Publicado el

Y, el último hombre 4: palabra de seguridad

y el ultimo hombre 4

Y, el último hombre 4: palabra de seguridad, de Varios Autores

y el ultimo hombre 4Sigo esta serie desde el primer número, y cada uno de los volúmenes que salen a la luz, no me decepciona. Cuando alguien empieza una colección lo hace con miedo. ¿No os ha pasado empezar una historia, seguir la saga, y a mitad de camino notar que algo falla y que se cae en el absurdo más absoluto? Si no es así, afortunados vosotros. Si es así, bienvenidos a mi mundo. Será que yo soy exigente con algunas cosas, pero el caso es que cuando una colección empieza siempre acabo dejándola pasar en su ecuador porque ya lo que tenía que decir me dejaba con un total aburrimiento. Bien, con Y, el último hombre eso no sucede. O, al menos, a mí no me sucede. Si ya la premisa me pareció interesante como planteamiento: un mundo donde todos los hombres menos uno han muerto y sólo quedan mujeres que lleven las riendas, los siguientes números de la colección, que ya reseñé, completaron la visión de que esta historia iba a dar mucho que hablar y que me iba a hacer pasar muy buenos ratos al calor de la manta (la empecé en invierno) o del pantalón corto (ahora en primavera hay que llevar largo y corto, el maldito tiempo se ha vuelto loco). En un intento por ponerme serio diré que lo que hay aquí dentro es algo que no me esperaba. Si la ciencia ficción era la base de todo, lo que se desprende de aquí no es tanto eso como una reflexión sobre qué hemos hecho mal en este mundo (que es mucho, creedme) y la suerte de un hombre que lo podía tener todo y al final no tuvo nada a lo que agarrarse. Pero me estoy adelantando como siempre, lo importante está al caer, ya lo veréis…

Yorick sigue su periplo por un mundo devastado por una plaga que ha matado a todos los hombres menos a él. En el último número le dejamos secuestrado por una especie de dominatrix, y en este muchos de sus secretos se revelarán y, lo peor de todo, tendrán que ser enfrentados.

 

Los héroes, en toda la literatura, tienen dos características básicas: gestas heroicas (de ahí su nombre) y una especie de trauma que guardan como el mayor de los secretos. En este cuarto volumen de Y, el último hombre asistiremos a ese secreto que guarda el protagonista y que hace que, de alguna forma, entendamos más las motivaciones que tiene Yorick de hacer lo que hace, de comportarse como lo hace, de no tomar en serio prácticamente nada de lo que sucede a su alrededor. Pero si algo me ha sorprendido, y debo decir que gratamente, es esa crudeza que destila este número cuatro de la colección, no cortándose ni un ápice en mostrarnos qué hacemos los seres humanos (lo que quiera decir eso en esta novela gráfica) cuando tenemos que sobrevivir. Es más violento, pero con una violencia sutil (con una excepción, ya sabéis, que haga que se cumpla la norma) que hace que nos enfrentemos a esta historia con mucha más devoción de lo que lo habíamos hecho hasta ahora. En el fondo se trata de la supervivencia, pero no de la especie humana, sino de nuestro yo más profundo, ese que escondemos hasta de nosotros mismos y que, en realidad, es lo que nos definiría a la perfección a los ojos de los demás. Y vivimos así, escondidos. Pero aquí uno no puede esconderse, porque Yorick es el hombre más buscado de todo el planeta, el más deseado (en todos los sentidos) y el único que, si se lo propusiera, quizá pudiera dar con la solución al problema que nos ha traído hasta aquí. Sobrevivir amigos, qué gran palabra.

¿Cuál es el puesto que requiere una historia como Y, el último hombre? En el ranking de todas las posibilidades quizá, para los expertos, no hay una mención especial pero, para mí, que no soy experto en la materia y que lo que hago es disfrutar de cada momento que la lectura me puede proporcionar, diría que se merece estar entre los tres primeros, por los méritos propios que os he comentado antes y porque según avanza la trama nos encontramos con mucho más, no sólo con el argumento inicial, que ya de por sí da mucho juego, sino con muchas otras sorpresas que dejan al lector desesperados por saber más, por conocerlo todo, porque llegue ya el siguiente volumen (el mío lo tengo aquí, al ladito, presto a devorarlo ya) y porque en el fondo, la ciencia ficción es tan necesaria como la novela que, se suele llamar, realista. Es una forma de evasión que nos pone en la situación adecuada a todos los que leemos por la vocación de encontrarnos historias que merezcan la pena y que nos hagan investigar mucho más acerca de lo que se publica hoy en día en este país donde cada vez, me temo, se cierra más los ojos a ciertas evidencias.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *