
El año en que me enamoré de todas, de Use Lahoz
Premio Primavera de Novela 2013
La luz entra por la ventana. Los rayos del sol se filtran por las rendijas de la persiana y sabes que es la hora de levantarse. Tus ojos tienen que desperezarse todavía, pero de reojo puedes verlo, ahí, esperándote, en la misma posición en la que lo dejaste el día anterior. A veces con una marca, otras con un pequeño trozo de papel que te marca donde seguir. Te levantas, lavas tu cara y sientes el agua fría. Lo coges y vas a la cocina. Preparas la leche, el café empieza a calentarse, quizás lo acompañes con un cigarro, o quizá no, eso depende del gusto de cada uno. Coges la taza que humea con el olor de las cosas que están recién hechas. Te sientas en el sofá, y mientras tu cuerpo se va habituando a la comodidad de un día sin tener nada que hacer, a las horas que pasan sin obligaciones de por medio, él te acompaña durante ese tiempo que sólo puede describirse como verdadera felicidad. Esta, y no otra, es mi sensación, la realidad que dejó en el fondo de la taza el libro “El año en que me enamoré de todas” mientras el mundo desaparecía ahí fuera, los sonidos se disipaban y no quedaba nada más que unas páginas que me habían estado llamando, incluso en sueños.
Sylvain Saury es un joven parisino que viaja a Madrid para trabajar y para recuperar a un antiguo amor que perdió hace tiempo. Así, mientras viaja por las calles de una ciudad que te sorprende a cada instante, encontrará un manuscrito en el que se va contando una historia que le llevará a cambiar el rumbo de su vida, y quizás su vida entera.