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De cine y literatura 31

Los hombres que no amaban a las mujeres

De cine y literatura 31: Los hombres que no amaban a las mujeres

Por Sergio Sancor

Los hombres que no amaban a las mujeresLos hombres que no amaban a las mujeres películaLa adaptación:
Los hombres que no amaban a las mujeres (original: Män som hatar kvinnor (Millennium I))
Año: 2009
País: Suecia
Reparto: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Sven-Bertil Taube, Peter Andersson, Peter Haber (et. al)
Duración: 145 min

Hace tiempo que los fenómenos editoriales ya no se prodigan tanto. Casi podríamos decir que la trilogía Millenium fue el último de los boom editoriales. No recuerdo haber visto tanta gente esperando a la salida de un libro. ¿Por qué? En esta primera entrega se sentaban unas bases bastante claras: un misterio por resolver, un protagonista que no era del todo claro, una secundaria que se comía literalmente al protagonista (de hecho, se convierte en el punto fuerte de los dos volúmenes anteriores) y una violencia explícita en sus páginas. Quizá por eso nos enganchamos a una historia que, si bien ahora se ha estirado hasta la saciedad, por aquel entonces era algo novedoso entre tanta historia literaria.

Y por eso nos decidimos a ver la película. No había otra. Todos aquellos que queríamos ver cómo se había trasladado a la gran pantalla esta historia, teníamos la necesidad de poner cara a nuestros personajes favoritos del mundo criminal. Y no decepcionó (como sí lo hicieron las siguientes partes). Noomi Rapace se convirtió en la perfecta Lisbeth Salander para el cine y aunque su compañero no parecía encontrarse tan cómodo en el papel que le había tocado, se convertían en una pareja bastante sólida y que casaba perfectamente en las imágenes que veíamos. La historia se había trasladado con una perfección casi milimétrica (aunque también es cierto que algunas escenas del libro se suavizaron) y cada uno de los secundarios merecen todas mis alabanzas (en especial el asesino, que no destriparé, y el tutor legal de Lisbeth Salander).

Pero algo que no me quito de la cabeza es ese halo que destilaba la película. Era una película de buena factura, eso es cierto. Era una película de bajo presupuesto (que recaudó millones en todo el mundo), también es cierto. Pero, ¿por qué entonces, a la salida del cine, me quedé con la sensación de haber visto una película de domingo, de esas que nos ayudan a pasar la sobremesa, pero que en el fondo son todas iguales? Quizá sea que la forma de hacer cine por las tierras suecas sea diferente al que estamos acostumbrados, pero desde luego, a mí me pareció que algo fallaba, que algo faltaba en esta producción.

Trailer de la película:

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