Un lugar en el que nunca he estado

Un lugar en el que nunca he estado, de Rosie Alison

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Con Un lugar en el que nunca he estado, Rosie Alison nos presenta su primera novela. Por el bien de la literatura, no debería ser la última; qué placer es leer buenos libros, esos que al principio asustan por su cantidad de páginas para dejarnos luego con la boca abierta, sin entender cómo se han terminado tan rápido.

La contratapa del libro resume la historia: A principios de la Segunda Guerra Mundial, la pequeña Anna, de ocho años, es enviada a Ashton Park, una magnífica mansión victoriana convertida en internado y regenteada por un matrimonio de aristócratas. Lejos del Londres asediado por las bombas, su refugio se convierte en una ventana al mundo de las emociones. Allí, a su corta edad y a pesar de su inocencia, será testigo de una historia conmovedora de amor y pérdida que marcará su vida.

Buen resumen, la verdad, pero, como resumen que es, no logra contagiar ni hacer comprender la enorme cantidad de emociones y vivencias que compartiremos con Anna Sands y con otros grandes personajes que pueblan el libro; porque está bien aclararlo: la historia gira en torno a Anna, pero la autora se toma su tiempo para contarnos en detalle la vida de los padres de Anna, de los dueños de la mansión y de otros tantos personajes que quedarán en nuestra memoria mucho tiempo después de quitarlos de nuestra vida al cerrar el libro y colocarlo en la biblioteca.

Tengo que admitir que al principio pensaba calificar a esta novela como cursi y “Estilo Isabel Allende”. Y no hubiera estado mal, si solo me hubiera basado en los primeros capítulos. Un lugar en el que nunca he estado es cursi, pero en cuotas justas, y la forma de escribir de Rosie Alison es parecida a la de la escritora chilena, aunque solo al principio, ya que en su conjunto es mucho mejor, con una capacidad para tratar una variedad más amplia de temas que los que trata Allende.

Resumiendo, de los 56 mini capítulos que posee “Un lugar en el que nunca he estado“, el primer cuarto comienza bien, para luego empezar a subir y subir, logrando momentos de alta literatura, causante ésta de que el libro se termine muy rápido y uno se quede con ganas de más y corra al ordenador para ver si Rosie Alison está escribiendo alguna otra novela, o al menos un cuento, o algo.A lo largo de la novela, veremos como la pequeña Anna Sands llega a Ashton Park (una mansión que, como Macondo o Comala, parece tener vida propia, más allá de la gente que la habita, debido a su histórico pasado y a su majestuosidad) y automáticamente comienza a crecer, conociendo amigos con los que no se relacionará mucho, ya que su condición solitaria y su amor por la lectura la aislarán, permitiendo además darle rienda suelta a su característica más interesante: su capacidad de observación.

A través de esta observación constante, Anna comenzará a notar que no todo es perfecto en ese lugar; se dará cuenta que la pareja que maneja la mansión, Elizabeth y Thomas, no pasa por un buen momento amoroso; entonces nos enteraremos cómo afectó y fue erosionando la relación el accidente que dejó en silla de ruedas a Thomas  Ashton (y a través de este punto, recorreremos las andanzas por la guerra de Thomas y sus hermanos) y de qué manera Elizabeth lidia con el karma y la culpa de sentir que el amor hacia su esposo ya no es el mismo. Aparecen entonces los silencios, aquellas cosas que nunca se dicen, los deseos ocultos y por supuesto los amores no revelados en forma de amantes, que crearán una intensidad sublime, secretos compartidos y el conformismo como método para no enfrentar la dura y cruel realidad que se hace presente cuando dos personas dejan de amarse.

De fondo, la guerra, vista desde los ojos de Anna, que solo quiere jugar y volver a estar con su madre, pero que también siente culpa durante aquellos días en los que no la echa de menos tanto como debería. La misma culpa que también siente su madre, cuando se permite vivir su libertad total, sin hija a la que criar, sin marido con el que vivir. La misma libertad que a lo largo de las páginas de este hermoso libro hará sentir culpables a casi todos los personajes que lo pueblan. ¿Hay que sentirse culpable ante esa especie de egoísmo?

Es que la culpa es un tema principal dentro de “Un lugar en el que nunca he estado“, y esa lucha constante entre lo que debería ser y lo que realmente uno siente; este libro es un compendio excelente de esa sensación que limita, acorta y pesa muchísimo en la libertad de las personas, que ven sus ansias de autonomía total (una especie de regreso a la naturaleza, a lo salvaje) limitada por “lo que debería ser”, gracias a las estrictas reglas morales que nos impone vivir en la civilización. Admitamos que todos alguna vez sentimos esas ganas tremendas de ponernos al lado del camino, de bajarnos del mundo y de vivir fuera de toda regla dominante.

Recomiendo entonces este libro de Rosie Alison, un gran debut literario que espero sea el comienzo de una carrera que nos regale historias que nos hagan sentir que estamos viviendo en algún lugar en el que nunca estuvimos, que de eso se trata la literatura al fin y al cabo: de regalarnos la posibilidad de vivir otras vidas.

7 comentarios en «Un lugar en el que nunca he estado»

  1. Hola Roberto,
    gracias por recomendarnos nuevas historias para leer. Por el post parece un libro muy interesante y entretenido. Espero darte mi opinión cuando lo lea. En este momento acabo de terminar “El bólígrafo de gel verde” de Eloy Moreno que me ha gustado mucho y del que creo todavía no habeis hecho ninguna reseña. Yo lo recomiendo. Tiene una lectura muy muy fácil y te hace reflexionar.
    La verdad es con los últimos libros que he leído me pasa eso de que me da pena que se acaben y pasar a otra historia. El anterior fue “El penúltimo sueño” de Ángela Becerra y ahora quería leer algo más de esta autora pero no sé que escoger, ¿tú cuál me recomiendas? En cualquier caso leeré primero “Un lugar en el que nunca he estado” y te doy las gracias anticipadas.
    Un saludo,
    Mabel

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  2. ¡Hola Roberto! pues es una autora que sin duda trataré de conocer a través de este libro ¡gracias por la reseña! me ha encantado eso de que es cursi a cuotas 😉
    un abrazo,
    Ale.

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  3. Gracias por el comentario! lamentablemente aun no leí a la autora que leíste, aunque tal vez busque en la librería online de esta página y me compre alguno; creo que este libro te gustará! Saludos!

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