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Los hijos únicos

los hijos unicos

Los hijos únicos, de Manuel Crespo

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Me gustan los nuevos autores argentinos, esos jóvenes que rondan los 30 años y se lanzan en la publicación de libros que no tienen connotaciones políticas, que cuentan historias de vidas tan comunes como la de la mayoría de nosotros. Esos escritores que vencen cualquier cobardía que puede significar intentar publicar un libro en un lugar donde pesan los nombres de referentes de la literatura en español. Los admiran pero logran desprenderse de cualquier otro estilo y sueltan lo que tienen para contar con sencillez y marcados por la generación que representan. Y me gusta que el primer libro de un nuevo autor se haya instalado entre mis favoritos: Los hijos únicos de Manuel Crespo.

Puede resultar tonto, a la hora de reseñar y despertar su interés, que les diga que es una historia sin demasiados sobresaltos, que no tiene nada de espectacular ni misterios por resolver. No intenta asustarte, ni enredarte con personajes extraños, psicóticos, ni con una personalidad compleja. Pedro es quien narra la historia y junto a él aparecen su grupo de amigos: Mario –el Gordo-, Ramón y Lucas.

Lo que sucede en Campo Labrado, el pueblo donde viven – te pido perdón también Ramón, “ciudad”-  es el hilo del primer párrafo: Que el grupito de chicas a conquistar, que el paseo en bicicleta el domingo con la plaza llena, que la familia de Lucas, que los primeros noviazgos.

Pero es lo que les sucede a ellos, lo que importa. A ese grupo de amigos sujetos al ritmo que marca la vida con el paso del tiempo. Pepi deja de ser Pepi en Buenos Aires y cada uno se va marcando su camino a medida que crece.

Puede parecer aburrida pero no lo es, para nada. Si la historia es simple, el valor de estar publicada es porque está muy bien escrita. Parece monótona la vida de cuatro chicos que crecen con total normalidad, ¿Pero por qué siempre tienen que ser historias complejas las que leemos en los libros? ¿Por qué, por una vez, no podemos identificarnos con una historia sencilla, casi cercana y dejar de lado el clásico bueno vs. malo? ¿Por qué no leer algo que sigue su curso solo, como la vida misma? Agradezco haber encontrado esta novela.

Con diálogos que suenan tan normales que me hicieron reír –“Ya estamos tirando cualquiera”, “¿Y Boston Celtics?”- es una novela de chicos creciendo. Quizás, en mi caso, le agrego el valor de identificarme con Pedro.  Cómo él, yo también tengo mi apodo reservado sólo para la gente que me conoce en mi ciudad. Cómo Pepi, tantas otras cosas, que cuento las diferencias con las palmas de la mano y dudo que a los lectores les interese saber en qué me veía igual. Volver a Campo Labrado para Pepi solía ser cosa de todos los días pero los años pasan, las responsabilidades crecen y todo se va transformando.

La verdad es que no quería que se terminara. Es ágil, su narrador parece un poco ausente como quien te cuenta las cosas al pasar y sólo se limita a relatar lo que repasa su cabeza. Esta novela  es de esas que se te cruzan en el camino en la etapa justa. Tal vez se trataba de contar algo pero se terminó convirtiendo en un libro que toca algunos temas que todos atravesamos, alguna vez.

Me gusta que editoriales como Gárgola se hagan eco de estos jóvenes. Ellos utilizan ese lenguaje que me es familiar, que se basan en las reacciones humanas frente a las situaciones de la vida. Me gusta su cotidianeidad, su estilo despreocupado a la hora de narrar. Me gusta saber que gracias a estos nuevos autores, van a ver siempre historias que valgan la pena leer.

Rosario Arán (rosearan@librosyliteratura.es)

5 comentarios en “Los hijos únicos

  1. “Me gustan los nuevos autores argentinos, esos jóvenes que rondan los 30 años y se lanzan en la publicación de libros que no tienen connotaciones políticas, que cuentan historias de vidas tan comunes como la de la mayoría de nosotros. Esos escritores que vencen cualquier cobardía que puede significar intentar publicar un libro en un lugar donde pesan los nombres de referentes de la literatura en español”, totalmente de acuerdo.
    Muy buena reseña.

  2. Buenísima reseña. Siempre me han gustado las historias sencillas que reflejan nuestra vida diaria. Ya estoy aburrida de tramas y complots a veces absurdos. Tomo nota de este libro.
    Besotes!!!

  3. Georgi:
    Yo sé que coincides en eso, de soltar un poco de la connotación política que abunda en la literatura argentina de hoy y que, a veces, nos cansa. Y eso, sabiendo que en la librería estarán al lado de pesos pesados como Sábato, Bioy Casares, Cortázar, Borges…todos bajo el rótulo de Literatura argentina. Sin duda, son valientes.
    Gracias por tu comentario

    Margarita:
    Muchas gracias!!! Coincido que es bueno, de vez en cuando, salir del rollo normal, de mentes perturbadas o de un exceso de demostración de “mira como escribo”. Por eso me gustó mucho esa novela, es sencilla, es hasta humilde y sin embargo, es hermosa por haber sido escrita así.

  4. A mí me ha gustado mucho leer tu crítica. Es complicadísimo leer crítica literaria cercana al lector.
    Y has conseguido algo que imagino te agradará como crítico: que yo busque el libro para leerlo.
    Encontré tu blog gracias al enlace que dejaste en el País Tecnología ( lo de google…)

  5. Alena:
    Me alegro mucho que nos hayas encontrado (no soy la única que escribe en el blog, somos todo un equipo) y que lo hayas disfrutado por esa cercanía que buscás con el lector.

    Por supuesto, despertar el apetito para la lectura de un libro que reseñamos y que hayamos disfrutado, es una de las satisfacciones que tiene hacer este blog.

    Muchas gracias por tu comentario!!

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