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Un hombre detrás de la lluvia

Un hombre detrás de la lluvia, de Luis Quiñones

un-hombre-detras-de-la-lluviaHay ciertas similitudes entre un hombre que se esconde detrás de la lluvia para observar a otras personas y un escritor, que suele hacer uso de esa misma capacidad de observación y que se esconde detrás de esa lluvia de palabras que es una novela. Sin embargo Luis Quiñones no lo hace, no se esconde, aparece convertido en personaje en Un hombre detrás de la lluvia y eso contribuye a crear un ambiente muy especial en la historia. Que el Luis Quiñones de la novela sea más o menos fiel a la realidad es algo que carece de importancia, es la novela quien refleja el alma del escritor y los personajes, todos, son en cierta manera su alter ego porque en un momento u otro muestran sus inquietudes, sus preocupaciones o sus intereses.

Un hombre detrás de la lluvia es una novela brillante, el título ya lo es pero hay muchas más muestras del talento del autor. El protagonista se esconde detrás de la lluvia para matar a un hombre que no podría tener un nombre falso más apropiado, pero la lluvia no es sólo agua que cae, tiene mucho de belleza poética (al menos la lluvia de París, que es la que moja a nuestro hombre) de forma que lo que consigue no es matar a su objetivo, sino matar al asesino que lleva dentro. O no. Empuñar el amor puede ser más efectivo que empuñar una pistola, aunque no para los mismos objetivos. El hecho de que el personaje escritor escriba una historia que a su vez le cuenta un anciano que la narra como la recuerda, con lagunas, subjetivamente, con errores aparentes, desordenadamente y desde la alegría y el dolor logra a crear un ambiente de irrealidad que ayuda al lector a entrar en la novela gracias a ese brumoso aire de misterio que ese recurso, tan brillantemente utilizado por Luis Quiñones, proporciona. También muestra la labor del escritor, la batalla de la verosimilitud y esa tarea a menudo ardua que consiste en transformar los hechos, reales o no, en literatura.

Luis Quiñones construye una novela que en ocasiones me parece muy rusa por su estructura reflexiva, por su reiteración en las ideas siempre pertinente, siempre fructífera porque ahonda en el perfil psicológico de los personajes. Pero Un hombre detrás de la lluvia también es una novela con momentos de gran intensidad poética, con imágenes muy hermosas generalmente al servicio de reflexiones que no son en absoluto triviales. Es una historia muy bien contada, eso por supuesto, se lee con interés, con ganas de saber qué va a suceder porque el lector va conociendo hechos relevantes en su momento justo sin dejar que la trama se coma la historia. Además está tan bien documentada como brillantemente ambientada, pero sobre todo me ha parecido una novela fiel a lo que promete su título: muy hermosa.

El Luis Quiñones personaje hace algunas reflexiones que seguramente podríamos compartir todos los que nos dedicamos a esto de escribir más desde el amor a la literatura que desde el beneficio, y esta historia le llega a través de un personaje que le pide que cuente su vida justo en un momento en que el escritor duda si seguir entregándose a su vocación o centrarse en tareas que ayuden más a pagar la hipoteca. Visto el resultado, uno sólo puede desear que el autor hable con cuantos hombres escondidos tras la lluvia se encuentre en su camino, o escondidos tras un mostrador, tras un pupitre o tras las trampas de una musa esquiva, y que todos ellos obren el milagro de disolverse en el talento del autor del mismo modo que éste se disolverá en aquellos. Porque el mundo está lleno de historias que merecen ser contadas y Luis Quiñones ha demostrado ser capaz de transformarlas en buena literatura.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

 

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