La muerte en Venecia

La muerte en Venecia, de Thomas Mann

LA MUERTE EN VENECIATítulo: La muerte en Venecia
Autor: Thomas Mann
Editorial: Varias
Páginas: 192

No hace demasiado tiempo les hablaba de Thomas Mann, y de “La montaña mágica”. En la reseña del libro les contaba mi devoción por La muerte en Venecia, un libro que he leído muchas veces, un libro corto pero muy intenso.

Mi libro está lleno notas al margen, y está subrayado, pero no todas las notas son de la misma lectura, es lo que tiene la buena literatura, que en cada momento de tu vida te habla de cosas distintas, o de las mismas pero con enfoques diferentes. El paso de los años y de la vida agrandan nuestra experiencia lectora. Especialmente en este libro en el que vemos venir a la muerte desde la primera página, y nos acompaña hasta su final.

Cuando lo lees con 18 o 20 años la muerte llega de pronto, porque uno no está para reflexiones ni profundidades, vemos a un Gustav viejo y acabado, incluso Mann, trabajará para que el lector sienta cierta repulsión cuando posa su mirada y su pensamiento en el jovencísimo Tadzio.

Pero la vida pasa, y La muerte en Venecia notas que te acompaña por el camino de la vida, ese camino que irremediablemente nos lleva hasta la muerte sin que nada pueda hacer el ser humano por evitarlo; y en las siguientes lecturas, vas descubriendo la cantidad de simbología que el autor ha utilizado, y los símbolos mientras no los descubres juegan con tus neuronas durante algún tiempo, y creo que ese es el motivo por el que una y otra vez regresé a La muerte en Venecia.

Venecia es en sí misma un destino deseado, y es cierto que Mann estuvo en 1911, veraneando junto a su esposa. Allí fu informado de la muerte de del gran Gustav Mahler. Esta es al parecer la razón de que nuestro autor decidiera llamar Gustav a su protagonista y de que le proporcionara una descripción física coincidente con la del compositor austriaco, Y así, no es de extrañar que Visconti decidiera que su protagonista sería un compositor, en vez de un escritor como en el libro, y de que, naturalmente, usara el Adagio de la Quinta Sinfonía de Mahler como banda sonora del film.

Y que conste que con esto no les estoy diciendo que me guste la película que tantísima fama alcanzó. Me resulta lenta y aburrida, todo lo contrario que el libro, que se me hace corto intentando descubrir más y más en él, y una vez finalizado siempre tengo la sensación de que algo me falta por comprender.

Pero sé que cuando realmente haya llegado a la completa comprensión de La muerte en Venecia, seguramente mi vida estará a punto de concluir, y descubriré que lo importante era pasar por la vida mirando y sintiendo todo lo que me rodeaba, los pequeños detalles que siempre irán ya conmigo porque formarán parte de mí.

Y también deberé saber y comprender que desde que nacemos ya empezamos a morir, y la vida nos va dando reiterados avisos sobre eso, y que Mann, como cuenta su esposa en sus memorias, efectivamente vivió esa escena en la que Gusatav ve por primera vez a Tadzio en el hotel, y descubre su fascinación por la perfección, y que todos sabemos que no puede haber mayor perfección absoluta que esa, La muerte en Venecia, esa ciudad que te da la oportunidad de cruzar el canal de la vida, de la belleza a la perfección en un viaje inolvidable.

Susana Hernández

 

10 comentarios en «La muerte en Venecia»

  1. ¡Por fin puedo venir! y leer tu reseña, y después de tanto esperar, lo haré con Mahler de fondo.
    ¿Sabes que me he acordado mucho de ti mientras la hacía? jajaja, y eso es porque en realidad el protagonista de la novela ve la vida y el paso desde los ojos de un poeta, y al leer tu reseña no has podido hacer referencia a eso a la búsqueda de la belleza en las pequeñas cosas y en todo, “descubriré que lo importante era pasar por la vida mirando y sintiendo todo lo que me rodeaba, los pequeños detalles que siempre irán ya conmigo porque formarán parte de mí”
    No me acordaba de lo de que Mann al oír sobre la muerte de Mahler le pusiera su nombre al protagonista. Sabía lo de Visconti, pero no me acordaba de ese detalle, es genial, es como una doble relación, y aunque a mí tampodo me gustó la película, está muy bien interconectado por parte de Visconti.
    Ya sabes que ha sido un placer, y que te agradezco que me avisaras sobre la simbologìa de la novela, que igual si no, no me hubiera dado cuenta.
    Un abrazo

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    • Si los hubieses descubierto, Icíar, porque tú no inicias tu lectura de La muerte en Venecia con 18 años, ya tienes un gran recorrido lector y una “cierta” madurez personal (aun queda un poco más de la mitad del recorrido jejjej), y siempre es un placer compartir contigo ciertas lecturas, que si son de viajes interesantes sé que aportas mucho, y si como este, es del viaje de la vida, ni te digo!

      Besicos !

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