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Diario del crash

Diario del crash

Diario del crash, de Santiago Niño – Becerra

Diario del crashExiste una máxima en la vida que, no recuerdo bien quién la pronunció, pero que es una verdad como un templo: si vas a romper el silencio, que sea para mejorarlo. Hoy en día contamos en nuestro haber con numerosos escritores, numerosos periodistas, numerosos políticos, numerosos X que, con ínfulas de hablar de todo un poco, se meten en berenjenales de los que luego no saben salir (apoteósica fue la intervención de una política sobre los pagos “en diferido”). Pero hete aquí que, de vez en cuando, la vida te sonríe, la existencia de lector te permite leer libros como Diario del crash que te indican que hay alguien en esta santa casa que es la literatura que sabe de lo que habla, que además te lo explica con sencillez, con mala leche, con la ironía que en estos casos se requiere y que, además, te enseña cómo hemos llegado, cómo lo estamos haciendo, y hacia dónde vamos, en esta situación de crisis que a todos nos está tocando vivir, que es tan puñetera, y que no tiene a todos pendientes de un hilo (cuando no nos ha tirado directamente al suelo). Yo poco sé de economía, más allá de que los gastos no pueden superar a los ingresos porque sino malo, pero cuando uno acaba este libro se da cuenta de muchas cosas, entre ellas, que si los que gobiernan, los de arriba, o los que están en la sombra, hicieran lo que tienen que hacer, nosotros saldríamos adelante y no tendríamos que escondernos en la calle de atrás.

 

Leer a Santiago Niño – Becerra es como hacerlo con ese tipo de profesionales que saben lo que se hacen, que rompen el silencio sólo para mejorarlo, y que te plantan en la cara un libro que es imprescindible y que, por efecto de lo que se lee, acaba dejándote asombrado con su capacidad para digerir la información y darla al mundo de la mejor forma posible. Diario del crash con toda esa verdad que acontece ya desde la primera página, es como uno de esos puñetazos que pedimos a gritos, qué os voy a contar, porque no hay más ciego que el que no quiere ver, que haberlos haylos, como las meigas dicen, y a mí no hay nada que me enfurezca más que me intenten vender una moto demasiado barata. Autor de renombre, para mí así es Santiago, que me hace siempre plantearme esta crisis, plantearme la realidad al fin y al cabo, mirar con lupa aquello que se viste de tecnicismo y que pocos entendemos, envolviéndolo con un lenguaje claro, directo, casi diría que duro al darte cuenta de lo que estás leyendo, porque lo que aquí hay es la realidad señores, ni más ni menos, una realidad turbia, como ese turbio sueño de las maravillas en la que nos han metido los incompetentes que nos “gobiernan”. Seremos ciudadanos de a pie, pero desde luego, con libros como este, podemos enfrentarnos a esa censura que reina tanto en este caos y de la que poco se habla. Y aunque duela, porque lo hace, debemos, tenemos la obligación, de estar informados sí o sí, porque de eso depende nuestro futuro. Así que no hay más que abrir el libro y darse cuenta de que aquí, hoy, ahora, estamos jodidos, pero tenemos que mirar hacia adelante.

Algunos pensarán que he tardado demasiado en hacer una reseña de Diario del crash y tendrán su parte de razón. Este no es un libro que deba leerse corriendo, en diagonal como suele hacer mi cerebro con las novelas, lo que hay que hacer con este libro es degustarlo en dosis, en pequeñas dosis, y después reflexionar, que es lo mejor que te puede dar un libro, porque si uno acelerara el paso con Santiago Niño – Becerra se estaría perdiendo la existencia de, quizá, uno de los mejores libros sobre la situación actual que nos hemos encontrado hasta ahora. Y pongo el quizá porque a mí siempre me dijeron, allá por los años en los que la Educación todavía no estaba privatizada y era un derecho público, que la perfección no existe, que no hay que buscarla. Pero si de mí dependiera, si de este humilde redactor dependiera (y lo hace, a veces más, a veces menos) diría que este es EL libro sobre esta situación, sobre lo que vivimos, sobre lo que vemos de pasada (¡de pasada!) en los telediarios, de lo que no hablan los medios de comunicación porque sería un acto de rebeldía sobre partidos políticos, es decir, un conflicto de intereses en toda regla. Abran bien los ojos, límpiense los oídos, descubran el tacto del papel, y después lean todo lo que contiene este libro, no se arrepentirán. Puede ser duro, puede ser demoledor, pero desde luego, se agradece que hoy en día, en los tiempos tan oscuros que corren, haya voces tan claras y tan directas que llamen a las cosas por su nombre y se dejen de rodeos para decir que esto es una CRISIS, esto es un CRASH, y contiene tantas infamias que nadie puede salvarse. Ahí os lo dejo. Ahora la reflexión os corresponde a vosotros.

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