Veneno que no la mate, de Juan Miguel Borrego

Veneno que no la mate

Para defender una causa justa no es necesario tratar de blanquearla. Incluso me atrevería a decir que no es recomendable. En muchos casos basta con darle visibilidad, con señalar al mundo que ese problema sigue existiendo, ya que es en el silencio y en la falta de concienciación pública donde mejor florecen los irracionalismos. En el caso de Veneno que no la mate, obra publicada por Círculo Rojo en su colección Teatro, Juan Miguel Borrego plantea un enredo protagonizado íntegramente por mujeres, pero que para nada idealiza a su género. Simplemente le cede todo el protagonismo durante unos minutos para reafirmar que ellas son capaces de todo, tanto de lo mejor como de lo peor, sin que sea necesario que haya hombre que les dé el visto bueno o les censure.

Toda la obra teatral se desarrolla en la sede de una asociación de mujeres. En ella, las cinco protagonistas colaboran con diferentes causas y movimientos sociales. El conflicto central se inicia cuando Andrea, la voz cantante del grupo, desvela que va a casarse con su prometido, al que también pretendía Diana, una joven caprichosa y de fuerte carácter. Ésta última hará todo lo posible para evitar el matrimonio, para lo cual contará con la complicidad o el silencio del resto de las asociadas, las cuales no se atreven a pararle los pies por motivos diversos, a pesar de las altas probabilidades de que el desenlace de sus actos sea fatídico.

Como se puede ver, el compromiso del autor con el feminismo es palpable desde el propio planteamiento de la obra; de hecho, no aparece ningún hombre en ellaa, al menos como personaje activo. Lo principal en esta breve historia es la relación que existe entre cinco mujeres muy diferentes, cuyas personalidades están fuertemente marcadas tanto por su nivel socioeconómico como por la época en la que les ha tocado nacer. Es precisamente este choque generacional positivo, el mismo que ha provocado que la mujer poco a poco haya dejado de ser entendida y de entenderse a sí misma como un mero complemento de su marido para pasar a escribir su propio destino, el que brilla en el comienzo de la obra. Un empoderamiento que, como bien recoge el autor en una de las historias secundarias que pone sobre la mesa, todavía se encuentra en marcha y no se debe bajar la guardia.

Unido a lo anterior, si algo ha logrado sobradamente el autor gaditano es que sus personajes hablen como lo hace la calle. El lenguaje es sumamente llano e imperfecto: directo, brusco, plagado de onomatopeyas, de errores léxicos y de frases inconexas, lo que, por desgracia, no dista mucho de la forma en la que habitualmente nos comunicamos de viva voz. Esto no es una cuestión nimia; al fin y al cabo, cuántas lecturas pierden verosimilitud por basarse en diálogos excesivamente perfectos y acartonados. En ese sentido, creo que este es uno de sus principales logros, junto con la forma pausada en la que Borrego va introduciendo a los personajes en la historia, de tal forma que resulta sencillo captar las marcadas personalidades, casi caricaturescas, de cada uno de ellos.

Con todo, he echado un poco en falta una mayor adaptación del contexto a los tiempos actuales. Es decir, especialmente en el caso de las tres mujeres más jóvenes, que rondan la veintena, creo que no hubiese estado de más aproximarlas al mundo de redes sociales, series televisivas y modas pasajeras en el que vivimos. Por el contrario, el autor ha optado por escapar de prácticamente todo aquello que escapa del puro contacto humano, con lo que la trama podría situarse sin problema en épocas bien distintas. Ello no quita para que nos ofrezca una sucesión de hechos enormemente entretenida, en la que los giros de guion, numerosos para lo reducido de la obra, permiten que lleguemos a las últimas páginas sin tener demasiado claro cuál va a ser el desenlace, lo que siempre es de agradecer.

Veneno que no la mate tiene su mayor virtud en su sencillez, en su falta de pomposidad tanto en su planteamiento como en la forma de actuar de sus personajes, a lo que se añade el claro propósito de su autor de reflejar cómo la mujer va tomando poco a poco en nuestra sociedad el papel que le corresponde. No son pocos (ni pequeños) los motivos, por tanto, para darle una oportunidad a esta lectura.

 

https://vimeo.com/205025801

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