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Clásicos infantiles 2

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Clásicos infantiles 2

clasicos_infantilesSi los libros nos hacen sentir, serán buenas historias. Si permanecen en nuestro interior, serán parte de nosotros. Y si, a pesar del tiempo, a pesar de los años, seguimos abriendo sus páginas para reencontrarnos con un personaje, con una historia, esos serán nuestros Clásicos Infantiles de todos los tiempos. No hay razones, no hay misterios que oculte el libro para que eso sea así, de hecho, es mejor que no los haya. Porque ahí, en el corazón del libro, nos encontraremos con una parte de nosotros que nunca, y cuando digo nunca es nunca, deberíamos perder. Así que hoy, en este apartado de Clásicos os invito a conocer mi infancia, lo que yo sentí, y el por qué de ello. Os presento, a todos vosotros, a un pequeño personaje de ficción que me hizo recorrer mundos lejanos y con el que aprendí algo muy importante: lo que significa ser niño.

¡Disfrutadlo, de la misma forma en que lo hice yo! ¡Os presento, a “El pequeño vampiro”!

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El pequeño vampiro, de Angela Sommer – Bodenburg

pequeno-vampiroTítulo: El pequeño vampiro
Autora: Angela Sommer – Bodenburg
Editorial: Alfaguara
Género: Narrativa juvenil
ISBN: 9788420466781
Páginas: 184

¿Quién no ha tenido cuando era niño una colección de libros favorita? ¿Quién no se ha emocionado esperando a la salida del siguiente volumen de las aventuras de su protagonista favorito? Eso es lo que sentía yo cuando leía “El pequeño vampiro”, cuando iba pasando página tras página y descubría, con mis gafas de niño pequeño, las aventuras que el pequeño Anton vivía con su amigo, con su inseparable amigo Rüdiger, un vampiro que “ya había comido” y que era todo aquello que los niños, a la edad en que empecé a leerlo, querían ser: atrevidos, sin miedo, sin nada que perder y mucho que ganar, y con ganas de divertirse ya que eso, queridos lectores, era lo más importante que teníamos a esa edad, y que nunca debemos perder de adultos, ¿no creéis?

Pero esta historia de vampiros infantiles y niños a los que les gusta leer no es una simple historia que se cuenta y se pierde en las estanterías. Para mí, es un relato generacional, es una de esas historias que se te pegan en los pies, que siguen a tu sombra y que tepequeno-vampiro1 acompañan a cada paso que das por las calles. Cuando yo era pequeño, “El pequeño vampiro” fue un viaje al que otros libros no me habían hecho llegar. Fue, sin miedo a reconocerlo, el primer relato de ficción que vivía en mi interior. Y a pesar que, hoy en día, esta historia no sea especialmente conocida por el público, rodeado de nuevas historias que se cuentan, creo que todo el mundo debería descubrir, al menos, una vez en la vida. Porque sus protagonistas, a pesar de ser seres de la mitología literaria más popular, son como todos nosotros: tienen una familia, tienen sus miedos, sus aficiones, y creo que esa es la grandeza de las historias que nos cuenta Angela Sommer – Bodenburg. Poder reflejarte en los ojos de un personaje creado por y para ti, eso es literatura, sea para la edad que sea.

¿Y qué nos cuenta? ¿Qué encontramos dentro de las páginas que, para este humilde reseñista, tanto han supuesto? Un viaje sobre pequeno-vampiro2la familia y lo que nos une, nunca nos separa; un relato sobre lo que trata ser diferente, pero no tener miedo a ello y, al final, cuando las capas se van diluyendo para quedarse dentro de nosotros, diversión pura y dura. Es mi infancia, lectores, y no podré agradecer nunca tantas buenas tardes a “El pequeño vampiro”. Fue entonces, y lo recuerdo perfectamente porque me acuerdo de mis gafas, no sé por qué, pero recuerdo esas pequeñas gafas mientras tenía el libro entre mis manos, mientras iba pasando páginas y páginas que aún hoy guardo en un sitio importante en mis estanterías, fue en ese momento como decía, cuando me di realmente cuenta de lo que me gustaba leer, de lo que disfrutaba con la literatura, de las historias contadas con pasión, con energía, con el pulso rápido que los autores imprimen en sus libros y que te hacen volar, irte hacia otro universo, pero inexplicablemente es como si fuera uno cercano, que puedes tocar con las manos y sentirte como en casa.

Porque gracias a “El pequeño vampiro” descubrí lo que es ser niño, la importancia que da tener un libro entre las manos, y lo inevitable, lo imprescindible, lo esencial, que es ser feliz. Esta es la historia de un niño que no es feliz, pero que descubre la manera de serlo. Y eso, queridos acompañantes en el viaje de la literatura, es un placer para todos y cada uno de nuestros sentidos. La vida nos pone en el camino, y los autores como Angela Sommer – Bodenburg nos lleva de la mano por su imaginación, por los poderes que tienen las historias bien contadas, para hacernos reflexionar, para hacernos sentir, para hacernos vivir.

Dicen que la verdad tiene tres miradas: la de uno mismo, la del que lo acompaña, y la de lo que sucede realmente, pero, ¿qué importancia tiene la verdad cuando un mundo de fantasía que no existe, se convierte en realidad?

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