públicos, sea cuál sea tu sexo, género, orientación, edad… Con este libro aprenderás qué es eso del feminismo y además te reirás mucho, ¡pero mucho! Como ves en el título, el de Gemma Correll es un libro de actividades que puedes colorear, como los cuadernos de verano, pero que además te cuenta qué es el patriarcado y por qué lo combatimos… ¡ah!, y te deja vestir a la muñeca recortable como te dé la gana.

Pequeña y Grande Ella FitzgeraldPequeña & Grande Ella Fitzgerald, de Bàrbara Alca y Mª Isabel Sánchez Vegara, editado por Alba editorial

Para los más pequeños de la casa no os podéis perder la colección de Alba Editorial “Pequeña & Grande”. Una colección de álbumes infantiles que repasa la biografía de mujeres como Audrey Hepburn, Frida Kalho, Agatha Christie o Coco Chanel. ¿Por qué seguir contándole cuentos en los que la vida de las protagonistas, más bien pánfilas, acaba con el beso del príncipe? ¡Si tenemos historias como la de Amelia Earhart o Marie Curie! ¿No son modelos más cercanos, interesantes y divertidos que la sosa de la Bella Durmiente? El último libro de la colección está dedicado a la cantante de jazz Ella Fitzgerald y tanto el texto como las ilustraciones son una delicia.

Los hombres me explican cosasLos hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit, editado por Capitán Swing 

En verano del 2003 Rebecca Solnit fue con una amiga a una fiesta. Cuando estaban a punto de irse, el anfitrión les salió al paso y les dio conversación. Acabaron hablando de un libro muy importante que habían publicado aquel año y el anfitrión les peroró con los argumentos del libro como si él fuera su autor. Cada vez que una de ellas quería cortarle, él subía el tono y alargaba su discurso. Solnit era la autora del libro del que hablaba su anfitrión. A partir de esta anécdota se acuñó el término mansplaining que designa esas situaciones en las que un hombre le explica a una mujer en tono paternalista temas en los que realmente ella es la experta. Y en esta recopilación de artículos, Rebecca Solnit analiza no solo esa situación, también qué es en realidad la igualdad en el matrimonio o por qué se pone en duda el testimonio de las mujeres violadas. Y lo más importante, lo hace aportando datos y argumentos sólidos, con un tono distendido y en menos de 150 páginas.

Como ser mujerCómo ser mujer, de Caitlin Moran, editado por Anagrama

Este es uno de los libros más divertidos de los últimos años. Oír (porque casi la oyes) a Caitlin Moran hablar de la regla, el porno, la depilación, qué es eso de ser femenina o simplemente la evolución de los parques infantiles es desternillante. Moran te cuenta su adolescencia en un barrio marginal de un pueblecito inglés y sus primeros años en Londres y al mismo tiempo habla de temas cotidianos, en teoría nimios, pero que nos afectan profundamente. Y todo con gancho y toneladas (¡toneladas!) de humor, porque Moran demuestra que humor y feminismo nunca han estado reñidos. Así que, si quieres reírte a carcajada limpia y a la vez aprender una cosa o dos sobre el feminismo, este es tu libro.

 Los capullos no regalan floresLos capullos no regalan flores, de Moderna de pueblo, editado por Lumen

En esta selección no podía faltar un cómic. ¿Qué es eso de que las mujeres no son gamers o no leen o escriben cómics? Tan pasados estamos, ¿eh? Por supuesto que leemos Marvel, DC, Dargaud o Norma. Y también leemos a Moderna de Pueblo, Ana Oncina, Penelope Bagieu, Agustina Guerrero, Raquel Riba Rossy y muchas más. En esta selección hemos escogido a Moderna de Pueblo y su Los capullos no regalan flores, donde dinamita con humor el amor romántico y las relaciones tóxicas. ¡Alejémonos de los capullos! Si todavía no lo habéis leído, no esperéis más y regaláoslo.

Machismo 8 pasosMachismo: 8 pasos para quitártelo de encima, de Barbijaputa, editado por Roca editorial

La misma autora, Barbijaputa, lo dice: este es un “libro de autoputeo”, es decir, un libro para meterte el dedo en el ojo y que veas todas esas actitudes machistas que, aunque crees que no, tienes. Porque las tienes. Todos las tenemos. Desde criticar a esa compañera de la oficina porque mira lo maquillada que va (o lo poco maquillada que va…) hasta mirar por defecto al hombre cuando una pareja va a comprar algo y la persona que se ha dirigido a ti es la mujer. Así que sí, este es un libro dirigido a todas aquellas personas (y en especial a los hombres) que quieren desprenderse de esos “detallitos” machistas. Porque un poquito de autocrítica no va nada mal, y si es con humor, mejor.

SolteronaSolterona, de Kate Bolick, editado por Malpaso

“¡Niña, te vas a quedar para vestir santos!”, “¿Cómo que no quieres niños? ¡Ya verás cómo cambias de opinión!” “Mira que se te pasa el arroz y luego te arrepentirás…”. Es imposible no pensar en estas frases cuando lees el título del libro de Kate Bolick. Y precisamente por eso la autora lo ha elegido. En Solterona (spinster en el original), Bolick le hace un corte de mangas al patriarcado y a la idea de que una mujer necesita a un hombre y una familia tradicional para ser feliz y realizarse como persona. Habla de la libertad para escoger nuestro futuro, de la independencia femenina, vista siempre como algo peligroso, y de lo necesaria que sigue siendo la habitación propia de Virginia Woolf en el siglo XXI. En Solterona, Bolick nos obliga a hacernos una pregunta muy dura: ¿qué quieres tú de verdad, independientemente de lo que los demás quieren de ti? Ella se responde y crea, no sin esfuerzo, una vida a su medida. Y, al mismo tiempo, nos da un modelo de libertad femenina en el que apoyarnos cuando cumplimos los treinta, todo el mundo empieza con la cantinela y hasta tú dudas de tus propias decisiones.

 Mala feministaMala feminista, de Roxane Gay, editado por Capitán Swing

Roxane Gay, en broma, se define como “mala feminista” y destapa la caja de Pandora. ¿Qué es eso de mala feminista? ¿Puede haber malas feministas? ¡Claro! O al menos feministas imperfectas. Y esa idea es la que defiende Gay en la serie de artículos que conforman este libro: somos humanas, y por lo tanto, imperfectas, y también lo es nuestro feminismo. Gay se rebela contra los requisitos de perfección del movimiento y confiesa que no lo ha leído todo, que sale con tíos que son idiotas o directamente machistas y que ve Girls aunque le diría un par de cosas a Lena Dunham. Y también  mete el dedo en la llaga* recordándonos cosas como esta: “históricamente el feminismo se ha dedicado mucho más a mejorar la vida de las mujeres blancas heterosexuales en detrimento de las demás”. Una lectura muy recomendable si queréis salir del academicismo y aprender cuatro cosas sobre el llamado black feminism.

Teoria King KongTeoría King Kong, de Virginie Despentes, editado por Melusina

Al igual que Caitlin Moran en Cómo ser mujer, en este libro Virginie Despentes nos cuenta gran parte de su vida, desde la adolescencia hasta la treintena. Pero el libro de Despentes es mucho más punk, más duro, pero no está exento de humor. Sin tener un ápice de victimismo o autocompasión Despentes habla de violencia sexual, de prostitución o de las consecuencias de romper con el modelo heteronormativo de la femineidad. Habla desde la cólera pero con una lucidez devastadora. Este es el nivel pro del feminismo, el momento en el que empezamos a pelearnos entre nosotras (¿prostitución sí o no? ¿vientres de alquiler sí o no? ¿qué es exactamente el lenguaje inclusivo? ¿puede una feminista tener a otra mujer limpiando en su casa? ¿puede una feminista ser de derechas? ¡Ay, los roces…!). Leed a Despentes y comprenderéis que no hay un solo feminismo, sino muchos. Y, pese a que parezca que no, estamos todos en el mismo barco.

 

Publicado el

Solterona

Solterona, de Kate Bolick

solteronaNominalmente el contenido del libro es bastante fiel al título, o más bien al revés, pero no debe uno fiarse de las apariencias. No es por hacerme el original pero en mi opinión aunque Solterona habla de la soltería femenina de lo que trata en realidad es de la libertad. De la libertad de ser quien se quiera ser, de construir su propia vida, de rebelarse frente a las convenciones y ser fiel, principalmente, a uno mismo y sus sueños. Así que este de Kate Bolick es un libro poderoso, porque derriba prejuicios, y también peligroso porque no es descartable que cuando lo cierre usted sienta unas irrefrenables ganas de dejar su trabajo y hacer ese master en biología marina que siempre supo que era su verdadera vocación, por poner un ejemplo. Que a lo mejor lo que quiere es poner una mercería, o adoptar un gato. Es indiferente, este libro le dará no sólo las ganas y los argumentos que necesita, también le dotará de un aparato argumental que ya quisieran para si muchos de los iluminados que tratarían de que hiciera lo contrario. Y entiéndanme bien, si esa pretensión o ese deseo no tuviesen más soporte racional que “porque me da la gana” sería igual de respetable que el de Kate Bolick, pero ella ha sido capaz de dotarlo de un respaldo intelectual francamente apabullante que le aporta un atractivo casi magnético.

Pero soy muy obediente y siempre estoy dispuesto a seguirle el juego a una autora de talento, y Kate Bolick lo es, así que aceptaré el pulpo de que Solterona habla de la soltería voluntaria y consciente de las mujeres libres y haré yo también como que habla de eso. Porque lo hace y lo hace muy bien, nos invita a navegar a través de su propia vida, cosa que hace con una sinceridad y una honestidad desacostumbradas, y de la de las cinco mujeres (nominalmente son cinco, pero habla de bastantes más) que ella llama “sus despertadoras” y que le sirvieron como acicate y punto de partida tanto en la investigación de la que nace este libro como de su propia vida. No les voy a engañar, a mí ese término de “las despertadoras” no me gustó nada desde que lo leí por primera vez, me sonaba a retórica de libro de autoayuda (algo de lo que la propia Kate Bolick se ríe en varias ocasiones en el libro), pero según fui avanzando en la lectura tuve que despejar completamente ese fantasma. Solterona es un libro serio, argumentado, documentado, con rigor de obra académica pero ritmo, emoción y humor de obra de ficción. Sea como fuere las vidas de todas ellas son apasionantes y su lucha, porque fueron todas mujeres comprometidas, más aun. No es que sea una historia del feminismo en Estados Unidos, es un libro más comprometido que militante en el sentido de que no es panfletario, pero si lo fuera, dado el talento con el que está escrito, sería igualmente bienvenido. En mi humilde opinión es simplemente un ensayo sobre la libertad y la justicia que la sociedad habitualmente le niega a quienes la buscan. Si eso me convierte en feminista, bienvenido sea, lo tomaré como una inmerecida distinción. Sigue leyendo Solterona