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El año en que me enamoré de todas

El año en que me enamoré de todas, de Use Lahoz

Premio Primavera de Novela 2013

el año en que me enamore de todasLa luz entra por la ventana. Los rayos del sol se filtran por las rendijas de la persiana y sabes que es la hora de levantarse. Tus ojos tienen que desperezarse todavía, pero de reojo puedes verlo, ahí, esperándote, en la misma posición en la que lo dejaste el día anterior. A veces con una marca, otras con un pequeño trozo de papel que te marca donde seguir. Te levantas, lavas tu cara y sientes el agua fría. Lo coges y vas a la cocina. Preparas la leche, el café empieza a calentarse, quizás lo acompañes con un cigarro, o quizá no, eso depende del gusto de cada uno. Coges la taza que humea con el olor de las cosas que están recién hechas. Te sientas en el sofá, y mientras tu cuerpo se va habituando a la comodidad de un día sin tener nada que hacer, a las horas que pasan sin obligaciones de por medio, él te acompaña durante ese tiempo que sólo puede describirse como verdadera felicidad. Esta, y no otra, es mi sensación, la realidad que dejó en el fondo de la taza el libro “El año en que me enamoré de todas” mientras el mundo desaparecía ahí fuera, los sonidos se disipaban y no quedaba nada más que unas páginas que me habían estado llamando, incluso en sueños.

Sylvain Saury es un joven parisino que viaja a Madrid para trabajar y para recuperar a un antiguo amor que perdió hace tiempo. Así, mientras viaja por las calles de una ciudad que te sorprende a cada instante, encontrará un manuscrito en el que se va contando una historia que le llevará a cambiar el rumbo de su vida, y quizás su vida entera.

 

Cuando, en un instante, uno de nosotros escoge un libro y se lo lleva a casa, casi siempre espera que de él salga una gran historia, y nos haga entrar en una especie de comunión con el autor, que ha trabajado con toda su alma en crear la historia que encierra sus páginas. Cuando conocí el libro de Use Lahoz recuerdo que, con una sensación extraña, pensaba que me iba a encontrar una historia liviana, como esas que se leen de arriba abajo, de izquierda a derecha, y que nos hablan de amor, de recuperar algo perdido, y de crecer como persona. Pero si yo pensaba que esta novela se iba a convertir en una historia simple, no podía estar más equivocado. Y no porque se trate de una historia complicada, ni porque suponga al lector un ejercicio de esos que hacen trabajar la materia gris hasta límites insospechados. Sí, estamos ante una historia sobre el amor, sobre esas segundas oportunidades que la vida te deja en bandeja de plata sobre la mesa, y ante las que a veces, miras con un sentimiento de duda, con algo de miedo, porque no estamos preparados para encontrar aquello que habíamos deseado desde siempre, y que se esconde tras la sonrisa de alguien que no esperábamos.

“El año en que me enamoré de todas” es un libro que anima, que anima a conocer a los que tenemos al lado, es una historia que nos hace viajar al interior y que nos invita a querer aquello que deseamos, a toparnos en una estación de tren con el amor de toda una vida, con ese amor que nos encuentra cuando no lo buscamos, porque estábamos demasiado inmersos en enmendar los errores del pasado, y es una historia sobre el futuro, sobre lo que nos depara la vida, sobre lo que significan los amigos y la familia, y sobre cómo las personas que queremos son las que se guardan en el corazón, quizá en cualquier parte de nuestro cuerpo, porque ellas son las que nos definen, las que lo saben todo de nosotros, cuando nosotros lo que hacemos es engañarnos. Porque los seres humanos nos engañamos mientras la vida pasea a nuestro lado, mientras nos da pequeños avisos de que el mundo sigue adelante mientras nosotros seguimos quietos, observando algo que no merece la pena. Esa es la historia que encierra la novela de Use Lahoz que vive por y para nosotros, como si los lectores hubiéramos nacido para ser protagonistas de las vidas ajenas que se cuentan en estas páginas.

Como sucede con casi todo, el café se termina, y al cerrar el libro, al cerras la última página de esta historia, no sé si el mundo será un sitio mejor, no sé si lo que nos espera estará ahí quieto, pensando en nuestra decisión, pero lo que sí sé es que, una vez terminado, uno ya no puede ser igual, sí diferente, porque cuando se mete dentro, ya no puede salir por mucho que lo intentemos.

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