Publicado el

Mala letra

mala letra

“Mala letra”, de Sara Mesa

mala letra

Tenía ganas de pillar por banda a Sara Mesa. Tantas alabanzas a Cuatro por cuatro y, sobre todo, a Cicatriz, elegido libro de 2015 en varios medios, acabaron por calar, así que había que ver de qué iba la cosa.

Una vez leído, puedo decir que, si los libros mencionados son la mitad de buenos que el conjunto de once relatos que conforman este Mala letra, habrá que lanzarse por ellos (yo ya tengo reservadito Cicatriz para una lectura próxima).

Sigue leyendo Mala letra

Publicado el

Cuatro por cuatro

cuatro por cuatro

Cuatro por cuatro, de Sara Mesa

Finalista del Premio Herralde de Novela

cuatro por cuatroCierra los ojos. Inspira. Piensa en un bosque. Un bosque lleno de árboles frondosos. Casi no te dejan ver lo que hay más allá. Pero por un resquicio, entre las ramas, puedes ver un edificio al fondo. Es uno de esos edificios antiguos. Parece deshabitado. Pero si te fijas un poco más, verás a gente corretear por sus alrededores. Sigue con los ojos cerrados. Inspira un poco más fuerte. Notas como tu cuerpo se va acercando al edificio. Hay algo que te lleva a él. Te acercas. Vas pudiendo poner forma a las personas que habías visto antes. Son niñas, niños, adolescentes que pasean de acá para allá sin rumbo fijo. No abras los ojos, todavía no. Te acercas más, y observas a una chica solitaria. Una chica que mira al suelo, que no quiere cruzar su mirada con la tuya. Y tú te acercas, más, un poco más, hasta que observas que por su cara caen unas gotas. Rojas. Pequeñas gotas que se convierten en un pequeño río. Y es entonces cuando abres los ojos y ves que estás en tu habitación. Pero ya no lo es más, porque en realidad es como si fuera una cárcel.

Una cárcel vestida de colegio privado. De colegio elitista. Donde un grupo de chicas y chicos conviven, pero no viven, porque lo que en realidad hacen es sobrevivir. Pero eso no se puede saber a simple vista, sino que cuando miramos con un microscopio todos los detalles, todo lo que sucede bajo el techo de este colegio, nos daremos cuenta que sólo falta arrimar la llama a la mecha para que todo salte por los aires.

Sigue leyendo Cuatro por cuatro