
La caída de los reinos, de Morgan Rhodes
Las novelas juveniles son perfectas para el verano. Esta es una de esas frases que me aterran y que pasarán a los anales de la historia como algo a erradicar (junto con el brécol y las bombas fétidas). Si de algo tendríamos que nutrirnos cuando somos jóvenes es de buenas historias, y no sólo en la época estival. Por eso, cuando en mi trabajo me piden libros para jóvenes en verano, porque es la única fecha en la que leen, yo me echo a temblar, casi me da una especie de epilepsia, y miro a esa persona con cara de haber chupado un limón recientemente. La literatura es una cosa de todo el año, señores, y si sólo fuera como ustedes dicen se perderían obras maestras como “La caída de los reinos” que lo tiene todo, todito, todo, para convertirse en uno de esos éxitos que nadie debería perderse, en uno de esos libros con lo que crecer y de los que acordarse mucho más allá de la juventud. Así que no me vengan con eso de que la lectura para los jóvenes es sólo en verano. Si siguen conmigo en la reseña verán por qué se lo digo. Después, correrán a comprarlo. Si no es así, tendré que ir a buscarles.
Los reinos de Auranos, Paelsia y Limeros han permanecido en paz. Hasta ahora. Un incidente hace estallar el odio, las rencillas y los secretos que se habían guardado bajo siete llaves y enfrentará a los tres reinos en una guerra en la que sólo puede haber un vencedor. ¿Estás dispuesto a entrar en la batalla? Y si es así, ¿a quién elegirás como bando?