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Sake. La seda líquida, de Antonio Campins

Sake

SakeTengo que decirles que hasta hace no mucho yo no era especialmente aficionado al sake, lo había probado en contadas ocasiones y lo cierto es que no me había gustado demasiado. Mi percepción cambió no porque probase un sake exquisito que hiciese que cambiara mi opinión, sino que fue gracias a un documental, The birth of saké, que me causó tan honda impresión que me convertí en devoto de esa bebida antes de encontrar una que sencillamente me gustase. Estoy convencido de que hay muchas personas que tienen una opinión parecida a la que yo tenía tras haber probado algún sake de mala calidad, yo ahora puedo decir que he encontrado alguno realmente interesante, muy rico, pero aunque no fuera así seguiría siendo un defensor confeso suyo porque algo que se hace con la dedicación, el mimo, el conocimiento, la pasión y el amor con el que ese documental reflejaba merece el mayor de los respetos, lo que en este caso se traduce sencillamente en probarlo con la mente abierta. Y buscar.
Sake, este fantástico libro de Antonio Campins, abunda en ese sentimiento de admiración que siente uno al ver el proceso de fabricación (hablo naturalmente del producto artesanal de calidad, no del industrial) pero además expone de forma clara y sencilla los fundamentos de ese mundo. Porque es un mundo. La curiosidad suele llevarle a uno a descubrir cosas, aunque sea mirando a través del ojo de la cerradura, y teniendo en cuenta las dimensiones del mundo que se retrata, este libro es una cerradura, pero una dotada con un sistema imax de esos de reproducción en alta definición y en cuantas dimensiones sea posible. Se diría que hasta el sentido del olfato trae incorporado porque a menudo se sorprende uno si no relamiéndose si sintiendo los olores y sabores que este sencillo pero extraordinario producto regala.
Bien explicado, el procedimiento no es especialmente complicado, pero bien entendido es de una complejidad extraordinaria porque no es solo el proceso bioquímico o artesanal que lleva a conseguirlo, sino que es una forma de vida para unas personas que durante seis meses al año viven literalmente para su trabajo. Y con viven quiero decir que duermen, comen, se asean, trabajan y disfrutan su ocio en la destilería.
El primer paso, después de la elección de la variedad de arroz, que ya es un mundo en sí mismo, es el de limar el arroz. Como en estas variedades el almidón se concentra en el núcleo hay que pulir los granos para eliminar las capas externas. Y ya sé que lo escribo como si los puliesen uno a uno con una lima de uñas, que no es así, pero seguro que si fuese necesario lo harían.
El libro se detiene en cada una de las fases del proceso, con un respeto y un conocimiento realmente dignos de mención. Es una obra sencilla de un erudito, doble mérito. Además, que los términos japoneses introducen al lector en ese ambiente japonés tan especial en el que de repente un movimiento o un detalle pueden ser de crucial importancia hasta el punto de justificar una vida de aprendizaje. No voy a extenderme en el contenido, lo mejor es que si les interesa lean ustedes el libro ya que en él saciaran su curiosidad desde los procesos bioquímicos que fundamentan la fabricación o las variedades de levadura hasta la forma correcta de beberlo o de sujetar la copa.
Sake contiene además mucha información práctica, del mundo del sake y de ese mundo en España, que existe, pero es sobre todo el testimonio de una pasión, y eso ya es suficiente carta de presentación para un texto. Que alguien se adentre en un mundo de por sí desconocido o incluso misterios, hable de él con el conocimiento con el que lo hace Antonio Campins y ese mundo no pierda ni un ápice de encanto sino que por el contrario se vuelva aún más atractivo es un mérito que sólo el tiempo podrá ponderar.

Andrés Barrero
contacto@andresbarrero.es
@abarreror

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Papilas y moléculas, de François Chartier

Papilas y moléculas

Papilas y moléculasEsta reseña tiene un riesgo: hablar del contenido de este libro puede trasladar la falsa imagen de que es un texto científico, un complicado maridaje entre cocina y laboratorio sólo apto para iniciados. Y nada más lejos de la realidad. Por eso quiero dejar claro este punto antes de dejarme llevar por las deslumbrantes ideas expuestas en Papilas y moléculas y asegurar que se trata de un libro ameno y, sobre todo, práctico, de muchas y a menudo sencillas aplicaciones en la cocina de cualquier hogar.
Dicho lo cual procedo a asustarles, aunque ya con la conciencia tranquila: Papilas y moléculas trata del trabajo de François Chartier, que no es otro que la confección de un mapa molecular de los alimentos conocidos, cartografiar las moléculas aromáticas (responsables del sabor) con el objetivo de maridarlas no sólo por experiencia, tradición o intuición, sino con una base científica. Se trata no sólo de saber que alimentos combinan bien entre sí, singularmente con los vinos, sino de saber por qué y de ser capaces de predecirlos. Como comprenderán se trata de un trabajo ambicioso, descomunal, del que el propio autor confiesa que le faltan unos 20 años para llegar a buen puerto y aun con esos 20 años me permito ser escéptico sobre la posibilidad de cartografiar todos los alimentos conocidos (no por cartografiarlos sino por conocerlos todos), sin embargo ya da sus frutos y el autor los comparte con el gran público de una forma accesible y aplicativa.
Este trabajo viene apadrinado por múltiples primeras espadas de la gastronomía mundial, de entre los que destacan por sernos más cercanos Ferrán Adriá, Juli Soler y Josep Roca, y además del propio desarrollo teórico del mismo está plagado de recetas, trucos y enseñanzas que aplicar en la cocina. Lo que no contiene es la parte más puramente laboratorial del procedimiento por el que se detectan las moléculas aromáticas, no es un tratado científico sino un trabajo de divulgación.
La idea central es que las moléculas aromáticas (la combinación de ellas, ya que raro es el alimento en el que una sola de ellas es responsable únicas del sabor) se agrupan en familias que permiten combinar diferentes alimentos (o vinos) siempre que haya armonía entre sus moléculas aromáticas. Maridaje molecular se llama esto, y es el método por el que se han desarrollado platos como la Vieira templada con aceite de almendra amarga, ensalada de hinojo a la mandarina imperial y mirin, polvo de maíz salado/seco y aire de flores de osmanto que el chef Stéphane Modat, del restaurante Utopie de Quebec, realizó inspirado por las investigaciones del autor, pero también multitud de trucos sencillo que cualquiera puede aplicar como el maridaje correcto de los alimentos con los vinos, que no siempre se hacen correctamente. Lean si no el capítulo de las carnes de vacuno, que cuestiona en según qué casos el tradicional maridaje automático con tintos con mucho cuerpo.
Estas armonías moleculares se desarrollan en capítulos como menta y sauvignon blanc, sotolón, fino y oloroso, roble y barrica, carne de vacuno, Gewürztraminer/jengibre/lichi/scheurebe, piña y fresa, clavo, romero, azafrán, jengibre, jarabe de arce, quesos de Quebec, canela, capsaicina o el sabor del frío. En todos ellos hay tablas no sólo de sus respectivas moléculas aromáticas y sus relaciones, sino también de alimentos y vinos complementarios, trucos sumiller-cocinero y recetas. También resulta extraordinariamente interesante el capítulo del frío en el que no sólo se explican las moléculas con sabor a frío sino el efecto de la temperatura en nuestra percepción de los sabores.
Ustedes me dirán que no pueden asegurarme que a bote pronto que sepan que es algo llamado sotolón, cosa que yo también desconocía (es una molécula aromática presente en el curri, el jarabe de arce, el café, el higo seco, el jerez, algunos oportos y madeiras y muchos alimentos y vinos más), y si le digo que es la base de la armonía molecular de recetas como la ostra merengada de elBulli pues a lo mejor se quedan bastante igual, pero es que no es necesario saberlo para disfrutar del libro, o mejor dicho, todo aquel conocimiento que precise para entender lo expuesto está en el propio texto. Pueden asomarse a estas páginas sin miedo.
Se puede decir que muchos de los maridajes propuestos son conocidos, desde luego lo son para los grandes chefs, pero esto es así por experiencia o intuición. Lo que aporta Chartier en Papilas y moléculas no es tanto una sorpresa (que también las hay) sino un corpus teórico que explica y da soporte a ese know-how tradicional del los cocineros y, sobre todo, abre numerosas vías de experimentación e innovación. En las cocinas profesionales y en las casas.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

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Casa Marcial, de Nacho Manzano y Benjamín Lana

Casa Marcial

Casa Marcial“Decía Alain Chapel que la cocina es mucho más que las recetas, y este extraordinario libro va mucho más allá de ellas.” Joan Roca

Tengo que empezar esta reseña con esta frase del prólogo, redactado por uno de los mejores chefs del mundo, a quien admiro desde hace muchos años. No puedo estar más de acuerdo con Joan Roca. La cocina es para quien la disfruta, para aquellos que se esfuerzan y ponen todo de sí mismos en unos platos que esperan calen hondo en todos aquellos que los prueben. Sí, la cocina es mucho más que recetas, es pasión… Pura y absoluta. Y eso es lo que me he encontrado en Casa Marcial. Pasión por la cocina. Pero no solo eso, también mucho trabajo y esfuerzo. Es el retrato de la familia Manzano y, en especial, de Nacho Manzano, que comenzaron con un humilde bar-tienda que se convirtió en un restaurante símbolo de tradición, respeto por el producto e innovación dentro de la cocina asturiana.

A pesar de conocer la espléndida cocina de Nacho Manzano, conocía bastante poco de su historia y, una vez leída, me ha encantado. Este libro nos cuenta la historia de su familia, de clase humilde y trabajadora, que supo salir adelante y hacerse un sitio en el mundo de la cocina. De ella comenzó a heredar un gusto por la cocina y por la materia prima de calidad que le convertiría en el chef de dos estrellas Michelin que es actualmente. Pero no fue un camino de rosas precisamente, lo consiguió a base de mucho esfuerzo en un restaurante que le exigía muchas horas de duro trabajo, quizás demasiadas. Todo ello hasta que, junto a su hermana, abrió el restaurante que cosechó un gran éxito tanto de la crítica como de los periodistas y el gran público: Casa Marcial. Un restaurante cuya cocina, con Nacho Manzano y su hermana Esther al frente en la actualidad, no solo es intuitiva sino que también es innovadora y fresca extremadamente, pues evita abusar de las preelaboraciones.

Pero Casa Marcial no solo nos cuenta la historia de este mítico restaurante asturiano y de la cocina de Nacho Manzano en particular, sino que también nos habla de la cocina asturiana y sus platos más típicos, haciendo un recorrido por el tratamiento de sus productos más típicos a lo largo de la historia. Me ha encantado esta parte en la que se hace un recorrido tan completo e interesante a través de su gastronomía, pues no la conocía especialmente y he llegado a aprender mucho. Gracias a Benjamín Lana, director editorial del grupo Vocento, que ha elaborado los textos en su mayoría de este libro, me he podido adentrar en todos estos aspectos que desconocía no solo sobre la cocina de la Comunidad Autónoma de Asturias, sino también sobre la cocina y técnica de esta familia, que seguro ha traspasado fronteras. Y también gracias a lobo Altuna, el autor de las maravillosas fotografías, por trasladarme a los rincones más bellos de Asturias y a la vida de esta familia, no solo altamente interesante sino también inspiradora.

También ha sido un verdadero placer conocer las sesenta mejores recetas de este restaurante. Pescados, carnes, verduras, arroces y postres se dan cita en este libro para recrear los mejores platos que la familia Manzano ha elaborado a lo largo de los siglos XX y XXI.

El nombre de Nacho Manzano es sinónimo de trabajo, estudio, pasión y respeto por la cocina. En este libro se hace un homenaje no solo a una familia entera sino a un modo de hacer cocina que ha llegado a influir paulatinamente en la cocina asturiana. Un libro que se lee rápidamente, con el que todos aquellos apasionados por la cocina, cocinen o no, disfrutarán de principio a fin. Casa Marcial se disfruta con todos los sentidos, pues a través de sus fotografías y sus textos te invita a visitar Asturias y a probar cada uno de los platos de estos cocineros que supieron innovar con trabajo, gusto y esmero.

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En el restaurante, de Christoph Ribbat

En el restaurante

En el restauranteSi no voy más a menudo a restaurantes es, simplemente, porque mi sueldo de becaria no me lo permite. Pero creedme, me encantaría que al llegar el sábado tuviera que elegir un restaurante al que ir. Uno del que hable todo el mundo o uno que esté perdido en un barrio típico en el que hagan los mejores “x” de  la zona. No importa. De lo que se trata es de salir, de disfrutar de la compañía, beber del ambiente, dejarse llevar por la imaginación al leer la carta, degustar un buen vino y, sobre todo, comer. Sin miedo a probar, dejándome guiar únicamente por el paladar, por las sensaciones que produce saborear algo nuevo.

Nunca me había parado a pensar en la historia de los restaurantes. Paseo por la calle, los veo y están ahí, sin más. Nunca me había preguntado cómo habría llegado hasta aquí el primer McDonald’s o por qué en los restaurantes japoneses hay una barra que va girando haciendo que el sushi se pasee por todo el local. Lo vemos como algo tan cotidiano, que se nos olvida que tienen una historia detrás.

Christoph Ribbat se da cuenta de esto y nos ofrece un recorrido por la gastronomía de los últimos tiempos, hablándonos de cómo surgieron los restaurantes en Francia, cómo nacieron la pizza y la hamburguesa, o cómo el sushi y, más concretamente, el atún, pasó de ser la comida de los pobres a ser el plato de moda del siglo XXI. Podríamos decir que En el restaurante es un libro de micro relatos, en el que se nos presentan diferentes protagonistas que nos van dejando ver lo mejor y lo peor de algunas cocinas. Por ejemplo, está la historia de Frances, a la que despidieron de un restaurante tras otro, hasta que se dio cuenta que ella no quería ser camarera, sino que lo que ansiaba era hacer un estudio sociológico sobre sus compañeras; así, se convierte en una de las sociólogas gastronómicas más importantes de la historia. Porque eso existe, hay personas que se introducen en el mundo de las cocinas y hacen una relación entre lo que ven y la sociedad. Lo que es lógico, ¿no? Si hay algo que todos necesitamos en nuestra vida, es alimentarnos; sea como sea. Unos a través de marisco y otros de perritos calientes. De una u otra manera, todos necesitamos alimento, nutrientes que nos den energía y que pongan en marcha nuestro cuerpo. Y, si es algo que todos hacemos ¿por qué no estudiarlo? ¿por qué no comparar los diferentes hábitos alimenticios que tienen las personas dependiendo de dónde viven? Es curioso que cuando hablamos de gastronomía, solo nos dé por pensar en cocineros. Pero es que la gastronomía no se nutre únicamente de las personas que preparan la comida. Están los camareros, los críticos, los proveedores, los limpiadores, los sociólogos gastronómicos y, los más importantes, los clientes. Porque si después de todo lo que supone crear un restaurante, no hay nadie que pruebe tu comida… Todo esfuerzo es en vano.

Sea como fuere, y no hablo únicamente de la gastronomía, es importante conocer los orígenes de lo que nos rodea. Saber cómo las cosas han llegado a ser lo que hoy son y, sobre todo, aprender de los errores. En este sentido, hay otro relato que me ha llegado a estremecer: es la historia de un chico negro que intenta ser atendido en algún restaurante en Estados Unidos, pero el personal tiene la orden de no servir a personas que no sean blancas. Aunque sea algo considerado normal hace años, ese racismo sigue existiendo en muchos lugares de nuestro mundo. ¿Imagináis que no os dieran de comer por el color de vuestra piel? Pues eso, que hay que aprender de los errores.

En el restaurante nos habla de todas estas historias y de muchísimas más. Anécdotas y fracasos que se han cocinado en los fogones más famosos de todos los tiempos y que hacen de este libro una delicia para cualquier amante de la gastronomía. Y, por mi parte, mientras siga con mi sueldo de becaria, doy gracias a autores como Christoph Ribbat por dejarme saborear las mejores experiencias gastronómicas sin necesidad de moverme de mi casa.

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