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Cuentos de cabecera: cuentos japoneses políticamente incorrectos

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Cuentos de cabecera: cuentos japoneses políticamente incorrectos, de Osamu Dazai

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Un libro que demuestra que los cuentos pueden convertirse en algo más

Acomodaos. Sentaos todo lo cómodos que podáis en vuestro sofá. A poder ser con una taza bien caliente al lado, ya sea café o cualquier otra bebida (yo últimamente prefiero el té americano). Estáis a punto de descubrir a Osamu Dazai y ya nada volverá a ser como antes. Pero pensaréis que me estoy adelantando, y tendréis toda la razón del mundo. A veces me tomo ciertas licencias, pero el mejor de los momentos que se nos puede proponer a los adictos a la lectura es el que os comentaba al principio. Por eso, vuelvo a repetirlo: acomodaos, sentaos bien y disfrutad, porque un halo de cultura japonesa va a hacer acto de presencia ya mismo, como si fuera un invitado al que llevarais mucho tiempo esperando y que por fin cruza el umbral y se sienta con vosotros a relatar los cuentos que lleva pegados a la garganta desde hace mucho tiempo. Olvidaos de lo contado, de lo narrado hasta ahora. Pensad que lo que viene a continuación son cuentos tradicionales, pero hay algo que los distingue, que los convierte en experiencias completamente nuevas, y esa es la parte importante, lo que distingue a un autor real de otro imaginario, a un autor que copia de otro que reinventa, a un autor que, en su vida lo perdió todo, pero en sus legados literarios lo dejó todo. Por eso, dad un pequeño sorbo a vuestra bebida, porque ahora empieza lo bueno, lo que importa, ahora vienen los Cuentos de cabecera

 

En esta vida no hay nada como ser un desconocedor de una cultura para que uno sienta la necesidad de acercarse a ella y ver cómo se hacen las cosas desde allí. Así que, desde el principio, hay que alabar el gusto de la Satori Ediciones por proponernos con cada uno de sus libros un acercamiento a una cultura, la japonesa, de la que todos hemos oído hablar pero que pocas veces se nos acerca sin temor ni desconcierto. Al autor de estos Cuentos de cabecera debería conocérsele, deberíamos saberle interpretar y por ello, en la breve pero magistral introducción de estos relatos, se nos dan las claves para intuir que estos cuentos tienen una parte tradicional que nadie discute, pero otra parte propia, de la vida del autor, de esa vida que se agotó tras muchos intentos de acabar con su vida, entre amores y desengaños. Cómo si no íbamos a entender que en cada uno de esos relatos, de esos cuentos que suenan a vida, a fantasía, a oscuridad y a luz, hay una parte de Osamu Dazai que saca la cabeza y se esconde sigilosamente para que no podamos intuirla. He ahí la gracia de esta colección, de estos cuentos que reflexionan sobre el amor, sobre la disparidad de las almas, sobre lo diferentes que somos y lo irremediablemente solos que nos encontramos. Cuentos con moraleja, pero no una positiva, porque en la vida, como con todo, los finales no siempre tienen por qué ser felices. No siempre nos dejan el aliento de salvación que necesitamos.

Y si fuéramos un poco más allá, si intentáramos ampliar el foco de nuestra lupa imaginaria, esa con la que los lectores observamos los libros y sabemos leer entre líneas, nos daríamos cuenta que Osamu Dazai pervierte desde el principio, llena de sátira cuentos tradicionales, como lo son los de los Hermanos Grimm para nosotros, convirtiéndolos en su propio disfrute, en su propia visión contaminada del mundo, del amor, de la relación entre hombres y mujeres, salpicando de manchas aquellos pasajes que, desde la infancia, se cuentan en Japón y que han permanecido de generación en generación. Hay un antes y un después de esta lectura. La cultura japonesa nos absorbe, nos incita a querer conocerla más, a querer hincarle el diente, bien fuerte, con esa rabia que se da en los mejores momentos, haciéndonos pensar que estos Cuentos de cabecera son pocos, son limitados, que no sólo sirven para saciar nuestra ansia de conocimiento. He bebido ya un poco de mi té americano, mi cuerpo reposa en mi sillón de orejas, hay silencio alrededor y yo me pongo a evocar lo que sucede en estos relatos, en estos cuentos, porque la vida nos regala imaginación para ello. Todo lo demás: el soplo de ironía, la pizca perfecta de sátira, la mezcla de crítica y socarronería, ya lo pone el autor en sus letras. No son unos textos cualquiera. Son distintos por venir de donde provienen, porque el origen de unos textos es importante, pone la relevancia en esa capacidad de apreciar los detalles de forma diferente. La vida no se nos regala para que nos olvidemos de ella, porque en nuestras lecturas, en esta lectura, se comprenderá que lo que hay más allá del horizonte, que más allá de la cultura que ya conocemos, hay otras, más lejanas, que pueden acercarse a nosotros de la mejor de las formas posibles. Esta es una de ellas, ¿estáis preparados vosotros para no perdérosla?

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