
75 aniversario de la muerte de
FEDERICO GARCÍA LORCA

En los albores de la Guerra Civil Española, el 18 de de Agosto de 1936, el Gobernador Civil de Granada dio la orden de detener y ejecutar a Federico García Lorca, y así, la madrugada del día 19 se privó a todas las generaciones posteriores de poder disfrutar de la evolución de uno de los artistas más completos, en el más amplio sentido de la palabra, que ha dado este país.
Con un fragmento de “Alma ausente”, me sirvo de sus propios versos, describo lo que las buenas gentes sintieron por su muerte:
“… Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los ollvos.”
Federico García Lorca, nació en Fuente Vaqueros (Granda) un 5 de Junio de 1898, hijo de un hacendado y una maestra de escuela que fomentó en el poeta el amor por las artes en general, Federico llegó a ser alumno de Manuel de Falla y no hay que olvidar su gusto por la pintura.
Como muchos escritores, Federico tuvo una infancia enfermiza y sedentaria que le acercó a grandes autores como Miguel de Cervantes o Victor Hugo. Tras acabar sus estudios de bachillerato se matriculó, sin demasiado interés, en la Facultad de Derecho de Granda, pero una necesidad de ampliar horizontes le llevó hasta la Residencia de Estudiantes de Madrid en la que pasaría diez años (1918-1928) imbuyéndose, como si de una hombre del renacimiento se tratase, de todo aquello que le rodeaba, de la vida bohemia y de las creaciones de sus compañeros de residencia entre los que destacan, por la amistad que llegaron a trabar, Buñuel, Dalí y Alberti.
Regresó a Granda donde finalmente se licenció en Derecho.
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Licenciarse en Derecho no desvió a García Lorca de su necesidad vital de crear, sobre todo en el terreno literario, y sería la Generación del 98 la que ejerciera sobre él una mayor influencia, pero para un andaluz, y sobre todo para este granadino, lo que marcaría claramente su vida y su obra sería el folklore y la tradición oral, apoyada en la visión crítica y realista de una España que le había llegado de sus lecturas de Benito Pérez Galdós, Unamuno y Ortega y Gasset.
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