
La hojarasca, de Gabriel García Márquez
Es que las horas parecen ser eternas cuando es necesario dar organización a un velorio, y sobre de todo, de una persona nada querida por el pueblo. En Macondo fallece un médico, repudiado por la comunidad y recordado solamente por un hombre quien lo ha acogido en su llegada al pueblo, muchos años atrás.
García Marquez es calor, pueblos desérticos, Latinoamérica, leyendas y suspiros. Los libros de este autor transportan a mercados cerca de un puerto, familias que guardan secretos y tradiciones que lindan entre el conquistador y el conquistado. Sus novelas siempre son sufridas (por el calor o el desamor) y siempre sospecho que los finales no son esclarecedores sino sólo un cierre melancólico de algo que debía ser contado.
La hojarasca es Macondo, aunque Macondo no sea este libro. Famoso por otra gran obra del autor, el pueblo juega en este caso un papel secundario, es sólo el escenario de la novela. Al comenzar con los primeros párrafos, el aire caluroso que se describe ya da sensación de agobio, melancolía y sufrimiento.