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Gatos en la cabeza, de Laura Agustí

Gatos en la cabeza

En mi cabeza hay muchas cosas. Algunas con más sentido que otras, aunque siempre demasiadas, me temo. Pero si hay algo que Gatos en la cabezasé con certeza es que en mi cabeza hay gatos. Hay un gran hueco para ellos desde que, a los diez años, tuve mi primera mascota felina. Ahora dos gatos, Teo y Flanelle, ocupan ese espacio en mi cabeza (por no hablar de los sofás y camas de la casa). Ellos y, en general, todos los gatetes del mundo, porque los que somos adoradores de felinos no podemos evitar quererlos a todos ellos. ¿La loca vieja de los gatos? Sí, probablemente algún día acabe así. De momento lo tengo controlado, pero no puedo evitar emocionarme cuando veo libros gatunos.

Laura Agustí también tiene gatos en la cabeza. Y eso de tener pájaros en la cabeza y pensar que estos son salvajes y libres no está mal, pero pocos saben lo que es tener gatos ahí arriba. Mucho más divertido, donde va a parar.

Gatos en la cabeza es un libro bonito. No se me ocurre mejor adjetivo o puede que cualquier otro que utilizase no lo definiría mejor. Sí, yo me lancé a por el por el tema gatos, pero reconozco que estéticamente es muy bonito y que las ilustraciones de Laura Agustí, tan minuciosas y cuidadas, son una auténtica joya. Con más de 84.000 seguidores en Instagram, el trabajo de Laura es muy conocido en redes sociales y fuera de ellas. Sus “animalizaciones” y dibujos tan personales se han ganado ya su lugar en el mundo de la ilustración.

Y es lo que vamos a encontrar en las páginas de Gatos en la cabeza, ese universo que Laura esconde en su interior, donde no solo habitan gatos, sino muchos más animales y una preciosa y delicada vegetación que la autora traslada al papel. Y entre las hermosas ilustraciones, los textos de Laura. Pensamientos, recuerdos e ideas que viven dentro de ella y que ha dejado salir en este libro. Supongo que debe haber sido una buena catarsis el liberarse de todos esos pensamientos y plasmarlos en algo tan bonito. Pensamientos breves y sutiles como sus dibujos. No estamos hablando de calidad literaria, hablamos de liberación y belleza y ese es el gran valor de este libro. Os lo he dicho antes, el mejor adjetivo que lo define es bonito. Y está bien que existan este tipo de libros que nos alegren un poquito los corazones y la vista, ¿verdad?

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