
Crímenes exquisitos, de Vicente Garrido y Nieves Abarca

¡Ah, la novela negra! uno de los géneros literarios que más ha hecho por mi insomnio. No sé a vosotros pero para mi la línea que separa una novela policíaca que “está bien” a secas de otra que me hace leer con el estómago encogido y con tal concentración que al mínimo ruido salto de la butaca como si hubiera sido víctima de una descarga eléctrica y profiriendo exabruptos contra la poco cuidadosa persona que me asustó, es muy fina pero de vital importancia para que recomiende hasta la saciedad la novela en cuestión.
Con “Crímenes exquisitos”, cometí un error muy grande: comenzar a leerlo un viernes previo a un fin de semana en el que tenía una despedida de soltera. Sin bien es cierto que lo pasé en grande en la despedida, en los pocos momentos de la misma en la que mi mente quedaba en blanco, irremediablemente ésta iba derechita a mi escritorio donde había dejado la novela a la espera de que pudiera retomarla el domingo por la noche. Así que permitidme que os de un consejo desde la experiencia a todos aquellos que leáis este reseña y os digáis a vosotros mismos que estaría bien leer el libro: en el momento en el que os decidáis a poneros con ello, no hagáis planes a corto/medio plazo (son 800 páginas) que hagan que os alejéis del él más de los estrictamente necesario (trabajo, si tenéis que atender a vuestro hijo que llora desconsoladamente, si os van a operar y la anestesia es general…. y cosas así).