Publicado el

La vida interior de las plantas de interior

la vida interior de las plantas de interior

La vida interior de las plantas de interior, de Patricio Pron

la vida interior de las plantas de interiorSi pusiéramos una lupa apuntando a cualquier cuerpo, a cualquier ser humano que avance a nuestro lado, con el que nos crucemos por la calle, o que simplemente tengamos la necesidad de saber más de él, comprobaremos que su cuerpo lo recorren millones de caminos en forma de surcos que, gracias a la piel, nos cuentan cómo ha sido su vida, qué rutas ha recorrido a lo largo de su existencia o incluso, si prestamos la debida atención, conoceremos parte de los secretos que aguardan a ser abiertos. Y es que si nos fijáramos bien, si concluyéramos que la vista, que la percepción, es una de nuestras mayores armas, seríamos partícipes de las vidas de muchas de las personas que, simplemente, y con un leve roce, se cruzan en los caminos de todos nosotros. La vida interior de las plantas de interior es como es lupa que nos ayuda a entender lo que rodea a todas aquellas personas que, como nudos en una misma cuerda, acaban influyendo en la vida de otras personas, que comparten una historia aunque sus ojos digan lo contrario, aunque sus cuerpos se encuentren a metros de distancia, aunque las almas no se toquen y ni siquiera se huelan. Es un foco en forma de libro sobre esos pequeños detalles que marcan una vereda, sin llegar a mundos de Oz imaginarios, porque al final lo importante es la realidad, esta puta realidad que nos ha tocado vivir y que, sí, puede estar llena de mierda, que nos huele y que nos hiere, pero al fin y al cabo, somos nosotros los encargados de tomar la decisión definitiva: revolcarnos en ella o huir como alma que lleva el diablo. No encontraremos aquí vidas fáciles pero es que, de todas formas, ¿qué vida lo es?

 

He ido saltando de un libro de Patricio Pron a otro. Lo descubrí tarde, siempre lo he dicho, cuando su otra obra, Nosotros caminamos en sueños cayó en mis manos por el puro placer de descubrir cómo era la guerra y su inmundicia, y ahora aquí, en La vida interior de las plantas de interior consigo sorprenderme a mí mismo una vez más, atendiendo a las pulsaciones de un corazón que late agitado cada vez que un nuevo relato de este autor hace acto de presencia. Será mi afición a las historias duras, o que quizás este es el momento adecuado para mí para tener en mis manos – no literalmente, claro – a un autor que revuelve el mundo con las palabras de una forma asombrosa. Porque es cierto que uno lee lo que escribe Pron y queda tocado – y a veces, incluso, hundido – en una especie de herida que queda abierta durante un tiempo aunque luego cicatrice. Es ese momento en el que piensas, y te gustaría decir a cualquiera que se encuentre en frente en ese momento, mierda, este libro sí que es bueno, lléveselo a casa y disfrútelo, se lo regalo, aunque esa persona sea una completa desconocida y no le hayamos visto más que unos segundos. Tener un libro así, se me ocurre así de sopetón, tendría que ser una lectura obligada, una labor de educación si se me permite el extremismo, una de esas lecturas que te lavan por dentro y por fuera y con la que después te quedas como nuevo.

Vivir un instante puede ser como morir, o al menos como hacerlo un poco, encontrando esas pequeñas motas de suciedad que rodean a todo cuerpo que se haya visto azotado por la vida. La vida interior de las plantas de interior hace referencia, para mí, a ese momento en el que ante un suceso en apariencia anodino, gira todo un mundo que, si nos paramos a pensarlo bien, es más rico cuanto más invisible se hace. ¿Es una paradoja? No, ya que aquello que nos es vedado, aquello en lo que no reparamos, aquello en lo que no centramos nuestra atención suele ser, por defecto, una de las partes más importantes de conocer a alguien. Será que somos pequeñas hormigas que pasan desapercibidas entre tanta manada de animales gigantes. Pero ahí, leyendo a Patricio Pron, nos encontramos abiertos en canal por un cuchillo que, en forma de relato, admitimos y abrazamos – o al menos yo lo hago – porque siempre me ha gustado ahondar en esas desgracias, en esas vidas invisibles que, al otro lado de la pared, buscan refugio y escondite, buscan el cuerpo que todas las noches duerme a su lado, y buscan la luz, al fin, entre tanta oscuridad sin sentido. La contraportada del libro explica que sus personajes sufren bloqueo, pero yo no lo creo así. Simplemente ellos se mueven, sin tener conciencia de hacerlo. Porque incluso en la ausencia de movimiento ya hay movimiento. Porque no lo neguemos, por mucho que la mierda nos llegue hasta el cuello, siempre hay un momento en el que podremos respirar.

2 comentarios en “La vida interior de las plantas de interior

  1. Contrariamente a lo que puede ser el titulo al que nos referimos, no existen las plantas de interior, sino plantas de clima cálido o tropical, que pueden adaptarse al clima templado del interior de nuestras casas.
    Pero no debemos olvidar de simular las condiciones atmosféricas en las que generalmente viven, sol, humedad, nutrientes, semisombra y suministrarles esas condiciones para que se encuentren como en su hábitat natural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *