
La vida interior de las plantas de interior, de Patricio Pron
Si pusiéramos una lupa apuntando a cualquier cuerpo, a cualquier ser humano que avance a nuestro lado, con el que nos crucemos por la calle, o que simplemente tengamos la necesidad de saber más de él, comprobaremos que su cuerpo lo recorren millones de caminos en forma de surcos que, gracias a la piel, nos cuentan cómo ha sido su vida, qué rutas ha recorrido a lo largo de su existencia o incluso, si prestamos la debida atención, conoceremos parte de los secretos que aguardan a ser abiertos. Y es que si nos fijáramos bien, si concluyéramos que la vista, que la percepción, es una de nuestras mayores armas, seríamos partícipes de las vidas de muchas de las personas que, simplemente, y con un leve roce, se cruzan en los caminos de todos nosotros. La vida interior de las plantas de interior es como es lupa que nos ayuda a entender lo que rodea a todas aquellas personas que, como nudos en una misma cuerda, acaban influyendo en la vida de otras personas, que comparten una historia aunque sus ojos digan lo contrario, aunque sus cuerpos se encuentren a metros de distancia, aunque las almas no se toquen y ni siquiera se huelan. Es un foco en forma de libro sobre esos pequeños detalles que marcan una vereda, sin llegar a mundos de Oz imaginarios, porque al final lo importante es la realidad, esta puta realidad que nos ha tocado vivir y que, sí, puede estar llena de mierda, que nos huele y que nos hiere, pero al fin y al cabo, somos nosotros los encargados de tomar la decisión definitiva: revolcarnos en ella o huir como alma que lleva el diablo. No encontraremos aquí vidas fáciles pero es que, de todas formas, ¿qué vida lo es?

