Publicado el

Contigo aprendí

Contigo aprendí

Contigo aprendí, de Silvia Grijalba

Contigo aprendí

 

En el fondo todos tenemos prejuicios, y ahí estoy yo, la primera de la lista. Había leído alguna reseña, y lo que es peor ¡había leído la contraportada! cosa que como todos ustedes saben no hago casi nunca con los librosque pienso leer, pero en esta ocasión, lo hice, y su lectura me hizo tener más claro que no era un libro para mí. Y me pasó como a la paloma de Alberti…, me equivocaba.Sí, he leído este libro de Silvia Grijalba… y me ha gustado, me ha llevado mucho más allá de donde yo hubiese podido imaginar. No hacía falta que la autora esperase a que su padre y su abuela hubiesen fallecido para escribirlo, la elegancia, el trato y su “aparente” sinceridad es seguro que no les hubiera ni herido, ni disgustado.

Y es que estamos hablando de una novela en la que la autora nos cuenta la vida de su abuela María Luisa, una bella joven de una “buena” familia asturiana a la que veremos partir recién casada, y con un hombre al que apenas conoce, a la Cuba de los inicios de los años 30, y la veremos evolucionar, crecer y adentrarse en ese nuevo mundo. Una joven que se convertirá en mujer ante nuestros ojos.  Pero no crean que esto es lo que más me ha gustado del libro.

Veamos que nos dice la contraportada y les comentaré entre líneas mis errores y prejuicios, a ver como queda la cosa:

“Cuando José volvió a España, buscando a la mujer más bella de la comarca, nadie tuvo dudas: la elegida sería María Luisa…”

Primer prejuicio: Estaba claro que José no sería santo de mi devoción.

Primer gran error, pues resulta que José ha sido uno de los personajes que más me ha interesado de la novela.  Que no se yo si al final sería el abuelo de la autora pero me resultó un hombre honesto y fascinante, y Silvia hace un trabajo perfecto al mostrarnos a este personaje en cada uno de los tres ambientes en el que se mueve.  Un hombre de origen muy humilde que partió muy joven a Cuba a hacer fortuna, que lo consiguió y  regresó a su Asturias para, además de que todos viesen lo bien que le habían ido las cosas,  buscar (más bien comprar) una linda esposa. Fíjense como cambian las cosas, ahora son los Españoles los que van a Cuba a estos menesteres de buscar esposas hermosas.

“…Y cuando Fernando, su verdadero amor, después de años de promesas incumplidas se desposó con otra, de nuevo nadie tuvo dudas: María Luisa aceptaría a José, y a una nueva vida con él en Cuba…”

Segundo prejuicio: Parece que este Fernando tampoco sería un personaje que me fuese a cautivar.

En este caso acierto de pleno, pero claro en toda novela debe haber héroes y villanos, y en este caso el malo mejor que no sea de la familia.

A la autora no le ha importado que todos veamos a Fernando como un sinvergüenza desde el inicio del libro, en definitiva un pobre hombre necesario para la historia, y que seguro que en la vida real los ha habido y los hay a montones.

.
Fred-Astaire“…Allí, María Luisa se contagió de la sensualidad y la libertad de la isla, y José se entregó a su esposa. Sus vidas dieron entonces un vuelco inesperado: el reencuentro con Fernando en Nueva Jork, el embrujo de las fiestas, la moda y la alta sociedad neoyorquina con personajes con Fred Astaire y Dorothy Parker cambiaron para siempre su destino…”


Tercer prejuicio: Que quieren que les diga: Fiestas, moda, alta sociedad, personajes famosos …Más errores: Quien me conoce un poco sabrá que tanto glamour me sobrepasa. Que yo soy más bien, como les diría… de mercadillo, pero una vez más esta mujer (la autora) hace que ninguna de estas partes me llegue a agobiar. Por no hablar de que tampoco me seduce un posible lío entre el tal Fernando y la guapísima María Luisa, tampoco en esta historia se recrea demasiado como para empacharnos de amor y desamor. Aunque mieren, lo de las fiestas estas en las que corre el alcohol en plena Ley seca… (eso ya saben que si me gusta jejej)

Descubrí con la lectura, (y algo también por la propia experiencia), que una hermosa mujer también puede ser inteligente, es sólo que aveces nos hacemos las tontas, más o menos como nos dice el narrador:

“María Luisa era claramente un animal social. Tenía esa capacidad innata para saber qué quiere oír cada persona en cada momento, y lo cierto era que su cultura le permitía mantener una conversación interesante casi en cualquier ámbito, aunque ella, consciente de lo peligrosa que podía resultar una mujer “demasiado” inteligente según en qué ambientes, se hacía un poco la tonta …”

Yo, sin ir más lejos, siempre que me acerco a un amable funcionario, sobre todo de hacienda, me hago la tonta, y les aseguro que funciona.

“… Ésta es una historia excepcional de amores cruzados, de pasiones incontrolables, de engaños …”

Cuarto prejuicio: ¿Amores cruzados y pasiones incontrolables?  Claro, con tanta fiesta y famosos bellos y glamorosos…

Pues resulta que tampoco esta parte del libro me ha disgustado, de hecho todas las historias que hay alrededor de esta mujer son realmente interesantes, historias en las que la autora no profundiza y que quizá por ello sea más creíble.Pero quedaban esas pocas palabras que daban fin a la contraportada y que me llevaron a iniciar la lectura del libro.

“… y de una mujer valiente que supo reinventarse a sí misma.”

Yo ya pensaba, por lo de mis prejuicios, que es fácil para una mujer guapísima y adinerada reinventarse a sí misma, pero si además descubre que es inteligente…

Conclusión:
Está claro que la autora tenía una buena historia, y creo que ha hecho bien en esperar, no ya a los óbitos familiares, sino a que madurase en ella para novelarla y publicarla. Dejar que los personajes centrales se estereotipen en su mente para poder moldear esta historia que, si lo pienso ahora, creo que no solo fue posible sino, seguramente, superada por la realidad.Finalmente decirles que lo que me ha resultado más interesante de este libro ha sido los tres contrastes que nos ofrece de una misma época: España, Cuba y Estados Unidos. Un tiempo, los años 30, muy interesante, en que la bella Moría Luisa, sale de una vieja España reprimida, hipócrita y encorsetada, y de la que nos da una visión no sólo de provincias sino también de Madrid, una capital poco cosmopolita que no terminaba de despegar, hacia una Habana fogosa, apasionada e impulsiva que conoceremos a través de la mirada tanto de José como de aquellos que lo rodean, una forma de vida en la que María Luisa deberá aprender a romper aquellos esquemas tan británicos que tanto había cultivado, arriba y abajo, ricos y pobres,  y de fondo el mestizaje. Y Nueva York, que inicia a lo grande su remontada a la gran crisis económica y se siente como el centro cultural del mundo, esa ciudad donde todo era posible. Unos años que la autora nos recrea con tino, fineza y claridad.

Ya ven, he dejado de lado mis prejuicios y he leído un libro dinámico, entretenido y muy visual, de esos que según lo vas leyendo te imaginas que algún día verás en alguna gran pantalla, y sí así fuera espero que esté tan bien recreado el ambiente como en el propio libro.

Y ahora si les apetece les invito a escuchar, muy suavecito, este hermoso bolero, Contigo aprendí

Susana Hernández

10 comentarios en “Contigo aprendí

  1. Jajajaja, lo de los prejuicios, ¡ya lo creo que nos alcanza a todos! va con nuestro diseño, pero reconociéndolo, al menos podemos estar alerta. Y aún así …
    Bueno me he reído con las explicaciones de tus prejuicios, la verdad es que a mí también se me hubiese ido torciendo el gesto conforme fuera leyendo la contraportada. Menos mal, que aquí tú que nos entiendes, que hay muchíiiiiisimas mujeres, que si le pones eso, dejan el libro, lo has matizado bastante.
    Yo tengo además otro prejuicio: el mismo título, que echa para atrás.
    Sin embargo, a pesar de lo pesares de toda la matización de esa contrportada, a mí lo que me ha convencido es tu “contraportada” final, eso de que parece que el libro refleja muy bien, como dices, los contrastes en una misma época de tres países distintos: España, Cuba y EEUU. Además de Nueva York como centro cultural del mundo ….
    Un abrazo

  2. Ya ves que a veces equivocarse, puede resultar ser una agradable sorpresa (en este caso literaria) ¡je,je!
    Un beso

  3. Si ya le tenía ganas a este libro, que me hagas ahora tú precisamente una reseña tan estupenda, me deja aún con más ganitas. Tengo que hacerme pronto con él. ¡Y qué alegría dan estas equivocaciones!
    Besotes!!!

  4. Ya ves, querida amiga, yo no había caido en lo del título, si me pilla dos semanas después, igual ni miro la contraportada y lo dejo donde estaba…jajjaja

    La verdad es que sí hace un buen contraste de formas de vida en ese momento. En cuanto a mis prejuicios, el que más me ha preocupado siempre ha sido que piensen que solo soy una cara bonita JAJAJJAJAA

    Besicos !!!!

  5. Pues sí, tienes toda la razón, y la verdad es que no sé como no aprendo jejeje, no es la primera vez que me pasa, así que mi selección de lecturas cada vez es por los motivos más diversos, como queriéndome dejar sorprender.

    Besicos!

  6. Pues sí, Margarita, cada vez me gusta más equivocarme, ¿Será que me hace sentir más viva? jajaj

    Besicos!

  7. Y QUE VIVA EL MERCADILLO!!
    UNA AGRADABLE RESEÑA Y UN LIBRO APETECIBLE. LOS PREJUICIOS ESOS GRANDES CAPULLOS QUE A VECES NOS HACEN PERDERNOS GRANDES COSAS PERO HAS DEMOSTRADO QUE NO HAY TABU QUE NO PUEDA SER SUPERADO CON UN POCO DE ESFUERZO Y CURIOSIDAD. COMO DICE EL ANUNCIO DE LA TELE: MUY BIEN, AHORA DESAPRENDER.

  8. Que viva!!!!!! jajajajaj

    Que simpática Verónica, y cuanta razón tienes, los prejuicios pueden hacer que uno se pierda muchas cosas; y eso va también para aquellos/as que piensan que todo lo de mercadillo es de mala calidad jejejej

    Besicos!

  9. Y además de todo lo que cuentas, la tapa no engancha ni ahí ¡Pero tal vez también sea un prejuicio! O sea, ¡hay que leer esta novela! Hermosa reseña =)

  10. Gracias Roberto!

    Espero que si lo lees lo disfrutes.

    Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *