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La granja, de Tom Rob Smith

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Al parecer, el New York Times Book Review dijo de La granja que su tema era el miedo a perder a un padre. Sin desmerecer a quien firma esa opinión, yo, humildemente, me permito disentir: el miedo a perder a un padre es uno de los temas secundarios de La granja, pero su tema principal es otro mucho más universal y trascendente, y es éste: el miedo a conocer la verdad.

Porque conocer la verdad, en efecto, nos hace libres: nos libera del peso de las mentiras. Mentiras que han sido, quizás, cuidadosamente erigidas, barroquizadas, apuntaladas, restauradas, aseguradas con nuevas mentiras y, finalmente, con sus descomunales dimensiones, han acabado ahogando a sus autores, quienes, irónicamente, pretendían con ellas protegerse a sí mismos. Al conocer la verdad, nos liberamos de esa asfixia permanente, que aprieta pero no ahoga (cuando, tal vez, desearíamos que nos ahogara para acabar con la agonía de vivir una vida falsa), pero, a cambio, adquirimos una responsabilidad, a saber: la de replantearnos nuestra vida y atrevernos a vivirla siendo quienes verdaderamente somos.

La verdad nos desnuda, y esa desnudez nos resulta, a veces, insoportable de sobrellevar, como les pasó a Adán y Eva, que por razón de su incapacidad de aceptarse a sí mismos perdieron el paraíso. La verdad nos libera de la mentira, sí, pero, a cambio, nos exige valentía, y mucha gente es cobarde y no puede afrontar la verdad, no pueden afrontarse a sí mismos. Existen algunas salidas, algunas más drásticas que otras. Pero, a diferencia de la mentira, que nos permite estancarnos y pudrirnos lentamente como el agua que queda remansada, la verdad siempre exige acción. La verdad no es algo inerte ni pasivo, sino algo vivo; es algo sobre lo cual hay que actuar, es una pregunta que pide una respuesta. La pregunta es ésta: ¿Qué vas a hacer ahora?

La granja es un thriller de gran pulso, sobre todo en su primera mitad, y es una lección para escritores de dosificación de la información, administrada y revelada de tal forma que cada revelación enriquece el conjunto (en novela, la información mal administrada embrolla la historia y, por supuesto, al lector, y sustrae en lugar de añadir). Nos presenta a pocos personajes, y casi todos ellos muy bien perfilados y desarrollados. El rasgo principal de estos personajes es que son o valientes o cobardes con respecto a la verdad -o, lo que es lo mismo, con respecto a la vida y a sí mismos- y este rasgo se define por la postura que han tomado en el pasado en lo tocante a sucesos, formas de ser y decisiones que en un momento dado eran difíciles de compartir, incómodas, embarazosas o que ellos creían que pondrían en peligro su posición dentro de la familia y de la sociedad. El verdadero reto para el lector estriba en dirimir cuáles de estos personajes son los valientes y cuáles son los cobardes. Para ello, Tom Rob Smith, autor también de El niño 44, los coloca en medio de una extraña historia: Daniel, de padre inglés y madre sueca que se han ido a vivir a una remota granja en Suecia, recibe un día una llamada de su padre comunicándole que su madre sufre una grave enfermedad mental -se ha vuelto loca- y que, tras conseguir salir del psiquiátrico donde la habían recluido, va en su busca a Londres. Casi de inmediato lo llama la madre: ella no está loca, todo forma parte de un plan para destruirla y el padre está metido en él de lleno. A partir de aquí se devana una historia llena de suspense, de giros muy bien cronometrados y engarzados en la trama, con un desarrollo muy ágil basado, en su primera parte, en un diálogo entre dos personajes, y en la segunda, en el relato del viaje de Daniel a Suecia para descubrir por sí mismo cuál es la verdad. Pero también deberá plantearse cuál es su verdad, y si tiene la fortaleza y el coraje suficientes para vivir su vida con esa verdad por delante.

Las dos mitades de la novela se diferencian muy bien la una de la otra, no sólo en estilo, sino en vuelco narrativo y de punto de vista. Ya en la mitad de la novela se nos propone un cambio de punto de vista, de forma que lo que antes era blanco ahora parece negro o, quizá, gris. Entre medias, se palpa la presencia de un mal formidable, de una maldad destructiva procedente del puro egoísmo, de la codicia mal entendida, del desprecio al otro y del ninguneo de su derecho a la integridad. Para describir ese mal y hacerlo real, Smith se vale de alusiones al folclore y a la mitología nórdicos tradicionales, para revelar que el mal de verdad es mucho más normal y ordinario que un monstruo imaginario.

La granja adquiere hechuras de thriller psicológico y novela de terror, pero es, sobre todo, un drama psicológico que nos desafía a preguntarnos a nosotros mismos cómo habríamos actuado ante situaciones como las que se narran aquí, con posturas que varían de lo imperdonablemente pusilánime al valor casi heroico y personajes, algunos, extraordinarios.

En suma: una novela excelente.

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Un comentario en “La granja, de Tom Rob Smith

  1. Leire!! buenísima reseña. Me encanta. Además es otro de mis autores fetiche. Tengo este ejemplar esperando en casa y ya me has metido el gusanillo. Siempre me ha llamado la atención la capacidad de Smith para transmitir “el mal”. No lo he leido aún, pero apuntaba a ser uno de los libros de año dentro del género.
    Enhorabuena!
    Y ya sé que si lo has leído tú, me gustará. 🙂

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