
La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne

La vuelta al mundo en 80 días. Suspiro. Julio Verne. Suspiro. ¡Pensar que es un clásico y fácilmente lo podría haber leído durante mi adolescencia! Pero no y aunque ya leí a Verne, no puse como mi próximo objetivo a este libro. Sin embargo, quizás porque todos tienen su momento y me aseguro que sea el indicado, un día miré hacía el tope de la estantería de mi hermana y ahí estaba el título. ¿Por qué no? Lo tomé y le dí una oportunidad, finalmente, a La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne.
Phileas Fogg. Aristocrático inglés, de fines del siglo XVIII, residente de Londres que frecuenta los más exclusivos clubes británicos. El error de un criado que provoca su despido para que ingrese en la vida de Fogg, un francés apodado Passepartout. Una conversación durante un juego de azar de Fogg con sus colegas y una apuesta. Sin olvidar a un robo millonario a un banco.
Cuando un periódico calcula cuanto tiempo tomaría dar la vuelta al mundo –en una época que no imaginaba el posterior invento de los aviones- en distintos medios de transportes, Fogg apuesta 20.000 libras esterlinas que puede lograrlo y arribar el 21 de diciembre nuevamente en Londres y encontrarse con los caballeros a esa misma hora, sin un minuto más ni un minuto menos.
