

“Sólo se disfruta de veras desde la paz de espíritu.”
Lorenzo Silva es el segundo autor que se encuentra conmigo en mi cueva y que no solamente no lo devoro, si no que me acerca a los humanos imberbes. Antes Ana Esteban y ahora, Lorenzo Silva, cada uno en su medida, me regalan su tiempo y sus palabras cuando ni se han perdido por el bosque ni me buscaban. Quizás él sí, aunque inconscientemente, ya que Silva significa bosque y Lorenzo es, cómo no, el sol. Lorenzo Silva tiene esa rara calidad de regalar momentos cuando no tiene tiempo porque además de querer jugar con una monstrua azul, le gusta estar cerca de sus lectores. Es, sin lugar a dudas, un autor que escribe desde el pulso de cada uno de nosotros, de todos sus lectores y de los que no lo son también y por eso sus historias pueden abrazarnos a todos incluso al alma gigante, las fauces colosales y el corazón desmesurado de los monstruos. Lorenzo Silva se detiene donde muchos no pueden, realiza travesías que tantos ni imaginan para luego volver y contarnos de forma sublime sobre los humanos.