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No tendréis mi odio, de Antoine Leiris

No tendréis mi odio

No tendréis mi odioDentro de poco va a cumplirse un año del atentado terrorista que tuvo lugar la noche del trece de noviembre en París y la vida, irremediablemente, continúa. Sobre todo para los que asistimos a estas tragedias como simples espectadores. Durante semanas quedamos consternados por los sucesos, la cantidad de imágenes y vídeos que colman nuestros televisores y la prensa, pero con el paso del tiempo nuestro dolor disminuye y seguimos con nuestras vidas, recordando estas desgracias en fechas señaladas. Es normal, somos simples espectadores y aunque nos duela, no podemos llegar a entender el alcance si no lo sufrimos en nuestra propia piel.

Antoine Leiris, periodista francés, jamás podrá olvidarlo. Aquella noche, su mujer, Hélène Muyal-Leiris, fue a la sala de conciertos Bataclan a ver en directo al grupo Eagles of Death Metal. Mientras tanto, Antoine se quedó en casa cuidando del pequeño Melvin, su hijo de diecisiete meses. Imposible imaginar todo lo que estaba por acontecer aquella noche. Mientras Antoine leía para esperar a su esposa despierto, recibió un mensaje en el móvil de unos amigos preguntando si todo iba bien, si se encontraban en lugar seguro. Estas preguntas pusieron en alerta a Antoine, quien se levantó a encender la televisión y con ello dar inicio a la pesadilla: atentado en el Bataclan. Realmente es imposible saber todo lo que se le pasó por la cabeza a Antoine al enterarse de la noticia, ni siquiera él es capaz de describirlo en el libro. Simplemente el sonido del corazón, sístole, diástole y un silencio en el mundo. Un silencio que te deja a solas con tus pensamientos enloquecidos, a mil por hora. Aunque su mundo en esos momentos se hubiese detenido por unos instantes, en la habitación de al lado, su hijo, ajeno a la barbarie, le recordaba que, en cierto modo, la vida seguía también un ritmo lento. Esas pequeñas contrariedades que se producen cuando ocurren este tipo de desastres.

La noche fue rápida. Dejaron a Malvin durmiendo en casa con la familia y fue con el hermano a tratar de lograr lo imposible: localizar a Hélène. Pero la peor de las confirmaciones llegó más tarde, Hélène había fallecido y entonces sí, el mundo se le vino encima. A él y a su pequeño hijo, todavía inocente, todavía insconsciente del daño que las personas pueden causar por motivos tan estúpidos como la religión.

Este libro nace del mensaje que Antoine dejó en su página Facebook el lunes siguiente después de haber ido a reconocer el cuerpo de su esposa. Un mensaje, titulado No tendréis mi odio, que se viralizó y se hizo famoso en todo el mundo:

«El viernes por la noche le robaste la vida a un ser de excepción, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero ustedes no tendrán mi odio. No sé quiénes sois ni quiero saberlo, sois almas muertas. Si el Dios en nombre del que matáis ciegamente os ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer será entonces una herida en su corazón.

Entonces no. NO les voy a hacer el regalo de odiarles. Lo tenéis merecido pero responder al odio por la ira sería ceder a la misma ignorancia que os ha convertido en lo que sois. Queréis que tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con sospecha, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Y no, no lo conseguiréis.

La he visto esta mañana después de días y noches de espera. Estaba tan guapa, tan hermosa, como cuando me enamoré de ella hace 12 años. Por supuesto, estoy devastado por el dolor, les concedo esta pequeña victoria, pero será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos encontraremos en este paraíso de las almas libres al que usted nunca tendrá acceso.

Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Tiene sólo 17 meses y como cada día comerá su merienda y después iremos a jugar como siempre. Toda su vida este niño os hará la afrenta de ser feliz y libre, porque no, no tendréis tampoco su odio».

Así, el libro es una especie de continuación de esa primera carta. Es una hermosa continuación de la vida de Antoine y Melvin, destrozados, solos, sin una esposa y una madre, pero vacíos de odio. Porque no, no van a permitirse odiar a los verdugos que les arrebataron lo que más querían. No tendréis mi odio es una novela que te pone los pelos de punta, que te remueve el alma y que te hace ser consciente de que el odio no sirve para nada. Lo dijo Nietzsche: “no se mata con la ira sino con la risa”. Después de haber leído este libro, puedo decir que todos estos asesinos tampoco tendrán mi odio.

 

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