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La inconcebible aventura del hombre que fue otro

La inconcebible aventura del hombre que fue otro, de Manou Fuentes

la-inconcebible-aventura-del-hombre-que-fue-otroHay personas que hacen de su ausencia de características destacables su principal característica destacable, personas anodinas que pasan por la vida sin dejar más rastro que el burocrático, que es inevitable. El protagonista de La inconcebible aventura del hombre que fue otro, Édouard Pojulebe, es una de estas personas aunque él sí tiene un elemento diferencial: su nombre. Sin embargo no es una persona invisible por naturaleza, simplemente se deja llevar. Mientras en su vida no ocurre nada, él no hace nada, pero cuando en su vida suceden acontecimientos extraordinarios, él hace cosas extraordinarias. Uno nunca sabe si realmente la aventura de Édouard Pojulebe consistió en ser otro o en atreverse a ser él mismo, en cualquier caso el resultado es una magnífica novela con tanta carga psicológica como literaria. Tan entretenida como interesante.

Es precisamente el apellido el origen de sus vicisitudes, desde pequeño lo fue pero no lo es menos en la trama de la novela y resulta curioso con qué herramientas consigue caracterizar a la perfección a un personaje un escritor de talento, y desde luego Manou Fuentes lo es. Uno entiende al protagonista a través de su apellido, aunque él se entienda a sí mismo a fuerza de afrontar situaciones inesperadas.

Otro elemento que me resulta curioso es que cuando uno va leyendo y conociendo los diferentes escenarios argumentales en los que le sitúa la trama, tiene la sensación de que las decisiones del protagonista de La inconcebible aventura del hombre que fue otro son equivocadas, o al menos diferentes de las que el propio lector tomaría en su situación. Digamos que los mecanismos mentales con los que afronta las adversidades no son los usuales, lo cual forma parte del encanto de la novela porque entre otras muchas cosas viene a demostrar que hay otro camino. Porque a la larga, y con todas las salvedades propias de una novela bastante fiel a la vida que refleja, se pude decir que Édouard Pojulebe acierta, aunque sea más proclive a los rodeos que a los atajos.

Y hay una cosa más que me ha llamado la atención, ésta un poco personal diría. Cuando se va planteando cada situación, inevitablemente uno imagina lo que va a ocurrir, los diferentes desenlaces que puede tener la novela y sin embargo esos desenlaces que a uno en principio le parecen un fin de trayecto ocurren enseguida, pero lejos de ser un final son una nueva situación, una complejidad añadida cuando no un giro argumental. Me parece a mí que el planteamiento argumental de Manou Fuentes es original y brillante y si sumamos a esa capacidad para despistar legítimamente, sin trucos de artificio, al lector el ritmo y la notable capacidad para construir personajes, hay que concluir que estamos ante un muy buen escritor.

Al principio de su aventura, cuando Pojulebe se ve a sí mismo inmerso en una situación que no comprende, cuando no sabe afrontar un estado de ánimo desconocido, busca respuestas en todo tipo de caminos, sea la literatura, sea la filosofía o la autoayuda. Y no las encuentra. Sin embargo, cuando la situación se complica y se ve dentro de una espiral de acontecimientos que le arrastra, más que buscar respuestas se limita a vivir sus preguntas, primero y a vivir a secas después. Tal vez sea eso lo que La inconcebible aventura del hombre que fue otro trata de decirnos, o tal vez no: vivir genera preguntas que sólo vivir responde.

 

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

 

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